De rock y cosas triviales | Mundos inmóviles derrumbándose en medio de la ternura

Por: Raquel Carreón Lugo

Llegó Nacho Vegas a tierras aztecas, con su Flor de la Manzana que cautivó desde la primera participación, pero también con ese don de la ternura que solo es característico del cantautor gijonense.

Desde que se anunció que Nachín estaría en México y que los tickets salieron a la venta, volaron en un dos por tres, pero el miércoles por la noche dio a conocer que para el 2022 volverá y estará en uno de sus lugares favoritos, el Teatro Metropolitan.

Entonces será cierto que es diciembre y no abril el más cruel, o tal vez ese tercer día en donde todos queremos esa fabulación, pero en medio de una flor de la manzana con un ritmo exquisito.

No cabe duda que Ignacio González Vegas, es de los artistas que sin hacer ruido hacen demasiado ruido, y con ello demuestra que su lado erudito en todos los sentidos.

La Flor de la Manzana parte de unas percusiones afrocaribeñas de las puertorriqueñas Mancha ‘E Plátano, responsables también de los coros, y llegando hasta Texas y Willie Nelson, cuya canción “Darknes On The Face Of The Earth” ha tenido mucho que ver en el sonido de dicha melodía.

Pero con el Don de la Ternura muestra justamente eso, una ternura, desde el sonido con el que empieza, siguiendo con una letra impecable, un video lleno de antigüedad y finalizando con una ternura reforzada.

Con Mundos inmóviles derrumbándose, que fue grabado en La Casamurada por Cristian Pallejà Bueno y Ferran Resines Conill, pero tendremos que esperar hasta el 14 de enero del próximo año para poder adquirirlo, para así empezar con una gira en España y América Latina.

Si bien su primera visita exprés de Nacho Vegas en el territorio mexicano es de una manera más íntima y en lugares reducidos, para el 2022 se avecina con esa esencia que el autor del Ángel Simón todo recargado.

Si algo tiene el nacido en Gijón, España es su estilo que está inspirado en artistas como Will Oldham, Nick Cave, Leonard Cohen, Nick Drake, Bob Dylan y Tom Waits, mientras que sus letras suelen refugiarse en un marco onírico, pero a veces recurre a textos de otros colegas.

En el lado indie rock incorpora matices minimalistas que se aproximan a la obra de Pascal Comelade o a los arreglos de Nacho Mastretta.

“Las canciones al final nos ponen en comunión con las personas, como venir aquí a organizar estos encuentros con aforos reducidos y para tocar en un formato muy íntimo. Sientes un cariño que a lo mejor nos habían quitado un poco, esa cercanía de poder abrazarnos de una manera natural, entonces la música también te devuelve un poco esa parte”, así lo dijo Nachín en su llegada a México.

Siempre lúgubre, lleno de misticismo y una poesía única, fue durante los primeros meses del 2020 cuando enfrentó un bloqueo creativo, que le impidió escribir durante mucho tiempo, a diferencia de algunos la cuarentena lo rescató de ese abismo, al permitirle mudarse durante unas semanas a una casa alejada de todo y de todos, y así sentarse a componer con tranquilidad.

Gracias Nachín por tener esa poesía tan llena de ti.

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