Artearte | Francisco Zúñiga, arte que conecta

Por David Muñoz Carranza 

El arte, esa expresión humana, quehacer de creadores, artistas que ponen sus más altos y elevados pensamientos, ideas, propuesta y demás factores para realizar una obra, para después compartirla con la sociedad, con su público, esa es una de las más nobles características del arte; es por eso, por lo que en esta ocasión conoceremos la obra de un artista que, con ese talento y don, supo conectar con la sociedad de su época: él es Francisco Zúñiga.

Costarricense de nacimiento, pero mexicano por convicción y decisión, Zúñiga nace en el año de 1912, y como hemos mencionado en reiteradas ocasiones al acercamiento que han tenido muchos artistas -independientemente de su lugar de nacimiento- es que desde muy pequeños han establecido un lazo de conexión, una aproximación y acercamiento con una de las distintas artes, en el caso del maestro Zúñiga no fue la excepción, pues su gen artístico viene de su padre, quien de igual manera, atraído hacia las artes se decantaba por la escultura, es ahí donde Zúñiga por medio de la observación va descubriendo ese mágico mundo de la talla y el desbaste, pues de manera inherente con los años, más tarde se dedicará a la misma profesión que su progenitor.

A la escaza edad de 12 años, el jovencito aprendiz, ya realizaba sus primeras tallas en escultura de yeso, es por eso, por lo que decide ampliar más sus técnicas y se inscribe a la Academia de Bellas Artes de Costa Rica, pero como las normas de esa institución resultaron un tanto rígidas para el creador en ciernes –hablando artísticamente- declina por dejarla, pues sentía que le ponían muchas limitaciones para sus procesos creativos.

En cuanto a la temática que abordaba Zúñiga desde sus inicios siempre le dio mucha preponderancia a temas de la vida rural, campesina, siendo éstos personajes los protagónicos de sus pinturas y esculturas, como mujeres vendedoras, campesinos, obreros, así como la gente de estratos de la sociedad que laboran en distintas áreas del quehacer humano.

Años más tarde decide trasladarse a México, donde de manera formal se enlista en la Academia de la Esmeralda a la disciplina de talla directa; su talento lo hace que sea reconocido en el ámbito artístico y es así como su propio nombre le va abriendo las puertas en este nuevo país, que cobija a este creador innato; que además de ser un excelso escultor sus pinturas están a la par de sus obras tridimensionales.

Las obras de Zúñiga se han presentado por muchas latitudes del orbe, tanto en colecciones privadas como en muestras de arte, ya sean éstas de tipo individual o colectivo, como por ejemplo en Los Ángeles, USA; Museo de Arte Moderno en México, el Museo de Arte de Costa Rica, el Museo de Arte Moderno de Nueva York, de igual manera en San Francisco, Washington, Estocolmo, Toronto, San Salvador, entre otros.

Fernando Zúñiga, un artista que demuestra que con disciplina, talento, y perseverancia su nombre se llegó a convertir en una verdadera firma del arte, y que los conocedores buscan adquirir una de sus obras para tenerlas en sus propias colecciones.

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