De rock y cosas triviales | La punta del iceberg de los rockeros, la depresión

Por: Raquel Carreón Lugo

Este 13 de enero fue el Día Mundial contra la Depresión, de las grandes enfermedades del siglo actual y que cualquier persona la puede padecer, pero en donde más común o al menos donde más nos percatamos que existe es en el mundo de la música, sobre todo en el rock.

Algunos de los grandes ya se han ido y pertenecen al club de los 27, otros la han librado, mientras que otros siguen luchando contra esa terrible enfermedad mental.

Los que la han consumado a través del suicidio es el vocalista de Nirvana, Kurt Cobain, el cual se quitó la vida un 5 de abril de 1994, estando en una época cumbre de su carrera.

Un dato muy curioso pero a la vez alarmante es que de acuerdo con la Asociación Help Musicians UK, en un estudio realizado a dos mil artistas, en el rubro de los músico, éstos tienen tres veces más probabilidades de sufrir depresión en comparación con el resto de oficios, incluso un 71.1 por ciento de los encuestados aseguró haber sufrido ataques de pánico o altos niveles de ansiedad en más de una ocasión, mientras que un 68.5 por ciento confesó que sufría de depresión.

La filia de Sony en Gran Bretaña en el 2018, abrió el primer departamento de asistencia psicológica para todos aquellos artistas del sector discográfico, puesto que tienen que representar lo que está fuera de la rutina social, lo marginal, además de que es exigido y obligado al éxito, así que tienen una esclavitud insoportable, les crea un nivel de ansiedad demasiado alto, no se les permite la ausencia ni el retiro.

Leiva, cantante español, tiene depresiones severas y el mismo dijo que el oficio de músico es un auténtico generador de incertidumbres, ya que el tipo de vida genera que no se tenga un hogar estable durante gran parte del año, además de una irrealidad cuando se sube al escenario de que la gente aplaude, pero que al bajar la realidad es otra.

Pero sin duda alguna lo mas difícil es sobrellevar los contrastes de euforia colectiva y la soledad total, ya que ahí es donde los fantasmas vuelven, además del pánico a la falta de creatividad.

Por su parte otro músico, también español, Iván Ferreiro, a lo largo de su vida tuvo episodios de ansiedad, pánico y depresión, éste último lo confundía con aburrimiento.

Pero en México uno de los grandes del rock sufría una depresión severa, pero todos nos negábamos a aceptarla, Armando Vega Gil de Botellita de Jérez, se quitó la vida casi y dejó un mensaje abrumador, además de que su cuerpo permaneció colgado en un árbol de una delegación de la Ciudad de México.

El “No pinches mames” no solo era músico sino también escritor, maestro, actor y politólogo, pero tal parece que no pudo controlar su depresión ni su mente por los ataques en redes sociales.

Son muchos los músicos de rock que no pudieron con la depresión y decidieron quitarse la vida, entre ellos además de Kurt Cobain, está Chester Bennington de Linkin Park, Chris Cornell de Soundgarden, Jim Morrison de The Doors, Ian Curtis de Joy Division, Sid Vicius de Sex Pistols.

También están Jimi Hendrix, Janis Joplin, Amy Winehouse, por mencionar solo de los más famosos.

Ellos y muchos más solo son la punta del iceberg de un problema demasiado mayor que es muy raro que se hable en el ámbito de la industria de la música.

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