Durango en el tiempo | ACEQUIA GRANDE

Por: Oscar Luna G.

Por cuatro siglos la ciudad de Durango era dividida por la tan conocida Acequia Grande, que quizá a los contemporáneos de esta ciudad les suene desconocido este lugar ya que lamentablemente desde los años 80s del siglo pasado dejó de existir, pero en esta ocasión me gustaría hablarles acerca de este emblemático lugar recordado por todos los duranguenses que con cariño y sentimiento recuerdan anécdotas.

En la época de la fundación de la Nueva Vizcaya, los fundadores mencionan un lugar amplio en la cual abundante agua recorría. Este fue uno de los motivos por los cuales los fundadores se quedaron aquí, pues al sur tenían esta acequia de agua y al norte el imponente otero de metal el cual sería explotado y daría riquezas para la conformación de este lugar.

Esta acequia por muchas décadas sirvió para dividir las dos clases sociales de esta ciudad, pues en la época colonia se conocía que los españoles habitaban en el norte de esta acequia y del otro lado, al sur, habitaban los grupos de indígenas. Es por ello que al lugar de los españoles lo llaman Durango que en vasco significa “Más allá del agua” y al lugar de los indios lo llaman Analco que en náhuatl la traducción es “Más allá del agua”, pues como ya mencione ambos estaba de un lado de esta acequia.

Era abundante de agua y esto también ayudo que ya para el siglo XVII se iniciara a sus alrededores la plantación de árboles que décadas después van a conformar el tan conocido paseo de Las Moreras, un lugar que hasta la fecha sigue en pie y podemos decir que se mantuvo gracias a esta acequia.

Conforme en Durango se fue dando la modernización y crecimiento urbano, se eliminó esta división de clases sociales sobre en qué lado de la acequia vivía cada persona. Pero esto también propicio a una necesidad que era el comunicar estos dos puntos de la ciudad, por lo que se decide se comience a constituir diversos puentes de mampostería a lo largo de toda esta acequia grande.

Es así como se logra comunicar estos dos puntos, mediante estos puentes que conforme pasaron los años fueron identificados cada uno de ellos con un nombre, por ejemplo el puente de Loreto, del Obispo, de Zarco entre otros. Estos nombres fueron adquiridos como la nomenclatura de las calles por algún elemento o característica que estuvieran cerca de ellos.

Por ejemplo el puente de Loreto o también conocido como puente de Analco que era quizá el más conocido, va a adoptar este nombre porque cada 10 de diciembre, día de la virgen de Loreto era llevada en procesión de la iglesia de Analco hacia la Catedral de Durango y pasaba por este puente, por ello adquirió este nombre.

Ya para principios del siglo XX la necesidad de construir más puentes a lo largo de esta acequia aumento y es así como en los años 30s se construyen algunos otros y los que ya estaban se remodelan. Todos se elaboraron con el estilo Art Deco, un estilo característico de la década y estuvieron a cargo de del Ing. Cesar Briosi. Uno de los puentes más grandes que construye es el que va a ser conocido como el puente “Ariel”, este estaba ubicado en el actual cruce de las calles 5 de febrero y Blvd. Dolores del Rio, en fotografías se aprecia un puente alto, amplio y con una seria de decorados en su ornamentación.

Estos nuevos puentes solo duraron cinco décadas, hasta que lamentablemente en los años 80s, con el gran crecimiento urbano que se tuvo en la ciudad, el gobierno del Estado, decide tomar la decisión de entubar esta acequia y en la parte superior construir un bulevar para disminuir el tráfico que se comenzaba a generar en las calles anexas.

Es así como en esta década lamentablemente desaparece este lugar tan atractivo y distintivo de la ciudad. Definitivamente el crecimiento urbano muchas veces nos orilla a tener que optar decisiones como estas, haciendo que solo los recuerdos queden, pues muchas personas me cuentan como recuerdan con alegría este sitio.

Algunos mencionan que diario cruzaban un puente para ir a su trabajo o algunos otros recuerdan como en época de lluvia el agua subía hasta casi el desborde de esta y muchos recuerdos más de los Duranguenses.

En esta ocasión recordamos con gusto este lugar, que sin duda marco por cuatro siglos la historia de la ciudad, esa acequia que recorría de oriente a poniente toda la ciudad, hoy ya luce de manera distinta pues igualmente atraviesa una parte de la ciudad pero ya sobre ella vemos un abundante número de vehículos.

Espero la próxima vez que transiten por lo que actualmente es el boulevard Dolores del Río, recuerden que debajo de este, la acequia grande se encuentra entubada, porque sé que quizá muchos pasamos por aquí diario sin imaginarnos esta bella e interesante historia.

Puedes comentar con Facebook
Anuncios