400 años de historia a través del arte

En 1620 fue reconocido el Obispado de Durango, sede de la religión católica en la vasta región que en su momento fue la Nueva Vizcaya, de la que está ciudad era también capital política. Ya pasaron 400 años y un grupo de estudiosos y clérigos consideraron necesario hacer un rescate del arte y la música que se encuentra en la Catedral Basílica menor para hacer un homenaje a cuatro siglos de historia y ser un referente para las nuevas generaciones.

Alejandro Bacio, sacerdote, fue el moderador en la charla que tuvo como marco el Museo Francisco Villa para presentar el libro Arte y Música de la Catedral de Durango, dentro de las actividades del Festival Cultural Revueltas 2021. Hace nueve años surgió una iniciativa de la UJED, con la UAS, instituciones educativas de Zacatecas, Ciudad Juárez y de la UNAM y se fundó el Seminario sobre Estudios Históricos de la Nueva Vizcaya, un grupo de estudiosos y sacerdotes encargados de resguardar el archivo histórico del Arzobispado de la Catedral, para preparar un trabajo bibliográfico sobre su historia, vista a través del arte y la música.

Silvia Salgado Ruelas, miembro de este seminario, destacó que ha sido una unión virtuosa de estudiosos de la historia, y por fortuna el libro se presenta en el lugar donde se encuentra el objeto de estudio, que es la ciudad de Durango, antaño, capital de la Nueva Vizcaya. Es un trabajo no de un individuo, sino de una colectividad que ha logrado la unión del clero y los investigadores laicos, trabajando con el archivo y por supuesto, analizando los materiales encontrados que hoy pueden estar a la disposición del público a través de este libro.

Los textos dialogan uno con otro, dijo, lo que hace una lectura muy fluida y agradable, con una introducción del arzobispo de Durango, como guardianes del patrimonio histórico de la Arquidiócesis, y los investigadores se encargaron de darle forma a la estructura del libro, con las interpretaciones correspondientes de los documentos y demás materiales encontrados.

Antonio Ruiz Caballero, señaló que hay poco interés desde el centro del país por los archivos y acervo que existen en iglesias de provincia y al parecer esto se acentúa cuando se trata del Norte, por ello es indispensable seguir con este trabajo de rescate de toda esa historia que permanece oculta, y además, son también documentos invaluables para el estudio de la música y el arte en sí.

Beatriz Corral Raigosa, señaló que el trabajo realizado en el archivo fue enorme, y ha servido también para destacar la importancia de un tesoro invaluable en la Catedral de Durango, el cual, si bien estaba resguardado, no contaba con las condiciones necesarias para su conservación y evitar pérdida de documentos que nos hablan no sólo de temas religiosos, sino de aspectos sociales, económicos y culturales durante cuatro siglos.

Por su parte, el historiador Miguel Vallebueno reflexionó sobre el trabajo realizado durante casi una década, y es que si bien se ha avanzado en el conocimiento del arte y la historia relacionado con la religión, falta todavía mucho por explorar en esta área. El Obispado de la Nueva Vizcaya, comentó, fue la diócesis madre del Norte, ya no en la forma de misiones, sino ya como una entidad institucionalizada y por eso es relevante su estudio.

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