Artearte | Residencias Artísticas, otra opción de aprendizaje

Por David Muñoz Carranza 

La semana pasada comentábamos acerca de los dossieres, catálogos, portafolios y demás documentos que comprueben la trayectoria artística del creador o artista, y que en la gran mayoría se piden para becas, concursos de muy alto nivel, o de igual manera en maestrías o doctorados; pues bien, el tema que abordaremos hoy es la Residencia Artística, la cual es de gran valía contar con una, para asegurar más ese anhelado puesto o vacante en cualquier convocatoria.

Esta nueva modalidad se crea para aprender de distinta manera; y de experimentar sobretodo, con otra perspectiva el proceso creativo de los artistas, esta tendencia en el arte son las Residencias Artísticas.

La residencia artística se define como al proceso que pasa por distintos filtros un artista o un creador para –como su nombre lo indica-  residir en otra ciudad; aldea, país, estado o comunidad, distinto al lugar de origen para que el artista produzca ahí su obra.

¿Cómo funcionan la residencias artísticas?

El objetivo fundamental de esta nueva forma de crear arte es la que el artista una vez ya aceptado en el lugar donde hará su residencia es la de producir obra en el sitio donde permanecerá por un lapso determinado de tiempo, esto se puede llevar a cabo por medio de la inspiración del lugar, el contexto social que observa, las particularidades del entorno donde hará su práctica artística; el aspecto social, y demás puntos que de igual manera influyen en la producción de obra del artista; esto puede ser también en términos de la misma naturaleza del lugar; pues en una ocasión se ofertó el realizar una residencia artística en una isla muy recóndita del planeta.

Desde otra mirada, las residencias artísticas se pueden considerar como una especie de retiro en donde los artistas sólo van a determinado lugar a producir obra, pero fuera del contexto citadino en donde viven.

Actualmente se están convirtiendo en un punto toral para todos aquellos artistas que deseen llevar mas allá sus propias carreras o trayectorias; pues el contar con una residencia en su currículum, esto les da un plus en el ámbito profesional.

Cabe mencionar que los programas que se establecen en una residencia artística varían en función de quien las elabora, dependiendo la fundación o institución que las ofrezca.

Los tiempos también son una variable a analizar en las residencias artísticas, pues las hay desde un mes, existen algunas que duran tres meses; otras que su duración es de medio año, y las de más extensa duración que son las de un año. En algunos de los casos el artista recibe algún tipo de subvención por parte del comité que organiza la residencia, pero en otros casos es el artista quien tiene que sufragar sus propios gastos, que van desde el material con el cual producirá sus obras, así como de igual manera su manutención.

Algunos ejemplos de esta innovadora experiencia se han llevado a cabo en todo el mundo, como es en Dublín, Irlanda; Londres, París, Nueva York, España, etc.

En nuestro país la primera Residencia Artística se creó por parte de la Secretaría de Cultura, en el año de 1992; y este proyecto sigue aún vigente.

Por lo tanto, si te interesa ampliar más tus horizontes en todos los sentidos, te invito a que busques información para dónde realizar una residencia artística.

Puedes comentar con Facebook
Anuncios