Artearte | Recordando a un visionario, el maestro Francisco Montoya de la Cruz

David Muñoz Carranza

En días recientes se conmemoró un año más del natalicio del maestro Francisco Montoya de la Cruz; nacido un 5 de junio del año 1907; gran visionario que logró captar las necesidades artísticas del Durango de antaño y que siguen vigentes hasta nuestros días, hablando del maestro Montoya, fue un gran pintor, muralista, escultor y sobre todo fue también un idealista artístico, ese ser humano que tuvo a bien detectar esa necesidad y que aunado a su formación artística lo catapultaron hacia la capital del país, para mas tarde trasladarse mas allá de nuestras fronteras territoriales yéndose a estudiar a la ciudad Chicago, para después regresar a nuestros terruños de nueva cuenta y tener la noble visión de fundar una escuela de artes.

¿Una escuela de artes? Sí, Francisco Montoya  tuvo también la misión de crear y fundar una escuela enfocada y dirigida para la formación de artistas, fue la primera en el norte del país por los años de los 50’s; hay que mencionar que era un adelantado para su época.

Gracias a él contamos en nuestra ciudad con la Escuela de Pintura, Escultura y Artesanías de la Universidad Juárez de Estado de Durango, una formadora de artistas y creadores que han dado renombre a nuestro estado hablando local, regional, nacional e internacionalmente.

Hablando artísticamente, el haber fundado esta institución académica ha tenido una trayectoria muy favorable en cuanto al arte se refiere, pues con el transcurrir el tiempo esta academia formadora de artistas ha visto formarse a creadores que le han dado renombre a nuestro Estado, tanto a nivel local, regional así como internacional.

Aparte de su función como Director vitalicio de la EPEA, coordinador y organizador de exposiciones, Montoya  de la Cruz, fue un magnífico muralista, como expresó el propio Diego Rivera, que el maestro Montoya era uno de los mejores muralistas que había dado el país, su acertada percepción artística, sensibilidad innata, así como su grado de compresión tonal y demás elementos se unieron en él, para así otorgar a su obra una perfección pictórica y plástica.

Raquel Tibol, connotada crítica de arte, siempre fue una seguidora de la obra del maestro Montoya, allegada a su producción artística, pues incontables veces recibió por parte de la intelectual, los mejores análisis para sus obras.

Otro de los atributos del maestro Montoya, fue también la realización de  esculturas, tanto de formato pequeño, así como de gran monumentalidad, uno de sus logros mas connotados, fue la escultura ecuestre de Francisco Villa, de igual manera a otro representante durangueño, le erigió una muestra de agradecimiento por todo lo que Guadalupe Victoria le dio a nuestro país, también realizó la obra escultórica en homenaje a los hermanos Arrieta.

Su obra mural la podemos encontrar en nuestra propia capital, en la ciudad de Colima,  de igual manera, la obra del maestro Montoya se puede admirar en la Capital del país, la Ciudad de México.

A lo largo de su trayectoria se hizo acreedor a varios reconocimientos por su inigualable aportación a las artes, desde su entorno local, hasta lograr proyectar sus sueños, para después cimentarlos y así de esta manera inspirar al arte mundial.

Cabe mencionar que en el año 2019 se publicó un libro en su memoria; en el cual vienen gran parte de su legado artístico, tanto de obra mural, también sus creaciones de caballete,la presentación de este libro estuvo a cargo de su hijo el Ing. Rugo Montoya Burciaga en  las instalaciones de la institución que su progenitor fundó 65 años atrás, la Escuela de Pintura Escultura y Artesanías de la Universidad Juárez del Estado de Durango.

Puedes comentar con Facebook
Anuncios