Durango en el tiempo | El olvidado Monumento a la Bandera

Oscar Luna G.

El día de hoy se conmemora en México el día de la bandera, mismo fue establecido el 24 de febrero de 1934. Sin embargo, esta conmemoración nacional fue oficialmente reconocida hasta 1940, por decreto del Presidente Lázaro Cárdenas del Río.

Este día busca recordar cuando nació nuestro lábaro patrio, ante la declaración del Plan de Iguala en 1821, Agustín de Iturbide usó una bandera trigarante con los mismos colores que la actual, pero en franjas diagonales. Los colores de esta bandera representaban lo siguiente, blanco: la religión católica, el verde: la independencia de México y el rojo la igualdad y la unión de los mexicanos con los españoles y las castas.

Durante el gobierno de Benito Juárez y tras la separación Iglesia-Estado se cambió el significado de los colores: verde: Esperanza; blanco: Unidad y rojo: la sangre de los héroes nacionales. En 1880, durante el gobierno de Porfirio Díaz el águila volvió a cambiar a petición del presidente. Se utilizó un águila viendo de frente con las alas desplegadas, al estilo francés, que tanto agradaba a Díaz. 

Pero tras la Revolución Mexicana, por orden de presidente Venustiano Carranza, en septiembre de 1920, el águila volvió a cambiar ahora se posaba de perfil izquierdo sobre un nopal que brota de una roca rodeada de agua y adornada en la parte de abajo con ramas de encino y laurel.

En nuestra ciudad de Durango, existe un monumento dedicado a este lábaro, desde hace ya más de 70 años, en las faldas del cerro de los Remedios, mismo que se inauguró un día como hoy 24 de febrero, pero del año de 1944. Este gran monumento que marcó un parteaguas en las edificaciones de los años 40’s, mismo que ha sido testigo de muchas generaciones que ha tenido la ciudad. El día de hoy me gustaría contarle la historia de este bello monumento. 

Para finales del año de 1941, el G. Elpidio G. Velázquez, entonces gobernador de este Estado, había autorizado la construcción de un monumento dedicado a nuestro lábaro patrio, este proyecto que reflejaría la nacionalidad en este Estado. El costo total de esta obra sería de 125,000 mil pesos, pero había un inconveniente, no se contaba con el presupuesto total para llevar a cabo esta obra, por lo que se decidió crear un comité, el cual se encargaría de recolectar fondos que donaran las empresas, comercios y la comunidad. 

El primer comité estuvo formado por el señor Fidel Gutiérrez, quien fungió como presidente de este comité. El Gral. Elpidio designo al Sr. Jesús Zubiria y Campa, como ingeniero de esta obra. Ya para febrero de 1942, se dio a conocer el plan definitivo y se elaboró una maqueta del proyecto, que fue exhibida en el popular y ya desaparecido, edificio conocido como El Palomar, esto con el objetivo de incentivar a los habitantes de la población a donar para dicha obra. 

Para el mes de abril de este año, se iniciaba de manera oficial la construcción de este monumento, en lo alto del tan conocido cerro de los remedios, al poniente de esta ciudad. El monumento consta de un diámetro de 60 metros, circundada por una barda de cantera, y al centro se encuentra un torreón de estilo castellano como si fuera un faro, realizado en una fina cantera, tiene 3 niveles y mide más de 30 metros de altura. También en la parte trasera se encuentra un mural labrado en cantera, que consta de una bandera nacional con una anguila a todo vuelo, realizado por el señor Santiago López. 

Este monumento fue inaugurado el día 24 de febrero del año de 1944, por el entonces gobernador de Durango, G. Elpidio G. Velázquez., y fue concurrido por una gran masa de duranguenses que fue testigo de tan solemne acto de inauguración. 

Durante los años posteriores, se acostumbraba a que cada 24 de febrero, alumnos de distintas instituciones, acudían a este monumento para realizar honores a la bandera. Este monumento se podía visualizar desde diferentes puntos de nuestra ciudad, hasta los años 80’s, cuando se inicia un crecimiento urbano en esta zona, y algunas construcciones comenzaron a cubrir la visión de este monumento. 

Aparte este monumento, fungió por unas décadas como mirador de la ciudad, ya que era el lugar más estable del cerro de los remedios, para admirar nuestra ciudad. Dicho monumento guarda infinidades de anécdotas, pues algunas personas me comentaron que ellos en su juventud acostumbraban a pasear con él con sus parejas, o inclusive realizaban visitas semanales los fines de semana en familia. 

Con estas anécdotas podemos darnos cuenta de la importancia que tenía dicho lugar en la sociedad de Durango. Hoy este sigue existiendo, un poco desolado, y rodeado de construcciones modernas, resguardado por soldados quienes son los encargados de cuidar dicho monumento. 

Solo los recuerdos quedan de aquellos días de aventuras en este monumento, pues generaciones contemporáneas no reconocen esta gran obra que marco la historia de Durango, una obra que fue realizada gracias al apoyo de todos los duranguenses en turno. Espero la próxima vez que transiten por las calles de los remedios o que vean desde algún punto de la ciudad este monumento, recuerden lo importante que es en nuestra ciudad y la gran historia que pose.  

 

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