Por iniciar el segundo año de la administración municipal

Juan Carlos Chávez Valenzuela 

Después de que el alcalde de la capital presentó su primer informe de labores al frente del Ayuntamiento de esta capital y de poder escucharlo –en lo corto- sobre lo sucedido en un año en lo que ha habido “de todo” y lamentablemente la mayor parte eventos desafortunados, como lo fue en primer lugar la pérdida de la salud de Jorge Salum del Palacio, algo que por fortuna va superando poco a poco, y de manera inédita una pandemia que no se ha logrado controlar de ninguna manera ni por ningún medio posible, los contagios siguen a la orden del día y todo parece indicar que solo se van a frenar una vez que se cuente con una vacuna efectiva, que según se dice será a principios del 2021.

Si hay algo que no se puede negar es que Salum del Palacio encontró “un tiradero en la casa”, la fachada impedía ver cómo estaba la situación al interior, sin embargo todo cae por su propio peso y las irregularidades poco a poco fueron saliendo a flote, y a un año de este cambio de administración el ex alcalde, a través de sus funcionarios siguen tratando de defenderse de los señalamientos y ahora de los resultados de las auditorias que se han dado e estos últimos meses, ahora todo está en manos de la Fiscalía Anticorrupción, instancia que será la encargada de determinar qué tan “rechinando de limpio” salieron los ex funcionarios municipales y el hoy senador de la República.

Jorge Salum del Palacio recordó su etapa de regidor del Ayuntamiento de esta capital,  en la administración 2004-2007, encabezada por el ya fallecido Jorge Herrera Delgado, en aquel entonces el número de trabajadores municipales apenas sobrepasaba los dos mil y hoy a trece años de distancia el número se duplica, cuando el crecimiento de esa ciudad no es proporcional al número de contrataciones, según el hoy alcalde no se requiere de tal número de trabajadores para realizar las funciones que brinden a la ciudadanía los servicios que se le prestan en lo que se refiere a llevarle agua a sus casas, a recoger su basura, a mantener en buenas condiciones las calles, los parques, los jardines y todos los que una administración municipal hace llegar a los habitantes de una ciudad en el que –por desgracia- el desarrollo no ha detonado como se desea por diversas circunstancias, aunque eso es otra historia.

A raíz de la pandemia, las autoridades de este Ayuntamiento “echaron cuentas” y se pudieron percatar que se pueden realizar las mismas funciones con un 20 por ciento menos del personal con el que hoy se tiene en nómina, una buena cantidad de trabajadores fueron enviados a sus casas como medida preventiva ante este virus que sigue asolando al mundo entero, adultos mayores, enfermos crónicos, mujeres embarazadas y algunos otros propensos al contagio, sin embargo hay que pensar qué harían mil duranguenses sin un empleo y lo que tendría que erogar el Ayuntamiento por las liquidaciones de ley, algo que resulta todo un dilema para quienes están al frente de una administración que está por comenzar su segundo año y que tiene toda la intención de hacer un mejor papel que este año que tal vez sea mejor dejar en el olvido.

Puedes comentar con Facebook
Anuncios