Una buena charla

Sin invitación, asistimos a la presentación del libro de Manuel Espino “Cuando por la patria se muere”, frase de José María Morelos y Pavón. El autor hizo agradable exposición de anécdotas de los hombres de la independencia, destacando. Que si Morelos tubo dos mujeres, que si tres hijos, que si un fulano le quito una novia y se agüitó gacho, etc. 

Manuel Espino es de charla agradable, de buena memoria. Me inscribí para hacer unas preguntas, el tiempo no lo permitió, quiénes si alcanzaron a preguntar, no lo hicieron, se concretaron a hablar maravillas de Espino y de su libro.   

Nos dijeron que era un excelente libro, lo cual no lo podemos afirmar, no lo hemos leído. No nos esperamos a que nos lo regalaran, no supimos que se fueran a repartir gratuitamente, lo cual lamentamos. Por lo tanto, daremos algunos puntos de vista de la charla del señor Espino. 

Flanqueado por un bonito estandarte de la Virgen de Guadalupe, con el cual dijo, “hace unos días entre a la basílica portándolo en una peregrinación que sale de México y llega a Nueva York. 

Manuel Espino parece más morelista que hidalguista. En otras ocasiones, lo hemos escuchado como remarca lo que él considera errores y deficiencias personales, del personaje histórico, a quien se conoce como el padre de la patria, quizá a Espino no le guste ni para padrastro. 

A Manuel Espino le gusta decir qué en la marcha del Dolores Hidalgo, hacia Valladolid, (Hoy Morelia), En Guanajuato, su “ejercito”, ignorante, semi armado y harapiento, cometió excesos contra los españoles, matando, familias españolas enteras, lo cual es cierto, corría por las calles la sangre de “gachupines”.      

Espino no dice que esto tiene causas profundas: Los indígenas tenían tres siglos de soportar esclavitud, genocidio, torturas, despojo, la destrucción de sus cultura e identidad prehispánica. Una masa ignorante qué en Guanajuato, vio la posibilidad de venganza, su rencor se tradujo en furia, que Hidalgo no pudo controlar. 

 Manuel Espino no dice que Hidalgo nunca empuño arma alguna para matar españoles, fue el grupo que se convirtió en feroz turba incontrolable. 

Los historiadores se preguntan si Hidalgo podía haber ganado su lucha con la toma de la ciudad de México, coincidimos con la hipótesis que al ver lo que había pasado en Guanajuato, decidió no tomarla ciudad, habría una matanza de gente inocente. 

En la exposición de su anecdotario, Espino destaca el carisma, la fuerza personal, la capacidad de mando e intelectual de José María Morelos y Pavón (recomendamos el libro, “El ciervo de la Nación” de la editorial “Sepan Cuántos”).  

En su exposición, Manuel Espino relató de manera muy agradable, anécdotas de otros independentistas, si bien es cierto que una masa ignorante se excedió en Guanajuato, no dijo que el poder virreinal y el clero, se excedieron con los independentistas.  

A Morelos le desollaron la planta de los pies y lo obligaron a caminar sobre sal, de la puerta al altar del templo de San Bartolo Naucalpán. Que a Miguel Hidalgo y sus generales no solo los torturaron y fusilaron, sino ya muertos los humillaron decapitándolos (al estilo narco), exhibiendo sus cabezas para escarmiento. 

En fin, buena charla anecdótica de Manuel Espino en la presentación de su libro, un trabajo que sirve para el debate, la discrepancia y para la normal promoción personal de quien aspira gobernar Durango. Le deseamos la mejor de las suertes. O no.  

 

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