Durango en el tiempo | PLAZA DE TOROS EN DURANGO

Por: Oscar Luna G.

Si hablamos de tradiciones taurinas nos imaginamos a nivel mundial el bello país de España, lugar donde se celebran constantemente estas corridas de Toros y son concurridas por un gran número de espectadores. Si hablamos de tradiciones taurinas en México podríamos mencionar a los estados de Aguascalientes y Tlaxcala lugares donde se vive con mayor frecuencia esta tradición en sus bellas plazas de toros.

En el caso de Durango está actividad no se ve constantemente más que una vez al año, cada primer día de enero se celebra una corrida de toros para celebrar el nuevo año, está corrida se presencia en la Plaza de Toros Alejandra, plaza que tiene una gran historia al igual que la tradición taurina en esta ciudad, de ambas cosas les platicaré en esta ocasión, de cómo las actividades sociales y de frecuencia han ido cambiando en la ciudad a través de los años.

Si nos remontamos a siglos pasados, podremos darnos cuenta de la gran frecuencia que tenían las corridas de toros en todo México, en el caso de Durango se tenían bastantes corridas en todo el año, pues esta actividad se volvió muy visitada por los habitantes. Esta actividad social era más accesible para todos los grupos sociales, no era como por ejemplo el Teatro que solo asistían las élites, sino que en las corridas de toros asistían personas de todos los grupos sociales, los cuales eran divididos en la distribución de las gradas.

En el padrón de Velasco y Restán explica cómo era la ciudad en el año de 1778, menciona ya un lugar destinado para la corrida de toros que se ubicaba hacia el sureste del centro histórico. Pero ya para el siglo XIX se tiene el registro documental de la construcción de una Plaza de Toros en la ciudad de Durango. Dicha plaza fue mandada construir en él año de 1824, por el entonces gobernador de Durango; Santiago Baca Ortiz.

José Fernando Ramírez hacia el año de 1850, describe a la plaza de la siguiente manera: “Es de adobe en forma circular, circundada de galería de piedra coronada por palcos o aposentos espaciosos, que defienden vallas firmes de madera, su arena unas 80 varas de diámetro. La construyo el señor Baca y ahora pertenece al fondo de propios de la ciudad”.

Esta plaza lucia imponente en la ciudad de Durango, pues era bastante amplia y servía para albergar un gran número de espectadores, sobre todo en celebridades grandes como por ejemplo el primer día de cada año, que desde el siglo XVI se daba una corrida de toros para celebrar el nuevo año y cada cuatro años celebraban el cambio de gobernador de este territorio. Esta tradición de hacer la corrida de toros anualmente sigue vigente hasta hoy en día.

Esta imponente plaza estuvo en pie durante 93 años, hasta que en el año de 1917 por orden del entonces gobernador de Durango Gabriel Gavira, la plaza es derribada para la ampliación de las calles, la razón para demoler la plaza, según las autoridades, era la existencia de un proyecto oficial para la alineación de las calles. La ubicación de la plaza cerraba casi por completo la calle del Mercado, hoy Pasteur, dejando solo un pasaje peatonal para enlazar con la calle de la Canela, hoy Canelas.

Lamentablemente solo quedan algunas fotografías que nos muestran cómo era la Plaza de Toros, aquel lugar que recibió a grandes toreros y fue testigo de los momentos que pasaron a la historia en la tradición taurina, por ejemplo en el año de 1895 cuando el torero Timoteo Rodríguez recibió una herida en la pantorrilla derecha que la ocasionó un toro de Guatimape, causando su muerte en esta ciudad días después del accidente.

La ciudad de Durango estuvo durante 56 años sin plaza de toros, hasta que en el año de 1973 se inauguró al norte de la ciudad una nueva plaza de toros llamada “Alejandra”, en el evento inaugural se dio un mano a mono de Eloy Cavazos y Curro Rivera, “no que no” se llamó el primer toro lidiado en esta plaza, que se encontraba con un lleno total.

Hasta hoy en día sigue existiendo esta hermosa plaza de toros, pero ya no es tan frecuentada para corridas de toros, ya que en los últimos años algunos movimientos sociales que protegen a los animales han impedido estos eventos. La única corrida que con frecuencia es la de cada primer día del año, costumbre que viene desde la época colonial, es interesante analizar cómo se ha conservado a través del tiempo.

Independientemente si estamos a favor o en contra de estas corridas, la historia de ellas y de las plazas de toros es muy amplia, una actividad que era concurrida por las personas del Durango antiguo, hoy recordamos con alegría esta actividad que marcó tanto la historia en nuestro Durango.

Puedes comentar con Facebook
Anuncios