DURANGO EN EL TIEMPO | 3 SIGLOS DE HISTORIA DE UN INTERESANTE EDIFICIO

Por: Oscar Luna G.

Sin duda alguna la historia reside en cada rincón de la ciudad, pero lamentablemente muchas veces no tiene la difusión correspondiente y otras ocasiones nosotros mismos no le damos el valor que merece. Es por ello que a través de estos artículos históricos he intentado difundir algunas de las investigaciones históricas que he realizado en los últimos meses, para que de alguna manera el día de mañana que transiten por alguna calle o visiten algún edificio, rememoren los datos históricos de estas investigaciones.

En lo particular me he enfocado a las investigaciones de la ciudad en los siglos XVIII, XIX y XX. Visitando los diversos archivos de Durango, hemerotecas y algunos otros medios de investigación. Uno de los grandes logros de investigaciones que he tenido, en mi opinión ha sido tener la historia de las casas que hoy en día ocupan la cera sur de la calle 20 de noviembre, entre Zaragoza e Hidalgo, a través de las investigaciones he podido recaudar la historia de las casas y los herederos que ha tenido este segmento de calle desde el siglo XVII hasta hoy en día, 300 años de historia, por ello en esta ocasión me gustaría hablarles acerca de este tema.

Recordemos que en siglos pasados las fincas urbanas eran más amplias a lo que hoy en día conocemos, pues antes en una cuadra había como máximo 2 o 3 casa ya que estas eran amplias, con sus dos patios, las caballerizas, recamaras, etc. Hoy la división y distribución de las casas han cambiado, pues en algunas cuadras llega a haber hasta 9 o 10 casas, un claro ejemplo de como la forma de vida se ha ido modificando.

En el siglo XVII la acera sur de la entonces calle mayor (hoy 20 de noviembre) entre la calle de Zambrano (hoy Zaragoza) y la calle estampa de San Agustín (hoy Hidalgo) estaba ocupada por una sola finca urbana que pertenecía a Diego de Medrano, quien era su propietario en el año de 1680, así lo especifica su testamento en ese mismo año, lo interesante de este testamento es que nos da los colindantes de esta finca y así se pueden obtener más datos, pues nos describe que lindaba de la siguiente manera:

Lindaba por el oriente con casa y huerta de Ana Díaz y antes era de María Díaz, por el poniente calle en medio huerta de los herederos del capitán Alonso López de Mesa, por el norte, calle en medio la acequia con casas de los herederos de Ana de Veitia, por el sur, con herederos de Juan García Peñalto y hoy de Juan de Levario, era la casa y huerta heredada de sus padres, pero están vendiendo la casa son Matías, Lorenzo y Nicolás Medrano, vecinos del pasaje.

Ya para mediados del siglo XVIII esta casa ya estaba fraccionada en dos, la del lado oriente y la del poniente. La del lado oriente aparece como dueño de ella el canónigo Salvador Becerra, miembro de la mitra del obispado de la Nueva Vizcaya, quien compro esta amplia finca con un gran solar a 600 pesos, a quien se las compro fue a los herederos de Diego Medrano. Lamentablemente la vida de este canónigo se vio interrumpida por la muerte a una muy corta edad, pero el sí alcanzo a plasmar sus últimas voluntades en su testamento, y ya para el año de 1778 la iglesia recibió los bienes que les heredo este canónigo, entre ellos esta casa amplia.

La descripción arquitectónica que en ese año tenia nos dice que era una casa amplia de adobe, baja de marcos de piedra, destinada a beneficio del colegio y enseñanza de infantes y acólitos de esta iglesia, un gran dato que me parece muy relevante es que en esta casa vivió el doctor Cayetano Muñoz, quien introdujo la vacuna contra la viruela a Durango.

Para el año de 1830 esta fue arrendada para cuartel de las tropas de la federación, la casa fue ocupada como cuartel de la Artillería, por ocho años, cuatro meses y por esto, el segmento de esta calle actual de 20 de noviembre en ese tiempo se comenzó a llamar la calle de la artillería, así se le llamo por más de 30 años.

Esta casa después paso a la figura del deán José Antonio Laurenzana, quien la vendió al obispo José Vicente Salinas el 13 de febrero 1894, mismo que la designo como su residencia, así como lo leemos en este lugar vivió este obispo hasta el día de su muerte. Después le fue heredada la casa a el arzobispo Santiago Zubiría y Manzanera quien la traspasó al obispo de Tamaulipas, Filemón Fierro, nuevamente fue usada como residencia de un obispo.

En el padrón de fincas urbanas de 1898 se lee que pertenecía a Filemón Fierro con un valor fiscal de 16,000 y la descripción se lee que era una casa destinada al uso público, contaba con 1,026 30/c metros cuadrados, 17 departamentos, y mismo obispo Filemón destino una parte de la casa la destino para albergar el Colegio Guadalupano. La testamentaría del obispo Zubiría la enajenó a su vez al arzobispo Francisco Mendoza y Herrera el 8 de enero 1910.

En el año de 1912 esta casa era calificada con el valor fiscal de 60,000 pesos, esto porque ya su construcción se hizo más pomposa, varios años siguió perteneciendo a la mitra de Durango, hasta que ya para los años 40s fue vendida a particulares y por ello en esta casa nació el Instituto Tecnológico de Durango en 1948, en la segunda mitad del siglo XX fue la escuela nocturna para trabajadores Amalia Solórzano de Cárdenas, y hoy alberga el centro de cultura y las artes del Instituto Tecnológico de Durango.

Sin duda alguna que interesante es conocer la historia de los edificios, de ser una casa ocupada por miembros de la iglesia por más de un siglo, hoy alberga ya un centro cultural, la próxima vez que tengan la oportunidad de visitar este edificio, recuerden este artículo, rememoren que es uno de los edificios particulares que más historia se tiene de él hasta el momento, 300 años de su historia.

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