Durango en el tiempo | Los mártires olvidados

Oscar Luna G.

En días pasados la santa iglesia de nuestra ciudad, celebro el XXI aniversario de la canonización de los santos mártires duranguenses, cinco individuos que dieron su vida en nombre de Cristo durante la rebelión cristera, época que se vivió en nuestro país desde el año de 1926 hasta el año de 1929, años en el que el gobierno decretó una serie de estipulaciones para la administración de la iglesia y con esto el arzobispado dictamina la suspensión del culto religioso.

Al escuchar esta lucha cristera, rememoramos los personajes que lucharon en esta rebelión, y recordamos honrosamente su participación para defender la fe católica, en el caso de Durango, recordamos a los cinco mártires ya llevados a los altares que lucharon y les rendimos los homenajes correspondientes, pero creo yo, que hemos dejado en el olvido a diversos personajes que también lucharon ante la misma causa, personas que han quedado en el olvido.

Durante este acontecimiento de rebelión, los mexicanos se negaron a este decreto de suspensión de culto, por lo que se levantaron en armas en contra del gobierno para luchar por su fe y por defender a su religión. En el caso de Durango, no solo fueron cinco hombres que levantaron la voz ante este suceso, sino que fue una gran cantidad de duranguenses que exaltados ante esta situación decidieron unirse a las filas de lucha.

Existen diversos documentos donde nos muestran la gran cantidad de personas que se unieron a esta lucha, personas del Durango diario, mujeres, hombres e inclusive hasta niños, que dejaron todas sus actividades por una misma causa, personas que sacrificaron su vida por ser escuchadas ante la situación que enfrentaba el país.

Basta con leer los libros de defunciones de los diferentes municipios de nuestro Estado, o leer algunos periódicos de la época, para darnos cuenta de las personas que morían diariamente en batallas o que eran enfrentadas de manera sorpresiva en algunos puntos de la ciudad, mismas personas que lamentablemente no son reconocidas como se deben.

Si bien, reconozco el valor y valentía que dieron Manuel Morales, David Roldán, Salvador Lara, Luis Batis y Mateo Correa ante esta causa, pues a estos cinco les fue arrebata su vida de una manera injustificada, de una manera muy trágica terminó la vida de ellos, de los primeros cuatro mencionados, fueron ejecutados en Chalchihutes, Zacatecas, en el año de 1926, y del ultimo, el padre Mateo Correo, también fue ejecutado pero el en la ciudad de Durango, en el año de 1927.

Así como a ellos, a muchos más duranguenses les fue arrebatada la vida, por ejemplo, en el panteón de Oriente se encuentran abandonadas y destruida la tumba de tres cristeros que lucharon arduamente, me refiero a Manuel Villagran, Arturo Mitre y Alfonso Algansa, unos de los tantos hombres que hoy en día nadie recuerda, son mártires olvidados.

También en el panteón de Santiago Bayacora se encuentran las tumbas de diversos cristeros que murieron en la segunda cristeada que comenzó en el año de 1934, personajes como el sacristán de la iglesia Trinidad Mora, su hijo y entre muchos otros que de igual manera son personas olvidadas en el tiempo, que jamás han recibido los homenajes que merecen.

Sé que el proceso de canonización de una persona es un proceso muy largo ante el vaticano, pues se necesitan diversos requisitos, no me refiero a que estos mártires olvidados se les inicie un proceso de canonización, sino que simplemente la iglesia los reconozca, que dé a conocer que no solo hubo cinco personas en esta lucha, sino más de lo que nos imaginamos.

La lucha cristera fue un acontecimiento que marco la historia de nuestro país, batallas arduas fueron las que se vivieron en este territorio, misas ocultas en casas particulares, personas que resguardaron en sus moradas a miembros de la iglesia u ornamentos para protegerlos de ser saqueados, toda una unión de duranguenses que se apoyaron los unos a los otros.

Hoy, los mártires olvidados esperan desde tumbas destruidas y abandonadas ser alguna vez reconocidos, que alguna vez sea mencionado su nombre en algún homenaje, espero incitar con este articulo a que recordemos con orgullo a todos los mártires que tuvo nuestro Estado, a que no permitamos que queden en el olvido.

Hasta hoy existen muchas obras muy interesantes que nos hablan de este tema en nuestra ciudad, mismas obras que nos dan una noción de cuáles son las otras personas que han quedado en el olvido. Tengo la esperanza de que muy pronto la iglesia reconozca las diversas investigaciones que se han realizado acerca de los participantes en esta lucha y reconozca a estos mártires hasta hoy olvidados.

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