Opinión | Yo si te creo

Antes nadie se atrevía a criticar o señalar nada y no es que no pasara nada, simplemente que los tiempos cambiaron, las mujeres entendieron que unidas, podían generar muchas cosas y cambiar las que se necesitaran cambiar.

Hoy nos podemos expresar con libertad, manifestarnos y demostrar nuestra inconformidad pero hay que recordar que antes no se podía pues los gobiernos se distinguían por la represión y callar a quienes no pensaban igual que ellos.

Este 2020, nos dio una lección colectiva en la que tuvimos que aprender por las malas, que la vida es corta y si no te cuidas puedes morir sin importar tu estatus económico, tu edad o tu estado inmediato de salud, tal vez por eso las mujeres decidimos atrevernos a pelear con mayor energía por nuestros derechos; más ahora que podemos expresarnos, esperando que también ahora nos lleguen mejores respuestas.

Como ejemplo, podemos recordar en nuestro estado el día 8M y la incidencia que se generó desde posicionamientos hasta acciones de diversas colectivas para intentar convocar a un cambio en la realidad, siendo la voz de un movimiento y desaprobando lo que esta mal, ademas de generarse ese apoyo de unas con otras, que sin conocernos, nos dimos la mano, acompañamiento y amor, dispuestas a pelear por ti y por todas, de manera que si por alguna razón faltas tú, estaremos todas exigiéndole al estado justicia.

Las mujeres que ya decidieron que ya no van aportar su silencio o su indiferencia para contribuir a que no se solucione el problema de la violencia feminicida, han dado un paso crucial. Pues el no hacer nada, es hacerle la chamba a ese sistema llamado patriarcado, pero tenemos que ir más allá. Existe una gran necesidad de que las autoridades se comprometan y que cumplan, ante un caso de violencia, en el que se haga justicia, pues si queda libre o impune, representa inseguridad y miedo para la familia, para la víctima y para todas las mujeres.

Necesitamos participar para que este sistema que hoy tenemos se convierta en un mecanismo más justo en donde se emitan órdenes de protección, donde se castigue y se prive de la libertad a los violadores, abusadores y feminicidas, para lograr, todos juntos como sociedad, que las mujeres pasen de ser víctimas a ser sobrevivientes.

Nos oponemos a creer que las autoridades, protegen a violadores,  nos oponemos a pensar que las instituciones no sirven, nos oponemos a pensar que los funcionarios no funcionan y nos oponemos a pensar, que a la sociedad se le acabo la indignación.

Todo lo contrario, confiamos en las instituciones y en las personas que las representan, pero estas deben de estar a la altura, para que la justicia sea pronta y expedita, que no se deje en libertad a los criminales por un mal proceso y que las instituciones tengan coordinación y contactos tan amplios que un fugitivo pueda ser localizado en menor tiempo que ahora.

La sociedad civil también tiene mucha tarea; dejar de ser indiferentes, reconocer la crueldad con que prejuzgamos y rechazarla, ser empáticos con las víctimas, ser solidarios con quienes demandan justicia; dejar de ser cómplices silenciosos y creer en las víctimas que denuncian.

Por las sobrevivientes, por ustedes, Frida y Francel.

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