Pedro Rocha y Sida, descanse en paz

No sé por qué me tenía un afecto especial, (al menos así lo considero yo) siempre me saludaba de manera muy cordial, lo conocí cuando yo era apenas un niño, solía llevar a uno de sus hijos a la escuela en donde estudié la primaria, y yo supe que él era Pedro Rocha, de manera frecuente solía escuchar de él y como en mi casa nunca faltaba el periódico, podía ver su nombre en notas o en el directorio de El Sol de Durango, fue hasta muchos años después que tuve la oportunidad de conocerlo un poco más, cuando ingresé como camarógrafo a Telecable de Durango y posteriormente cuando me dieron la oportunidad de “reportear”.

   Recuerdo que en una ocasión me preguntó que si no me gustaría escribir en El Sol, pero en ese entonces me dejaron como encargado de la empresa y la invitación quedó en eso, después no lo veía mucho, en los juegos de la Libertad de Expresión, a los cuales se daba el tiempo de acudir, inclusive aun me tocó verlo jugar al basquetbol, aunque fue por escasos cinco minutos, ya que le dieron un pase que lamentablemente no midió bien y un dedo de la mano prácticamente se le volteó al otro lado, se lo llevaron y apenas terminaba el juego cuando regresaron del hospital con Don Pedro y su respectiva férula, como yo era de los organizadores recuerdo muy bien que me dijo, “mira Carlos –enseñándome la mano-  por andarle haciendo al deportista”.

   Pero la anécdota que más recuerdo fue en el tiempo en que me tocaba cubrir la fuente del Congreso del Estado, yo ya trabajaba en un  periódico, en esa ocasión se estaba llevando a cabo las comparecencias de los Secretarios con motivo del informe de gobierno, era en comisiones y era ya en la tarde, por motivos de un trabajo anterior le había proporcionado el número de mi celular a Don Pedro, y me extrañó su llamada, le contesté y me dijo “oye Juve”, refiriéndose al encargado de Comunicación Social del Congreso, “fíjate que le tocaba reportear a fulano de tal, pero no me acordé que hoy descansa”, ¿Cómo ves? ¿Cómo cuanto se tardará la comparecencia? Para ese momento yo ya había identificado su voz y le dije “Don Pedro, ¿cómo está? No soy Juve, soy Juan Carlos Chávez, pero si quiere le paso su número por un mensaje para que le hable, ahí está en la comparecencia.

   Él me contestó “¡a que la fregada Carlos! Discúlpame, pensé que era el celular de Juve, bueno, gusto en saludarte, ahí estamos, y colgó, minutos después sonó el teléfono celular que tengo asignado de la empresa, era él de nuevo, lo reconocí por la voz, me dijo lo mismo, y de nuevo le aclaré que era yo, en esta ocasión le dio más risa y le pasé el teléfono de Juvenal en otro mensaje, ahora del otro teléfono, nos despedimos igual y le dije que la comparecencia ya se iba a acabar, sin embargo, no quedó ahí, después recibí otra llamada de un teléfono diferente y cuál fue mi sorpresa que era Don Pedro de nuevo, con la misma inquietud, para eso yo ya estaba en el edificio del Congreso y ya solo le comuniqué a Juvenal, a los pocos días me tocó verlo y reír de la situación, le dije que solo le había faltado hablarme a la casa, reímos y nos despedimos, hoy me tocó ir a darle el último adiós, un abrazo fraterno a todos sus familiares, siempre recordaré a un hombre apasionado por el periodismo, pero lo más importante, por la amistad, descanse en paz Pedro Rocha y Sida.

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