Durango en el tiempo | LA CULTURA ESTÁ DE LUTO

Por: Oscar Luna G.

Durango está de luto en el ámbito histórico y cultural, ya que en pasados días se comenzó con el derribo de los andenes de la antigua estación del ferrocarril en esta ciudad. Un acto que sin duda es aberrante para Durango, un hecho lamentable para todos los duranguenses, ya hace algunos meses habíamos en esta sección de la antigua estación del ferrocarril, su construcción, gestión entre otros puntos. Me gustaría volver a hablarles a cerca de este lugar para rememorar lo importante que es para la ciudad.

Su servidor se considera una persona anti partidista, por lo que en esta colaboración no hablaremos de cuestiones políticas, influyentismos y directivos que fueron participes y coparticipes en este lamentable suceso. Es triste que ya haya sucedido este acto, pero hoy con estos datos históricos, mi propósito es sensibilizar al lector de la importancia y trascendencia que tiene este edificio, ya que algunas personas de la ciudad se mostraron a favor de estos derribos, con la justificación de que es un lugar obsoleto y viejo, claro el desconocimiento y la falta de cultura los hace pensar esto.

La historia de la llegada del ferrocarril a México es muy extensa, pues desde el año de 1837 algunos visionarios del modernismo, comenzaron a proponer la construcción de vías férreas que permitieran la conexión de algunos Estados. Pero no fue hasta el año de 1872 que se concretó este proyecto, pues en este año se puso en pie la primera línea de ferrocarril que partía de la capital de México hacia el puerto de Veracruz, que llegó el primero de enero de 1873, este acontecimiento fue histórico pues marcó un parte aguas en la historia de los medios de transportes en el país.

Posterior a este acontecimiento, los diversos gobernadores de los Estados, comenzaban a solicitar con el presidente de la República la construcción de líneas férreas hacia sus Estados, esto con la visión y el progreso que esto les podía generar.

Durango no fue la excepción de solicitar esto, pues el gobernador en turno se encargaba de gestionar estas líneas. Uno de los mayores impulsadores de que el ferrocarril llegara a Durango, fue el Lic. Francisco Gómez Palacio, cuando llegó a la gubernatura por segunda vez en 1880, pues en el Periódico Oficial se lee, que constantemente realizaba visitas la gran capital para tratar este tema ante el entonces presidente de México Manuel González.

En este tiempo inició una gran disputa, pues algunos personajes apostaban más a que el tren no llegara a Durango, pues era mejor conectar a Zacatecas con Ciudad Juárez y de esta manera ya se tenía una línea desde la capital hasta la frontera del país, pero el gobernador luchaba constantemente en solicitar que dicho ferrocarril cruzara por Durango y después hacia Mazatlán, de esta manera se tenía una conexión con el océano pacifico.

Pero esta línea se construyó hacia la frontera, ya para septiembre del año de 1883 el ferrocarril hizo su primer recorrido, teniendo tres estaciones en Coahuila la de Jimulco, Torreón y Lerdo. Esto consternó mucho a Gómez Palacio pues temía que el crecimiento y las oportunidades se fuera hacia ese lado del país, por ello en diciembre del mismo año, solicitó la que sería su última licencia para viajar hacia la capital de México y solicitar una reunión con el presidente para tratar este tema tan importante, como gobernador interino se queda el Lic. Abel Pereyra, quien al momento de que Francisco vuelve para retomar el cargo, él se niega a ceder dicha gubernatura, con la justificación que sus licencias eran anticonstitucionales.

De esta manera Francisco deja de ser gobernador, y su gestión tan constante termina. Para el año de 1886 el entonces gobernador Juan Manuel Flores, inicia nuevamente la solicitud de líneas férreas hacia este Estado, él era muy allegado al presidente Porfirio Díaz, y esto le ayudó pues le autorizaron la construcción de líneas férreas en este Estado.

Ya para el año de 1890, se contaba con varios kilómetros de líneas férreas, pero no fue hasta en octubre de 1892 cuando se da terminó al último tramo de vía. La llegada de la primera locomotora estuvo programada para el día primero de noviembre del mismo año. Se preparó una celebración en grande para presenciar este acontecimiento, pues fue algo histórico en nuestra ciudad.

Al norte de esta ciudad en la calle Leyva (hoy Felipe Pecador), se colocó la estación ferroviaria, un lugar pequeño pero digno para recibir a la primera locomotora con el número 27 procedente de Torreón. En algunas fotografías antiguas se puede observar como hubo una gran aglomeración de duranguenses que fueron testigos de esta llegada, emocionados porque el progreso y modernismo llegaba a esta ciudad.

Las celebraciones de inauguración se extendieron por días, pues en los periódicos de la época se lee las reseñas de todos estos festejos, donde todas las clases sociales celebraron a su manera, pues por más de 300 años el único medio de transporte era la carreta, pero las distancias eran muy largas y era toda una aventura el transportarse a otro lugar, por ejemplo de Durango hacia la capital de México, se hacía más de una semana de camino, pero la llegada del ferrocarril a Durango mostró un modernismo en los medios de transporte.

El ferrocarril fue adquiriendo gran popularidad en la vida diaria de los mexicanos, pues ya para principios del siglo XX era indispensable para el traslado de comercio y para el transporte de las personas. En 1910 cuando estalló la Revolución Mexicana, fue una figura muy representativa de los revolucionarios pues les facilitó los traslados a diversas ciudades para llevar a cabo sus batallas.

En el año de 1919 se inició en Durango la construcción de una nueva estación ferroviaria ya que la que estaba vigente era insuficiente para las necesidades que se tenían, por ello el gobernador da inicio con el proyecto de una nueva estación, esta se termina e inaugura el 15 de septiembre de 1925 siendo el invitado de honor el presidente de la República Plutarco Elías Calles. Al observar esta construcción aún vigente nos damos cuenta de la gran importancia que tuvo el ferrocarril en nuestro Durango antiguo.

Ya es más de un siglo desde que la construcción de este actual lugar daba inicio, un proyecto ambicioso para la época, una estación inspirada en las de nuestro país vecino del norte, un estilo propio nunca antes visto en la ciudad de Durango, un lugar que independientemente si tiene o no un dictamen por el INAH como patrimonio histórico, si se tiene sentido común y cultura, sabemos que es una joya arquitectónica.

En algunas publicaciones leí algunos comentarios de ciudadanos que decían frases como las siguientes: “Que bueno que derriban esos andenes, ese metal y madera abandonada no sirve de nada, es mejor colocar una vialidad, es el crecimiento que necesitamos”, todos aquellos que piensen algo similar a lo de este comentario, los invito a leer y investigar de las grandes ciudades para que se den cuenta que una gran ciudad no solo se compone de grandes carreteras y edificios, muchos lugares le apuestan al turismo, explotando su belleza arquitectónica o cultural y tienen un gran derrame económico.

Hoy solo quedara el recuerdo de lo que fueron los andenes originales de esta estación, situación lamentable que nos tocó presenciar, pero es trabajo de todos cultivarnos de conocimientos y eliminar la ignorancia del desconocimiento, para que no creamos que derribando joyas arquitectónicas podemos ser proyectada como gran ciudad.

 

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