Un día sin ellas

Felicidades a todos los que hacen posible, no solo la generación de contenidos informativos para las diferentes plataformas o la versión impresa, a todos los que día a día se esfuerzan, desde su respectiva trinchera, para hacer de esta casa editorial un referente noticioso y de compromiso social en nuestra entidad. ¡Feliz veinticinco aniversario!

La jornada del 8 y 9 de marzo del 2020 en definitiva alcanzó el ribete de histórico por haber sido días inéditos en el devenir cotidiano de nuestra nación. En la marcha del día 8 y en el paro del día 9 se pudo constatar, entre otras cosas, solidaridad de género, indignación, hartazgo y, sobre todo, una toma de conciencia multitudinaria que pudiera servir como un punto de partida para generar un cambio cultural a favor de una instrucción que fomente desde el hogar la igualdad entre los géneros.

En varias ciudades del país pudimos presenciar las congregaciones numerosas de mujeres manifestándose y haciéndose presentes, movidas por una convicción y un ánimo que no necesito la movilización o el patrocinio de ningún partido político, esto a pesar de que no faltaron las mujeres del ámbito de la política que trataron de jalar agua para su molino.

En la marcha de la Ciudad de México hubo que lamentar algunos pasajes protagonizados por grupos de organizaciones radicales que en algunos tramos se dedicaron a vandalizar monumentos históricos, provocar a la autoridad y que hicieron estallar bombas molotov. Pero en términos generales se trató de actos significativos que transcurrieron dejando un saldo blanco (y morado, que fue el color elegido para identificar esta jornada).

El día de ayer fuimos testigos de la penetración y alcance de la convocatoria que tuvo el paro nacional “El nueve ninguna se mueve” aquí en Durango. Las calles y avenidas lucieron solas, el flujo vehicular bajó ostensiblemente, las banquetas y paradas de autobús se veían desoladas, en las oficinas el panorama fue también de vacío y silencio.

Por si algún ingrediente le hacía falta, los días previos el desprecio oficial y las insinuaciones presidenciales que pretendieron reducir el alcance de este movimiento a una revuelta abanderada por los “conservadores”, sirvió como revulsivo para dotar de mayor compromiso y vehemencia para apoyar la causa.

Como resultado del éxito de la convocatoria y participación en ambos días hay quienes lo comparan al movimiento estudiantil del 68 por las posibles repercusiones que tendrá en la vida pública de nuestro país. Pudiera ser un punto de partida, como cuando en el mes de septiembre de 1985 la sociedad civil organizada trascendió al gobierno para brindar apoyo a las víctimas del terremoto que azotó a la Ciudad de México el 19 de septiembre de aquel año.

Ojalá y lo vivido el día de ayer nos sirva para reflexionar como sociedad y que ayude a sensibilizarnos y a entender de una vez por todas que podemos convivir de una manera más armónica teniendo leyes que protejan por igual a hombres y mujeres. Que se deben dejar atrás paradigmas de educación en los hogares que fomenten el machismo y la desigualdad de géneros.

No fue lo mismo un día sin ellas. Ojalá y no se repita.

ladoscuro73@yahoo.com.mx

@ferramirezguz

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