Rehabilitar la universidad pública

Por Jesús Nevárez

El presidente de la República Andrés Manuel López Obrador, se refirió a las universidades públicas, denunció las mafias y convocó para que rehabilite. Nadie desconoce que el declive de la universidad pública viene en asenso desde hace años. Hay crisis académica, de investigación, deportiva, administrativa, laboral, sindical. Son centros alejados de la transparencia, y rendición de cuentas.

Las universidades hace mucho están concebidas como centros de generación de recursos para usufructo de verdaderas pandillas, vividores y parásitos. Sin negar que existen gentes responsables que son los que, aún, dan prestigio a los centros de enseñanza superior.

En la universidad pública, se presentan formas y métodos, en algunas más, en otras menos, que aplican métodos perniciosos para conservar el poder, o para apropiarse de él. No es raro qué en las universidades, los administradores sean solo marionetas manejadas desde el poder político, que mete las manos para poner y quitar autoridades, condicionándolas a caprichos que redundan en la crisis profunda. Veamos:

Los grupos mafiosos que administran las universidades, manipulan los sindicatos, interviniendo en elecciones de dirigentes sindicales, para poner incondicionales. Suelen abrir plazas de “maestros” disfrazadas con exámenes de oposición, a fin de tener un ejército de reserva qué, en caso de crisis, se conviertan en grupos de choque y defensa, o, en votos que les garanticen triunfos en la elección de directores de escuelas y facultades.

Controlan las organizaciones estudiantiles con dádivas. En más de una ocasión, subvencionan grupos porriles con pseudo estudiantes, con fósiles, o individuos que no tienen ninguna relación con las escuelas. Son los encargados de amedrentar, hostigar y golpear a los brotes críticos ya sea de estudiantes o maestros.

Cuando el poder político de las universidades, lo tiene la derecha, desarrollan una tendencia para hacer creer que los de izquierda se quieren apoderar de la universidad para hacer un caos y es necesario rechazarlos. 

Cuando este poder, lo tiene la izquierda derechizada, ahora más violenta, oportunista y corrupta, porque como dicen, “traen hambre vieja”. Esta izquierda derechizada también extiende el rumor que hay que defender a la universidad de la derecha. Ambas tendencias asustan con “el petate del muerto” solo para conservar el poder.

Las corrientes de opinión críticas, son cercadas y combatidas con calumnias, hasta el golpe directo, ejerciendo contra ellos verdaderos linchamientos, las historias de represión están en todas las universidades.

La oposición se tiene que expresar por redes sociales y en forma anónima, la única forma de tener voz, ante la intolerancia represiva, en instituciones que su naturaleza debería ser plural y democrática. Pero estas voces son acalladas, acusadas de todo.

Las universidades públicas, ante la falta de recursos, no porque no reciban, sino por su mal manejo, se apartan de la gratuidad educativa a la que están obligados constitucionalmente, lo cual despierta denuncias y exigencias que no solo exigen la desaparición cuotas, incluso que renuncien los rectores y sus camarillas.   

Leí un texto, por necesidad sin firma, que compara a los rectores que tenían mucho prestigio social, y eran líderes de los universitarios. Hoy los rectores sumidos en el desprestigio, acusados de corruptos, torpes e inútiles. De allí la necesidad de que se escuche el exhorto del presidente de la república; crear grupos dispuestos a enfrentar a las mafias de derecha o de izquierda derechizada, restituir a la universidad su brillo de antaño, impulsar proyectos serios y rehabilitarlas. Un planteamiento que acalambra la corrupción universitaria. O no.

Puedes comentar con Facebook
Anuncios