Valemadrismo

Marco Antonio Espinosa López

Pues resulta mi estimado lector que, como siempre, o casi como siempre, los mexicanos seguimos dando una clara muestra de inconsciencia ante lo que claramente está afectando a nivel global. – Oye we, yo sé cómo se llama la clara muestra que dices…-; ahorita no Alter, esto es serio.

 Claramente se ha dicho que, efectivamente el Coronavirus no es letal per se; solamente una baja población del mundo que se contagie estaría en riesgo de perder la vida. 

Aquí lo verdaderamente preocupante es que seguimos sin entender el significado de la palabra prevención. La Real Academia de Española indica que, prevención, es: “Preparación y disposición  que se hace ANTICIPADAMENTE para evitar un riesgo o ejecutar algo”.

Si lo entenderán eso de AN-TI-CI-PA-DA-MEN-TE quienes en este momento siguen actuando como si esto fuera solamente una ocurrencia. 

Tengo entendido que en México hay una persona que asumió el cargo de Secretario de Salud de facto, de nombre Hugo López Gatell, quien dicho sea de paso tiene un currículum sorprendente, en lo escrito, en la práctica basta ver cómo sale a realizar anuncios hasta rayanos en la comicidad; muchas veces se le ha visto, al dar declaraciones, que lo que dice está más forzado que niño que calza del 15 y le ponen un zapato del 14. No lo cree. Vea las mañaneras. Ya sé que por salud mental usted que me lee, no lo haría aunque le regalaran diez cachitos de billetes de la rifa del avión que no entregará un avión; sin embargo, ahí se ven muchas señales no codificadas que nos debieran poner en alerta constantemente, y no sólo en el tema del Covid 19, que es el que está en el escenario.

Insisto, nadie puede demeritar los logros que López Gatell tenga. Pero la manera en que se ha tomado el tema es lo preocupante y considero que son los primeros que desconocen la palabra prevención; lo hacen de manera hasta sarcástica y haciéndonos creer que quien tiene la investidura presidencial, no se podía contagiar porque su fuerza no era de contagio sino una fuerza moral. Luego entonces, aprovechando esa situación, surgen hasta los remedios “religiosos” como el escudo protector encomendado al “Detente”; y no, no está mal que alguien suela apoyarse en los símbolos del catolicismo o de cualquier otra religión que se profese. 

Se ha visto una “cadena” en la que se señala que “Cuando aumenten los casos de manera exponencial en México y esto se haga incontrolable, recuerda que no fue el Gobierno, no fue el personal de Salud no fueron los Bomberos ni los Hospitales y demás autoridades”; y prosigue señalando que es la ignorancia y la falta de empatía la que nos va a matar no el Coronavirus. Coincido con el mensaje de la cadena; pero cuando el mensaje que te da el mandatario es de “Hay que abrazarse, no pasa nada” y se la pasa en eventos públicos repartiendo abrazos y robándole besos a los infantes, viene lo aún más preocupante; porque no olvidemos que este señor, al que por cierto me resisto a llamarle Presidente, aunque mi voto fue por él, precisamente porque dista mucho de ser el Presidente que ilusamente creí sería, aún tiene un alto poder de penetración entre los mexicanos; afortunadamente ya se ha visto que no como cuando ganó la elección. Entre esas personas que andan vacacionando en esta época de PREVENCIÓN, no me queda la menor duda que son de los fieles seguidores, idolatras y aplaudidores de él. 

Y lo digo con los “pelos de la mano en la burra”; conozco a varios de ese tipo que andan felices porque su “prejidente” ya dijo que no pasa nada y como es in-co-rrup-ti-ble, es a él a quien le creen y a los “medios” (que ni a cuartito llegan) que no están “chayoteados”, porque los demás están conspirando para verlo caer.

Creo que es responsabilidad de todos no generar pánico por situaciones como esta;  repito, científicamente y con base en las estadísticas, se está comprobando que el Covid19 no es en sí, letal como se puede pensar, salvo que se pertenezca al sector vulnerable. Lo que es letal es que los SISTEMAS DE SALUD SE COLAPSEN. 

¿Se imagina usted un día normal en un Hospital? Lo digo porque me lo han compartido, “llevamos horas aquí y nadie nos atiende… Ni un pinche doctor hay… No hay ni una silla de ruedas…creen que con su Paracetamol se alivia uno”; ahora piense qué va a suceder cuando la pandemia llegue, porque si va a llegar, y cada uno de los pinches necios que pensaron que Obrador, por decreto los hacía inmunes, requieran atención médica. He visto la manera de repetir como sinfonolas mal pagadas, que en México hay más muertes por obesidad o diabetes; pues si señores genuflexos del obradorismo; pero si no se previene, esas muertes se pueden duplicar o triplicar una vez que el Covid19 llegue a su cúspide en nuestro país. No se trata de alarmar, se trata de PRE-VE-NIR.

Y ya para rematar.  Ver, escuchar o leer lo que ciertos personajes cuatroterianos tienen que salir a decir para seguir en defensa de su líder, o para no perder la posibilidad de seguir mamándole la ubre al erario (dicen las malas lenguas que cuando tienes que salir a defender a alguien constantemente, es porque de verdad es un pendejo) es hasta hilarante; tal como lo hizo una legisladora federal, por cierto, para oprobio, es de Durango. 

No sé si recuerda usted mi estimado lector, aquella película de 1960 intitulada Macario; en la cual su protagonista encarnado por el actor  Ignacio López Tarso, después de tragarse un guajolote, obtuvo dotes de sanador; siendo Enrique Lucero, encarnando a la muerte, el que le decía quién habría de vivir y quién tendría que pasar al mundo de las almas según su posición ante la persona agonizante. Así, así es como me imagino a esta caterva de mamarrachos que les ha dado por saber quién se va a morir y quién no. – Oye we, déjame decir lo que traigo aquí en la punta de le lengua…-; está bien vas.

– Resumiendo todo lo que este we dijo es: No sean valemadristas por favor -. Hoy no te diré nada, pero ya vámonos.

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