Durango en el tiempo | El enjarre exterior de la Catedral

Oscar Luna G.

Es un deleite enorme admirar la catedral de nuestro Durango, con sus dos torres imponentes y esos labrados de cantera en sus portadas, la hace una de las más bellas catedrales en todo México. Llena de historia, misterios y datos curiosos la rodean. En esta ocasión me gustaría hablarles de un tema muy controversial en ella, que es sobre el enjarre de su exterior, tema con bastantes opiniones en los duranguenses.

Y es precisamente este elemento del enjarre pintado de color blanco, que llama bastante la atención, ya que comprándola con algunas otras catedrales de México, es única por esta característica. Pero en los últimos años, ha causado una serie de críticas, ya que muchas personas opinan que lucía más el edificio sin enjarre, que sin él se veía más antigua, pero alguna vez nos hemos pregunta… ¿El enjarre de Catedral es original o agregado en su construcción?

Para adéntranos en este tema, es necesario mencionar, que el edificio que actualmente conocemos de la Catedral, es el tercero que se construyó, anterior a él hubo una pequeña construcción de techo de paja, que en una celebración del Corpus Christi en el siglo XVII,  cayo polvera sobre él, ocasionando el incendio de esta construcción.

Posterior a ello, en 1635 se inició con la construcción de un nuevo edificio, pero debido al exceso de humedad que comenzó a adquirir, las obras fueron suspendidas y se mandó derribar. La construcción de la Catedral, que actualmente conocemos, inicio en 1695 bajo la dirección del arquitecto Mateo Núñez. Pero la construcción de ella, duro bastantes décadas, pues por las situaciones que llego a enfrentar la iglesia, impedía que se terminara.

Se ha mencionado, que de manera oficial, su construcción termina hasta el año de 1844,  con la finalización de la decoración interior y los altares, y también los monumentos ya conocidos dentro de la catedral. Sin embargo las obras del exterior terminan para mediados del siglo XVIII. El proyecto original de Catedral, contemplaba que llevara enjarre, pero no se le coloco hasta décadas después, pues fue uno de los últimos añadidos en el exterior.

En 1759 siendo obispo de Durango, Pedro Anselmo Sanchez de Tagle, manda colocar el enjarre a esta construcción, mismo que va a fungir como el primer enjarre que tiene la Catedral. Este tenía una función, proteger la mampostería de toda la humedad que se originaba del subsuelo, y de agua de lluvias, y aparte dar una mayor visibilidad a las portadas laterales y principal, pues estas fueron diseñadas para mirarse en un entorno liso, para que tuvieran mayor visibilidad el labrado de cantera en ellas.

Para principios del siglo XIX la Catedral se podía apreciar con sus torres de color rojo almagre, pues recordemos que era característico del barroco, y el enjarre estaba pintado de color blanco como hoy en día, con cenefas de color azules, pues la patrona de esta Catedral es la Inmaculada Concepción, y los colores de la virgen son rosa y azul, por ello se colocaron estos tonos en el exterior de la Catedral.

Con estas características se encontraba Catedral, desde su colocación del enjarre en 1759. Existen algunas fotografías donde se aprecia la catedral a principio del siglo XX aun con su enjarre ya mencionado. Para los años 40s, se decide cambiar de color en el enjarre, por lo que se pinta de color amarillo paja, un tono de color como hoy en día tiene la iglesia de Analco.

De esta manera duro más de 25 años, hasta que en el año de 1968, se hicieran una serie de remodelaciones a Catedral, ordenadas por el entonces Arzobispo de Durango, Antonio López Aviña, quien en una de estas remodelaciones, manda remover el enjarre que tenía este edificio desde 1759.

Esto causo una serie de daños al edificio, como la acumulación de humedad en sus muros, que se podía observar desde el interior, hasta la inflación de la duela, todo esto causa la falta del enjarre que cubriera la mampostería de ella.

Pero aun así, se conservó de esta manera por 42 años, hasta que en 2010, autoridades eclesiásticas y dependencias históricas, dialogaron la importancia de que esta volviera a su estado original, ya que el enjarre era un elemento importante para el edificio, pues tenía una gran funcionalidad. Fue entonces cuando comenzaron los trabajos para colocar el enjarre que aun en día se encuentra y posterior a pintarlo de color blanco, como originalmente se encontraba.

Esto causo una serie de polémicas entre la sociedad duranguense, pues hasta hoy en día muchas personas creen que con este enjarre está dañando el edificio, y ha perdido la esencia antigua, sin imaginar que todo esto es erróneo, pues lo único que se hizo fue regresar un elemento que tuvo desde la planificación del proyecto original, y él está ayudando bastante para preservar del edificio.

Entiendo la libertad que todos tenemos para decir nuestra opinión ante situaciones, como bien dicen en gustos se rompen géneros, hay quienes opinan que la Catedral lucia más bella sin enjarre, otros dicen que luce mejor con él, es opinión de cada quien. Lo único que no debemos olvidar es lo importante que es contextualizarnos de las situaciones antes de generar una opinión, no es lo mismo decir: “Me gustaba más la Catedral sin enjarre” a decir: “Es que a quien se le ocurrió ponerle ese enjarre se ve mal y está dañando el edifico”, porque después de saber el contexto podemos entender que es por bien de él.

Espero que con este artículo, puedan generar una opinión a partir del contexto histórico que explicamos, y podamos seguir admirando nuestra Catedral, que independientemente si tiene este enjarre o no, ella sigue luciendo bella e imponente ante otras de todo México.

 

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