Que los feminicidios no nos distraigan

“El feminicidio no causa malestar social, la gente está contenta…” con sus palabras, el presidente López se describe perfectamente a sí mismo “Que los feminicidios no nos distraigan de la rifa”; los asuntos importantes son los que él cree o los que él decide y no admite voces que discrepen.
El tema del feminicidio no está en su agenda, no le ha importado antes y nadie puede creer que le importe ahora.
Todo lo que se puede esperar del presidente en relación con la violencia hacia las mujeres es lo que expuso en su ahora famoso decálogo: Estoy en contra de la violencia. Se debe proteger la vida de hombres y mujeres. Es una cobardía agredir a la mujer. El machismo es un anacronismo, un acto de brutalidad. Se tiene que respetar la vida de las mujeres. No a las agresiones a mujeres. No a los crímenes de odio contra mujeres. Castigo a responsables de la violencia contra mujeres. El gobierno que represento se va a ocupar siempre de garantizar la seguridad de las mujeres. Nuestro compromiso es garantizar la paz y la tranquilidad en México.
Tan simple, obvio, repleto de lugares comunes y vacío de contenido, además de pésima redacción, que las críticas y burlas no se hicieron esperar y fue retirado de los espacios oficiales del gobierno poco después de haber sido publicado.
Pero el presidente es congruente: eso es lo que piensa, eso es lo que es, eso es lo que puede decir.
Ante la realidad de la violencia y las instituciones de la 4T rebasadas, el jefe del ejecutivo acierta a decir que “se tiene que respetar a las mujeres” o que “el machismo es un anacronismo”… tales son sus respuestas. Eso es lo que ofrece en lugar de políticas públicas.
Cuando se le cuestionó sobre el asesinato de Ingrid Escamilla su respuesta fue “No quiero que el tema sea nada más el feminicidio…” y agrega que los feminicidios se han manipulado, son campañas de difamación, información falsa.
Cuando ahora se le pregunta por el caso de Fátima, dice que el asesinato es culpa del modelo neoliberal.
Y cuando un grupo de mujeres va a protestar con grafitis al Palacio Nacional, el presidente les exige que no le pinten las puertas porque eso es una provocación. Lo dice el hombre que tomó pozos petroleros y que bloqueó por meses la Avenida Reforma causando daños por millones de pesos a negocios chicos, medianos y grandes y pérdida de miles de empleos. Él pide que las protestas contra la violencia sean pacíficas y sin ensuciarle las puertas del palacio donde vive.
Pero respecto a los delincuentes, ante un grupo de mujeres de la Guardia Nacional dice que “los delincuentes merecen todo nuestro respeto”.
Sobre forma en que López Obrador entiende y atiende el tema de género, ya hay antecedentes sobre la forma en que trataba a las madres solteras que trabajaban en el gobierno de la Ciudad de México; se le ha señalado por trato discriminatorio hacia las mujeres desde entonces; pero lo que más trascendió fue su trabajo de la mano del ex arzobispo primado de México Norberto Ribera para frenar las iniciativas de su propio partido, entonces era el PRD, con las que se intentaba despenalizar el aborto. Y lo logró, la iniciativa no pasó entonces porque AMLO y Norberto lo impidieron.
Pero si las palabras de López Obrador aún dejan duda sobre lo que piensa sobre las mujeres, hay que revisar sus actos:
AMLO instruyó cerrar y eliminar los albergues donde se atendía a las mujeres víctimas de la violencia doméstica, las mujeres golpeadas y en riesgo.
López Obrador ordenó cancelar el programa de estancias infantiles, que generaba empleo a muchas mujeres y daba un lugar seguro para que otras pudieran dejar a sus hijos y así poder trabajar.
También decidió eliminar los diagnósticos para las mujeres con cáncer en los programas de salud.
En resumen: la violencia contra las mujeres, las oportunidades para que ellas trabajen y sean productivas, los feminicidios… son temas que no están en su agenda; no le interesan y todo lo que puede decir, porque ‘decir’ es lo único que hace, es que urge su “Constitución Moral”.

Twitter: @MCervantesM

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