Durango en el tiempo | Las torres de Catedral

Oscar Luna G.

La Catedral de Durango, es sin duda el edificio arquitectónico más representativo de nuestra ciudad, imponente con sus dos torres, crea un panorama muy bello en nuestro Centro Histórico, pues son ya más de tres siglos de su construcción, este edificio también está lleno de anécdotas y datos muy interesantes que muchas veces van quedando en el olvido, pero en esta ocasión me gustaría contarles acerca de la historia de sus torres, porque esconden una gran y muy curiosa historia.

Hoy en día al mirar estas torres podemos apreciar que son iguales y podemos suponer que fueron construidas al mismo tiempo, pero esto no es así, cada una de ellas se llevan más de 90 años de diferencia en su construcción. El actual edificio de la Catedral es el tercero en realizarse, pues anterior a este existieron dos modelos distintos, pero el actual modelo fue construido por Mateo de Núñez a partir del año de 1695.

La etapa de construcción duró varios años, hasta 1713, cuando lamentablemente el presupuesto de fábrica se terminó y se dejó el proyecto inconcluso, dejando solo concluida la torre poniente de catedral y la del lado oriente se quedó solo con la base, jamás imaginaron que de esta manera se quedarían por más de 90 años.

Para el año de 1764 en las actas capitulares se puede leer la intención que tenían de terminar esta torre, pero el presupuesto era muy alto y la fábrica no tenía el dinero suficiente para concluir esta, por lo que la propuesta no se pudo realizar. De hecho, en el mapa más antiguo que se tiene de la ciudad del año del año de 1778 elaborado por Andrés José de Velasco y Restan se puede apreciar la Catedral de Durango solo con la torre poniente.

En febrero de 1786, el cabildo de esta Catedral decide contratar al maestro Morín para que concluya la torre oriente, le solicitan elabore dos planos del proyecto para dictaminar el más apropiado, para mayo de este mismo año se iniciaba de manera oficial el proyecto, destinando 700 pesos de presupuesto para la construcción de dicha torre.

También durante estos meses se tiene el debate de que objetos iban a resaltar en lo alto de estas torres, se pretendía poner unas grandes cruces de hierro, pero el costo era muy elevado y recordemos no tenían mucho presupuesto, por lo que mejor deciden colocar un arcángel de cantera en cada torre, mismos que hasta la fecha se pueden apreciar en lo alto de ellas.

Para el siguiente año el maestro Morín le escribe al cabildo, donde explica las dificultades que tiene para asimilar las dos torres, comenta que necesita más presupuesto para poder concluir de manera efectiva este proyecto, el cabildo accede, pero aun y con este presupuesto siguen las dificultades para asimilarla, pues la altura no daba las proporciones.

Por lo que busca otra opción para asimilarlas y decide a la torre poniente la que ya estaba finalizada desde 1713, quitarle una parte de altura, para dejarla a las medidas de la nueva torre oriente y ya de esta manera concluir satisfactoriamente el trabajo, después de dos años de construcción.

Me parece muy interesante el gran trabajo que costo concluir esta torre, primeramente, por el presupuesto y después por el gran trabajo del maestro Morín, si nosotros observamos hoy en día estas torres podemos apreciar que son idénticas, no existe alguna diferencia identificable entre ellas, esto nos demuestra el buen trabajo que tuvieron para igualarla, sin tener noción de los planos de la primera.

Años después ya concluidas estas, se decide se pinten de rojo almagre, un color muy distintivo de la época barroca por la que estaban pasando, que actualmente por la parte trasera de la torre poniente se pueden observar aun vestigios de esta pintura tan llamativa en su momento.

Hoy la Catedral ya luce imponente con sus dos torres, cada una con su elemento distintivo, pues en la torre oriente se observa el reloj intacto del siglo XVIII, uno de los primeros en llegar a nuestra ciudad, y en la torre poniente se tiene el elemento característico de la leyenda de “La Monja de Catedral”, donde en las noches de luna llena algunas personas acuden a admirar en esta torre la silueta de la monja Beatriz, quizá sea la ilusión óptica que dan estos arcos, pero es una de las leyendas más conocidas de nuestra ciudad.

Catedral es una joya en historia, cada rincón de ella es muy interesante porque esconde muchos datos históricos, que a través de esta sección iremos descubriendo, porque es parte de nosotros, debemos de sentir nos orgullosos de ella.

Espero la próxima vez que visiten Catedral o transiten por fuera de ella, admiren estas imponentes torres y recuerden todos estos interesantes datos de la odisea que se vivió para tener estas hermosas torres de Catedral en la actualidad.

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