Artearte | Jean–Honoré Fragonard, un clásico irremplazable

Por David Muñoz Carranza

Como en reiteradas ocasiones hemos comentado en esta columna, el mundo del arte cuenta con una gran diversidad de estilos, propuestas, artistas, creadores que hacen de esta disciplina un extenso abanico que vale la pena recordar y conocer.

Así como existen obras que son un clásico en la pintura, que son refertes o icónicas esta vez nos remitimos a una obra y a su creador; que es un referente en el arte; estamos hablando de la obra titulada “El Columpio”; de la autoría del pintor francés Fragonard.

Jean-Honoré Fragonard nació en el año 1732, en Grasse, Francia; a los pocos años de edad su familia se trasladó a París, y tiempo mas tarde sus padres lo inscriben en clases de arte, en las que su formación artística se iría construyendo con los conocimientos  que le transmitirán sus maestros, contó con la  buena fortuna de ser pupilo de otro referente en el arte; el padre del rococó: el pintor François Boucher, además de ser también alumno de Jean Simeon Chardin, quienes detectaron en el joven esa facilidad para el dibujo y la pintura; en algunas ocasiones le comisionaban realizar obras de réplicas de obras  que ellos mismos pintaban.

Con escasos veinte años de edad, su talento lo hizo acreedor al Premio de Roma; que aunque no estaba enlistado en ese instituto; por medio de la Real Academia de Escultura y Pintura de Francia; fue por medio de esta manera que participó en tal contienda artística.

En el año 1756 se traslada hacia Italia, donde al lado de  Hubert Robert descubre otra importante escuela pictórica;  toda esta acumulación de conocimientos se traducirán en sus obras; pues la influencia es clara en cuanto a la réplica de paisajes, técnicas, así como de otros elementos en sus obras, como lo serían los temas de jardines, que también integraría en sus cuadros.

Fue uno de los máximos representantes y exponente del movimiento pictórico Rococó; estilo caracterizado por el uso de colores luminosos, suaves, claros, en el que predominan las formas inspiradas de la naturaleza, así como también temas de la belleza humana, al igual lo relacionado con el amor.

Cabe mencionar que en la obra primaria de Fragonard, el maestro se decantaba por plasmar temas de temática religiosa y mitológica; pero de igual manera también pintaba cuadros que estaban impregnados con el estilo de aquella época.

En la propuesta de este maestro clásico de la pintura se puede apreciar dentro de su lenguaje plástico cierto erotismo de manera muy sutil; además también de hedonismo; ese toque que en la mayoría de sus obras está muy presente.

El maestro Fragonard es un ejemplo de la persistencia y de lo que se logra a través de alguna disciplina; en este caso hablamos de la pintura, ese tesón que lo hizo producir mas de 500 obras, y que las mas icónicas y emblemáticas se encuentran exhibidas en museos de gran renombre; así como también en colecciones privadas para el deleite de sus admiradores, quienes al estar delante de sus obras gozan el arte en el campo de la pintura.

 

 

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