Daniel Campillo Campos

Salario Mínimo (Parte 1)

Por Daniel Arturo Campillo Campos

En esta semana se dio a conocer los montos del Salario Mínimo que se aplicará en 2023 en la zona fronteriza y en resto del país. Como era de esperarse se generaron múltiples opiniones a favor y en contra del incremento anunciado, por lo cual en esta ocasión daré a conocer un texto publicado por la Organización Internacional de Empleadores en 2014.

Los salarios mínimos son básicamente intervenciones del mercado laboral que utilizan los Gobiernos como instrumentos de macroeconomía política o como herramientas sociales. Los opositores arguyen que el concepto de salario mínimo es un instrumento demasiado tajante para ser utilizado, que puede tener un efecto perjudicial en el empleo, en el crecimiento y los incentivos para trabajar y que además puede afectar negativamente a las oportunidades para trabajadores menos cualificados y para los jóvenes. En cambio, las voces a favor del salario mínimo postulan que es un instrumento efectivo para proteger a los trabajadores peor pagados y para combatir la pobreza.

El salario mínimo no debe confundirse con el concepto de “ingresos mínimos”: una política de bienestar social que garantiza un estándar de vida mínimo para las personas y aquéllas que están a su cargo cuando no disponen de otros medios financieros. Es importante hacer hincapié en que “salarios” no es lo mismo que “ingresos”. Los ingresos para los trabajadores peor pagados son una mezcla de salarios del empleador, enfoque fiscal del gobierno, transferencias sociales y servicios gubernamentales.

La lógica que rige las decisiones de introducir o aumentar los salarios mínimos está relacionada con: i) Equidad/reducir las desigualdades. Los salarios mínimos tienen por objetivo reducir las desigualdades salariales entre la parte baja y la parte media de la lista de distribución de salarios. La misma idea de equidad suele incorporarse al bienestar social, algo que los Gobiernos buscan, también como estrategia política; ii) Reducción de la pobreza. Los salarios mínimos a menudo se asocian a la reducción de la pobreza, pero en realidad se han reconocido como una práctica ineficaz en ese sentido ya que no están bien orientados hacia los pobres; iii) Desequilibrio de poderes en la relación laboral. Se dice que los salarios mínimos mitigan los posibles efectos que pudieran surgir del desequilibrio de poderes entre empresas y trabajadores, que podría llevar a que estos últimos aceptasen salarios menores para obtener un empleo; iv) Incentivos para trabajar. Los salarios mínimos podrían justificarse en el marco de trabajo de incentivos, al motivar a personas desempleadas a acceder al mercado laboral si el salario mínimo es mayor que los ingresos que reciben de los servicios sociales. Además, los salarios mínimos pueden aumentar el esfuerzo realizado por los trabajadores ya que aumentan las recompensas y los costes de oportunidad de perder el trabajo aumentan.

La protección de los trabajadores con pocos ingresos no siempre queda garantizada mediante políticas de establecimiento de salarios mínimos. Las principales dificultades están vinculadas con: i) La definición concreta de equidad y su medida: ¿cómo se estima adecuadamente el término medio entre desigualdad salarial y otros factores de cualquier función de bienestar? ii) La ineficacia de las políticas de salarios mínimos en un contexto de reducción de la pobreza. En efecto, la pobreza y los salarios bajos solo están ligeramente relacionados. Los estudios de investigación muestran que en la mayoría de los países solamente cerca del 10% de los trabajadores poco remunerados vive en hogares pobres. Efectivamente las pruebas estadísticas demuestran que los hogares más pobres son aquellos en los que ninguno de los miembros trabaja y en los que por lo tanto las políticas de salarios mínimos no han podido contribuir directamente a reducir su pobreza; iii) La competencia entre empleadores que hace que las empresas compitan entre sí para encontrar a los mejores candidatos permite responder a sus necesidades. – El efecto motivador de tener unos salarios mínimos atractivos, que podría tener efectos secundarios en el mercado laboral, como un aumento del desempleo cuando los empleadores se ven obligados a suspender sus negocios por la incapacidad de pagar el salario mínimo.

https://www.ioe-emp.org/fileadmin/ioe_documents/publications/Policy%20Areas/international_industrial_relations/ES/Documento_de_orientacion_de_la_OIE_-_El_salario_minimo.pdf

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