Sin Protocolo

Por. Jesús Nevárez 

 

Política de ficción y engaño 

 

En la política futurista vivimos en un espacio de ficción y engaño. De ficción, porque los aspirantes construyen escenarios falsos intentado crear imponer imágenes que no tienen, esto es parte de una práctica heredada del modelo pasado carente de honestidad. De engaño, porque no se venden como realmente son, de lo contrario, ni en oferta los comprarían.

En Durango, estamos en esa etapa, quienes pretenden ser los futuros gobernadores, empiezan a construir una perspectiva con base a fortalezas inventadas, enviando encuestas a modo con las que pretenden engañar, o bien, elaborando tendencias de golpeteo a sus contrincantes.

Quienes pretenden ser candidatos, al acudir al engaño, muestran su verdadero perfil, buscan el poder por el poder mismo, parten de su ego, lo cual es un aviso peligroso. Así, vemos que son incapaces de defender un proyecto nacional que se inserte en lo local, no asumen la defensa de los liderazgos, como en el caso de Morena.

En Morena, quienes escalan posiciones, y están por entrar a la legislatura federal, nunca, o muy rara vez, usaron la tribuna del congreso del estado, de donde salieron, para defender el proyecto de la 4T. Nunca se confrontaron con las posiciones de derecha, ni mínimamente intentaron desarticular las noticias falsas que se usan para golpear.

Son líderes de papel, surgidos del oportunismo, sin ningún compromiso con la sociedad a la que ni entienden. Ricardo Anaya, tuvo la infeliz ocurrencia de ir a dormir a casa de gente humilde, para que vieran que les hacía el favor de convivir con ellos y ganarse simpatías; lo más grotesco, es que hubo en Durango quien hiciera lo mismo. Su vanidad no les permite ver que solos se hacen contra propaganda.

Al respecto, no deja de ser una gran lección para detectar a los demagogos de derecha o izquierda, lo que pasó con los maoístas empoderados, que afirmaban que para conducir a las masas hay que vivir como ellos, cuando hicieron capital político, lo usaron para insertarse en la vida política, olvidar que vivieron en las colonias proletarias, abandonar su proyecto para entregarse al confort, a la corrupción y al oportunismo,  aún andan queriendo ser candidatos, totalmente rechazados por los ciudadanos.

La derecha sin liderazgos, recicla, mueve las mismas piezas, no hay novedad en las jugadas, toda su estrategia es previsible. Con el mismo método, intenta dar cualidades que no tienen a sus prospectos a las candidaturas. No obstante, se avecina una lucha de egos entre los personajes de los partidos que integran la alianza, PRI y PAN, y lo que le quieran dar a Gamaliel Ochoa del PRD.

Lo previsible, es que el escenario de vanidades lleve al desgaste a dos que tres que ya quieren atender en el bicentenario, cuando aún no saben si los quieren en su manzana. Por cierto, el dirigente nacional de Morena, Mario Delgado, dijo que será el resultado de una encuesta la que determine quién será el candidato en Durango. Pero este señor debe aceptar que esas encuestas internas dejaron de ser confiables. En Chihuahua los morenistas aún están que trinan contra una encuesta que les quitó a quien estaba mejor posicionado, y en sucia maniobra les pusieron de candidato a un perdedor. En otros estados y distritos pasó lo mismo, por eso lo abuchearon en el auditorio nacional.

De allí, que la política aldeana este cercada por dos o tres aspirantes, y haya absoluta incapacidad de aceptar que hay ciudadanos con muchas más cualidades que la que tienen los secuestradores de la política en Durango. Los partidos incapaces de ciudadanizarse, aceptar que para ser buen candidato no basta con ser grillo, sino ser capaz, honesto y decente, y créanlo que si hay. O no

 

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