Durango en el tiempo | ¿Tierra de alacranes?

Oscar Luna G.

¡Durango tierra de alacranes!, es muy común escuchar esta descripción que nos dan algunas personas en otros Estados, de esta manera nos conocen como la tierra de los alacranes, quizá este es uno de los atractivos más exóticos que los turistas vienen a conocer a nuestro Durango, Pero, alguna vez nos hemos preguntado: ¿Cuándo nació esta relación con dichos arácnidos?

Podemos decir que este arácnido está en nuestro territorio desde su fundación, pues ellos son de hábitos nocturnos, y la mayor parte del tiempo la pasan escondidos debajo de la corteza de árboles caídos, entre piedras, o cualquier lugar húmedo y oscuro, y sobre todo tienen preferencia por los lugares cálidos, lo cual no significa que no puedan encontrarse en lugares fríos.

En siglos pasados el índice de mortandad por la picadura de alacrán era muy elevada, sobre todo en los pequeños de la época, porque no existía suero ni remedio para frenar el veneno ante la picadura, por lo que terminaban muriendo. Esto propicio a que en 1749 el obispo de Durango, Pedro Anselmo Sánchez de Tagle, jurara a San Jorge patrono de esta ciudad, ya que se decía era el único capaz de cuidar a los niños contra las picaduras de animales.

Pero la mortandad por la picadura de este arácnido siguió, aun a principios de siglo XX es interesante leer en los libros de defunciones, la descripción de: “Murió por picadura de alacrán”, y como ya mencione era más alta la mortandad en pequeños, pero personas mayores no estaban exentas, ya que este arácnido no perdonaba edad ni clase social, pues grandes personajes de la aristocracia de Durango, murieron causa su picadura.

Esto pudo frenarse un poco hasta que a finales de los años 20s del siglo XX, los doctores Carlos León de la Peña quien era Duranguense e Isauro Venzor quien era Chihuahuense, crean el suero antialacranico, mismo que no deciden patentar sino donar a la Secretaria de Salud con el objetivo de salvar vidas gratuitas, y vaya que se ha logrado el objetivo de estos hombres, pues diariamente se salvan vidas no solo en México sino a nivel mundial, gracias a este gran descubrimiento.

En los últimos años, se corría la voz a nivel nacional, que en Durango se comían de diferentes maneras los alacranes, ya fuera en tacos, caldo, en dulces entre otros. Y esto en particular me llama mucho la atención porque nosotros como duranguenses jamás vamos a la carnicería a comprar un kilo de alacrán para cocinarlo, o nunca está presente este platillo en alguna fiesta, celebración, y es precisamente porque esta idea es errónea, los duranguenses no comemos alacranes, de hecho muchos de los habitantes en Durango, jamás han probado uno de ellos.

Esto lo confirme platicando con Deyanira Navarro, presidenta del conservatorio de la cultura gastronómica mexicana sección Durango, quien afirma que esta idea que se cree que en Durango comemos todos los días alacrán ha sido creada en los últimos años, pero no es verídica.

Pero cabe recalcar que este arácnido nos ha dado una gran identidad, pues en todo recuerdo de este Estado, jamás falta el alacrán, ya sea en un llavero, reloj, camisa, etc. Nos ha ayudado bastante a atraer el turismo, a tener un elemento que nos haga identificable y único ante los otros Estados.

Y también este arácnido  ha sido una gran fuente de empleo, pues desde los alacraneros, aquellas personas que peligrosamente realizan la tarea de su captura, para después venderlos, y posterior a esto las manos artesanales de duranguenses son las encargadas de realizar algún artículo con ellos, para su posterior comercio con el turismo.

Lo vemos aun presente en algunas calles, casas o escondites de Durango, sobre todo en época de verano, pero también esta presente en nuestro corrido, en algunas de las leyendas como la que lleva por nombre “El Alacrán de la celda 27”, e incluso hasta equipos  deportivos, grupos musicales entre otros han adoptado su nombre.

E incluso a muchos de nosotros nos ha tocado la bonita experiencia de asistir a catedral cada 23 de abril, con un ramito y una vela, para ofrecérselas a San Jorge y pedirle que nos proteja de estos arácnidos con la frase que dice: San Jorge bendito, amarra a tus animalitos con un cordón bendito…

Definitivamente es uno de los elementos que nos da mayor identidad, debemos sentirnos orgullosos de ellos, pues también son parte de la historia de nuestro Estado, sigamos conociendo nuestros orígenes e historia. Espero la próxima ocasión que vean alguno de estos arácnidos recuerden quienes fueron los dos hombres que nos regalaron el suero antialacranico por si llegamos a sufrir una picadura de ellos, y valoremos la tarea de quien los captura y realiza productos con ellos.

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