“A mí siempre me ha fascinado la pintura de los grandes maestros”: Adrián Soriano

Liliana Salomón Meraz

Nacido en la ciudad de Durango, un 19 de noviembre de 1970, Adrián Soriano Sariñana, es Arquitecto de profesión y Artista Visual por vocación. El pasado 30 de abril inauguró en el Museo de la Ciudad las exposiciones pictóricas “Homenaje a los grandes Maestros” y “Memorias y recuerdos al carboncillo”, las cuales estarán exhibiéndose hasta el 27 de junio. En la presente entrevista, Soriano Sariñana nos cuenta de sus inicios, su trayectoria, y de los proyectos en los que se encuentra trabajando actualmente.

¿Cómo te das cuenta que tienes facilidad para dibujar?

“Se puede decir que nací con el lápiz en la mano. A los 4 ó 5 años ya estaba dibujando. Recuerdo que mi primer bosquejo fue la camioneta de mi padre. Después, en la primaria participaba con las maestras elaborando los dibujos del periódico mural. En la secundaria seguí dibujando, hasta que conocí al maestro Carlos Hernández (Carlitos), quien impartía la clase de educación artística y tenía un club de pintura, un espacio muy reducido, pues éramos dos alumnas y yo. Él nos ponía a hacer ejercicios de claroscuro, origami, acuarela, pastel, óleo, en fin, todos los principios de la pintura y el dibujo. Aquí aprendí mucho y después de él continué de manera autodidacta, a base de prueba y error”.

Háblanos de los concursos en los que has participado

“Estaba en segundo año en la Escuela Secundaria Técnica número 57,  y tenía 13 años,  cuando comencé a participar en los concursos académicos. Recuerdo esa etapa con mucha satisfacción porque me tocó competir contra los alumnos de la ETI, ya que había cierta rivalidad. Nosotros éramos de más bajo estrato social y ellos eran considerados con más recursos. Había una competencia muy fuerte en el sentido de quién iba a mandar más alumnos al concurso estatal. Yo empecé a participar primero en los concursos académicos y me fue muy bien, pero surgió el concurso de pintura y con ayuda del maestro Carlos logré primeramente el primer lugar local, y luego en Gómez Palacio, el primer lugar estatal  de los Concursos Nacionales, Culturales y Académicos de las Escuelas Secundarias Técnicas. De ahí nos fuimos a la Ciudad de México al concurso nacional”.

“Una vez allá, no obtuvimos premio, quedamos en los finalistas y fue muy satisfactorio porque yo conocí esa gran urbe, estuvimos como 15 días y nos trataron excelentemente bien. Anímicamente me ayudó a seguir adelante y trazar nuevos proyectos. Luego, a partir del último año de secundaria me invitaron a enviar uno de mis dibujos a la Ciudad de México, por parte de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, y  una vez ahí , obtuve el cuarto lugar con un premio en metálico que aproveché para comprar material de pintura y libros. Me gustó mucho la premiación y aparte, ese dibujo lo enviaron a Ginebra, Suiza para ser expuesto allá”.

Luego de esta etapa tan importante, ¿qué siguió?

“Después de eso me olvidé del arte, de la pintura, me puse a estudiar, hasta que inicié la carrera de Arquitectura y retomé lo del dibujo. Ya estaba viendo otras herramientas, cuestiones de perspectiva, diseño, ritmo proporción, la forma, la función de los objetos, entre otras cuestiones. Anteriormente había cursado dibujo técnico y me sirvió mucho para mi profesión”.

“En esa época, estuve realizando muchos retratos por encargo. Tengo un gusto especial por la anatomía y dibujaba también deportistas, ancianos, indígenas…

Terminando la carrera me puse a trabajar y seguí haciendo pintura por encargo, sin embargo, a partir de que cursaba la licenciatura, le empecé a hacer trabajos por encargo a mi hermano, Martín Soriano Sariñana, el Rector de la Universidad Autónoma de Durango (UAD), hasta que a lo largo de los años me empecé a cargar de trabajo no sólo de él, sino de otras personas y ahí me nació la idea de volver a pintar”.

“A mí siempre me ha fascinado la pintura de los grandes maestros por las técnicas que utilizan en manejo de color, de luz. Me interesé en personajes como Tiziano, Rafael, Da Vinci, después de ellos por El Greco, Goya, Diego  Velazquez, entre muchos más, y por ejemplo,  la época que me gusta es la francesa del siglo XIX como Caspar David Friedrich y Delacroix. También estoy pensando en hacer pintura mural, la cual es más difícil que la de caballete por cuestiones de espacio. El mural te exige mucho trabajo respecto a los elementos que debes integrar, las composiciones, los temas, el simbolismo, es mucho más fuerte, es energía pura”.

“Respecto a la otra exposición elaborada en carboncillo, empecé a trabajar los dibujos del Durango Antiguo porque en las fotografías que tuve la oportunidad de conocer había cosas muy difusas, y lo hice para ver con más claridad el objeto que yo quería apreciar.  A raíz de eso empecé a hacer mis bocetos. Sí va a tener continuidad, quisiera hacer grabado y acuarela para manejar lo de Durango antiguo sin dejar de lado el carboncillo porque eso nos da blancos y negros muy puros. Las otras imágenes que componen esta exposición son sacados de revistas, de mi imaginación y a partir de ahí fui haciendo una composición, ya que al realizar las fotografías de Durango, me interesó mucho esta técnica”.

Platícanos de tus proyectos

“Actualmente estoy enfocado en el proyecto de un mural que estará en la escalera del antiguo edificio de Samborns y que hoy pertenece a la UAD. El tema será sobre el desarrollo económico de Durango. Ya tengo la idea y voy de lo particular a lo general, sacando pequeñas cosas que se van a ir integrando en algo grande sin perder de vista el objetivo final. La técnica estará influida por artistas como Siqueiros, Francisco Montoya de la Cruz, Pascual Orozco y Guillermo Ceniceros. Estoy en la etapa de bosquejo y pronto habré de empezar”.

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