Así fue la noche en la que “Pinocho” llegó al Zócalo

Por El Universal

La noche se portó benévola con la película “Pinocho”, ya que la lluvia que amenazaba con caer sobre la ciudad nunca llegó y permitió que la gente disfrutara en pleno Zócalo de esta entrañable historia, arrancando al final un aplauso por parte de los espectadores que prefirieron verla en esta proyección gratis, que en su casa a través de una plataforma digital.
Desde una hora antes de la función, en la estación del metro Hidalgo se podía ver a familias subiendo a los vagones rumbo al Zócalo, al llegar ahí las cosas no eran tan distintas a todos los días, un mundo de gente queriendo entrar mientras otros intentan salir.
En la Plaza de la Constitución la feria seguía dando servicio a los últimos usuarios, mientras trabajadores del Gobierno de la Ciudad de México desmantelaban la luminarias y el árbol de Navidad gigante, regalando a la gente las Nochebuenas que lo componían.
Pasaban ya de las 18:30 horas y la vendimia estaba a todo lo que daba, desde orejas de conejo con lucecitas a 20 pesos, hasta bancos plegables a 300 pesos, pero la película no daba inicio. La gente seguía llegando para acceder a el área asignada para la proyección de la película, justo delante de la Catedral Metropolitana, donde un escenario con una enorme pantalla se levantaba y mientras la gente se acomodaba en las hileras de sillas plegables.
Faltaban 10 minutos para las siete de la noche y por el sonido local dieron la bienvenida a los asistentes a nombre del Gobierno de CDMX, que fue quien organizó este cine al aire libre, y como si del teatro se tratara dieron las primera llamada. Después de la segunda llamada las luces de la feria de apagaron y justo a las 19 horas se dio la tercera llamada, después de dar una breve información sobre la película, advirtiendo que no se podía grabar, al fin “Pinocho” comenzó.
Se quedan a ver “Pinocho” porque no tienen Netflix
Aunque la película de Guillermo del Toro tiene el argumento para conmover y unos personajes con los cuales empatizar, haciendo que uno quiera ver la trama hasta el final; algunas personas comenzaron a dejar sus lugares debido al frío que comenzó a sentirse en la explanada del Zócalo, aun así había niños que se negaban a irse y lo hacían a regañadientes.
Antonio trajo a su hijo Miguel de 8 años a la feria, pero se quedaron a ver la película, y a pesar de que el pequeño comenzó a toser por el frío, resistió hasta el final. Sonia y sus hijos Ana e Iker, que son unos adolescentes, quisieron aprovechar que era una proyección gratis, porque no tienen Netflix, por mencionar algunas anécdotas.
Personal del Gobierno de la CDMX compartió que en total entraron 1400 personas, a pesar de que el espacio para ver la película estaba planeado para 1500, pero por protocolo la organización de este evento, que cerró con broche de oro la verbena popular de este año; decidió dejar espacio libre para cuidar la seguridad de los asistentes, aun así la gente se acercaba a las vallas para tratar de ver un poco del film.
Expresiones como “¡ay qué bonito!”, “me hizo llorar”, entre otras, fueron las que se escucharon al final de la función, justo después de los aplausos de las personas que reconocieron el gran trabajo que entregó Guillermo del Toro. Cuando el proyector se apagó y los espectadores abandonaban el lugar, el cielo dejó caer unas cuantas gotas hasta ese momento, haciendo que la gente apresurará el paso para dejar el lugar.

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