SEP: Educación para el saber y crecer

Valoremos al magisterio mexicano

El pueblo mexicano había padecido más de tres décadas de esclavitud y de obscurantismo, durante el régimen de la dictadura porfirista, que potenció  a una elite económica y política que hundieron al pueblo trabajador en la miseria y en la ignorancia; estos agravios a nuestro pueblo, sumados a la entrega de nuestras riquezas naturales a empresas extranjeras, nunca podrán ser borrados de las páginas nefastas de nuestra historia. Como sabemos, las numerosas expresiones de rebeldía por las causas de la libertad y la justicia, como las huelgas de Cananea y de Rio Blanco, así como de los pueblos Maya y Yaqui y desde luego las denuncias valerosas de los periodistas de pensamiento liberal como los hermanos Flores Magón; crearon las condiciones propicias para el movimiento revolucionario de 1910. Así fue, como la fuerza idealista del demócrata Madero desató la lucha armada que derrocó la tiranía; y luego el movimiento constitucionalista liderado por Carranza, exterminó a la contrarevolución  conducida por aquellos militares sin honor y cuyos nombres no vale la pena recordar. La eclosión de aquella gesta revolucionaria que tuvo que incendiar los campos de batalla, pero que sembró una nueva conciencia social, que así rompía las cadenas de la esclavitud impuesta por las haciendas y las minas. Cuando se logró el triunfo en el campo de las armas, se avizoró una senda de esperanza, en la que aquel pueblo revolucionario  que abandonó sus hogares, acarició con ilusión,  el derecho a la educación  para sus hijos y para todas las generaciones venideras de mexicanos. Al instituirse  el nuevo régimen político, en la Constitución de 1917, los diputados Constituyentes de vanguardia, después de profundos debates, inscribieron en el artículo tercero de la nueva Constitución, el derecho a la educación gratuita, laica y obligatoria, a cargo del Estado –es importante precisar, que en  México también está permitida la impartición de educación por los particulares, dentro del marco normativo que la regula-.

Al asumir el poder los gobiernos de la Revolución, iniciaron la creación de instituciones para llevar a cabo la realización de las demandas del pueblo mexicano y que fueron plasmadas como derechos supremos en la Constitución de 1917. En este orden de ideas, el ideólogo revolucionario José Vasconcelos, propuso la creación de un sistema educativo nacional,  conducido por una dependencia del poder ejecutivo federal, denominada Secretaria De Educacion Publica; al ser designado como secretario de educación, en la línea del nuevo proyecto educativo popular, Vasconcelos instituyó la Escuela Rural Mexicana y las Misiones Culturales. Así se iniciaba la educación del pueblo mexicano. Destacada labor han desempeñado desde entonces los maestros rurales, que hubieron de enfrentar muchas resistencias de las fuerzas obscurantistas que querían mantener a nuestro pueblo en la ignorancia. Aquí vale recordar, que las Escuelas Normales Rurales, nunca deben desaparecer, antes al contrario, deben fortalecerse y reorganizarse en una mística de compromiso social para seguir educando a la niñez campesina, en una cultura productiva y de valores cívicos.

Vale destacar también, la obra educativa del presidente Lázaro Cárdenas, que impulsó la educación primaria –como los Internados Hijos del Ejército y los Centros Escolar Revolución- y con profunda visión de futuro creó el Instituto Politécnico Nacional, donde habrían de educarse los hijos de los campesinos, de los obreros y de las clases marginales urbanas, en las profesiones técnicas para ponerlas al servicio de la patria, lo que impactó favorablemente el desarrollo industrial de nuestro país. Tampoco podemos olvidar la obra educativa del presidente Adolfo López Mateos – apoyado por el secretario de educación Jaime Torres Bodet, hombre de letras y destacado fundador de instituciones educativas -,  quien instituyó los libros de Texto Gratuito, en apoyo de la niñez mexicana.

Finalmente, considero importante plantear estas reflexiones: Como sabemos, a partir de los años 80’s, la clase media laborante entró en un proceso constante de  empobrecimiento, clase social en la que están incluidos los maestros. ¿Cómo responder con equidad para subsanar el empobrecimiento de los maestros, que son un recurso humano indispensable para la formación de mejores generaciones de mexicanos? Solo expongo tres situaciones: 1.- Los maestros en servicio, necesitan un escenario amplio y transparente, para lograr sus legítimas aspiraciones de ascenso escalafonario, que fructifique su desempeño docente y sus esfuerzos académicos. 2.- La sentida demanda para el cálculo, conforme al salario mínimo,  del incremento anual para los maestros jubilados y pensionados. 3.- Los maestros en servicio activo, justamente reciben 90 días de aguinaldo, pero al jubilarse o pensionarse, solo reciben 40 días de aguinaldo, lo que deteriora su economía familiar. Tenemos confianza en que el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien es un hombre preocupado por las necesidades de todos los mexicanos y sabe honrar su palabra, habrá de dar respuesta satisfactoria a las demandas económicas y de salud, del magisterio mexicano; porque  que sí es un gobernante de resultados, como lo está demostrando en los hechos, a pesar de la difamación de sus detractores.

 

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