Big Fish

Por Marco Antonio Olaguez Bayona

“Hay momentos en los que un hombre tiene que luchar y hay momentos en los que debe aceptar que ha perdido su destino, que el barco ha zarpado, que sólo un iluso seguiría insistiendo… Lo cierto es que siempre fui un iluso”. Esta frase es la tónica de una película icónica de la década de los 2000’s, me estoy refiriendo a ‘Big Fish’, la que está considerada como la mejor película de Tim Burton, cineasta que es considerado por muchos un ícono de la cultura pop.

Para mí, ésta película tiene todo lo que deseo ver en un film, es perfecta sin más. Tiene magia, ilusión, hipnotismo, comedia, drama, reflexión, frases épicas, romanticismo, aventura, misterio, poesía, imaginación, oscuridad, iluminación, fantasía, realidad, estamos hablando de un cuento hermosísimo, una fábula del amor, la familia, las metas, la superación y la vida misma. Una gran muestra de que es importante lo que se cuenta, pero a la vez también como se cuenta. Edward Bloom tenía un don para contar historias, y era porque creía en ellas, por su inagotable afán de llenarse de vida, conocer y llegar hasta donde se propone hacerlo. Un hombre que no conoce la palabra no, ni está dispuesto a pronunciarla. Cada personaje es un mundo y tiene vida propia, hasta el más secundario tiene su papel destacado. Los diferentes lugares no son menos, pues cada uno guarda el misterio y la magia necesaria para hablar por sí sólo. De la música de Danny Elfman ni hablamos, sobran las palabras. Todo es maravilloso en esta película, no sabría decir un fallo ni poner pegas.

Como dice Edward Bloom, “cuanto más difícil es hacer algo, mayor es la recompensa que te espera al final”, y es que aunque es casi imposible resumir esta joya del séptimo arte, pienso que su esencia radica en esta frase, un “no te rindas” y “pase lo que pase”, y si bien son palabras que suenan trilladas, funcionan y te hacen estremecer dentro del contexto al que se hace referencia. Que disfruten la película.

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