Durango en el tiempo | UNA DESTACADA JURISTA EN DURANGO

Por: Óscar Luna G.

El pasado 8 de marzo se conmemoró como cada año desde 1975 el día Internacional de la Mujer, día que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos lo estableció. Fuimos testigos de los movimientos que se dieron en todo el país por este grupo femenino. Cómo ya he mencionado en ocasiones pasadas, muchas veces solo sé homenajea a personas que ya no están entre nosotros, pero olvidamos que hoy en día existen personas que merecen ser reconocidas y homenajeadas por su ardo trabajo en la sociedad.

Con motivo de este día de la mujer, quisiera hablarles acerca de una persona muy importante en Durango, una mujer con la que tuve la oportunidad de platicar y escuchar sus anécdotas y su historia de vida, pues pasó a la historia en nuestra ciudad, por ser la primera mujer catedrática en impartir clases en la entonces Escuela de Derecho en esta ciudad. Quizá hoy al escuchar esto, no nos parezca algo sorpresivo, ya que vivimos rodeados de mujeres catedráticas, pero si nos remontamos a décadas pasadas, donde la sociedad tenía más marcados los estereotipos de género, nos daríamos cuenta que este acontecimiento pasó a la historia por romper con esos estereotipos de la sociedad.

Hoy en esta colaboración, me gustaría hablarles de la maestra Alicia Cristina Rodríguez Briones, una mujer jurista que se formó académicamente por varios años en el Colegio Sor Juana, este colegio religioso y solo para mujeres, donde al egresar de él, generalmente se seguía en el estudio con alguna carrera técnica de taquigrafía para fungir como secretarias, ya que hasta ese tiempo eran los pocos trabajos a los que la mujer podía ingresar. La maestra nos cuenta que ella decidió estudiar la carrera de Derecho en la Universidad Juárez, donde recibió el apoyo de su padre, pues él era un gran jurista en nuestra ciudad e impulsó el sueño de su hija de llegar a ser una gran licenciada.

Recuerda que en su ingreso a la Escuela se dio en el año de 1970, año en el cual ingresaron 4 mujeres más además de ella, eran las únicas, ya que la mayoría de los alumnos de dicha escuela eran varones. La maestra nos comenta que disfruto mucho su vida como estudiante, que llevaba su horario un poco extenso pues tenía que ir tanto en la mañana como en la tarde pero ella disfrutaba cada clase en esta escuela.

Para el año de 1974 ella recibió su título como Licenciada en Derecho por la Universidad Juárez, además de recibir la medalla honorífica de “Benito Juárez” por su alto promedio durante toda la carrera. Menciona que a los pocos meses de haber egresado, el Lic. Camerino Castro, entonces director de dicha escuela, le ofreció la oportunidad de impartir la clase de Derecho Romano, a lo cual ella con gran emoción y entusiasmo aceptó.

Mencionar que su gran dedicación en la escuela se vio reflejada no solo por obtener la medalla honorífica, o por recibir dicha oportunidad para el trabajo, sino que en ese mismo año de 1974 recibió dos grandes premios nacionales, el primer premio a “La mejor estudiante del Estado de Durango”, premio que recibió por manos del entonces presidente de la República, Luis Echeverría, quien la convocó a recibir dicho premio en el Palacio de Bellas Artes en Ciudad de México. El segundo premio que recibió fue el de “Valor Juvenil” donde también reconocían su habilidad como estudiante.

Retomando el tema de la propuesta que recibió para impartir la clase de Romano, me platica que sintió un gran apoyo por los pocos catedráticos que tenía la escuela, pero si menciona que algunas veces paso momentos tensos donde los alumnos se oponían a la clase, ya que las ideas y estereotipos de esos años, hacían creer que una mujer era incapaz de impartir una cátedra.

Pero ella tomó fuerzas y a pesar de comentarios negativos de alumnos, nunca dejó que estos le afectaran y siguió firme impartiendo clases hasta que fueron aceptando la idea de que una mujer impartiera clases. Me cuenta que tres años después recuerda que ingreso la segunda mujer como catedrática, que era la Lic. Susana Pacheco. Le pregunté si recuerda a  destacados alumnos que haya tenido a través de sus años como catedrática y me responde que si, que recuerda que ella le impartió clases a personajes cómo Rafael Mier, Rubén Solís, Jose Montaño, Roberto Herrera, Luis Tomas Castro, Galindo Torrecillas entre otros, hombres que en algún momento aportaron políticamente y académicamente a la sociedad.

Menciona con tanto gusto que ella le impartió clase a Adriana Favela, quien hoy en día funge como consejera en el INE, reconoce el gran avance que se va teniendo día a día como sociedad ya que cada vez son más mujeres en grandes puestos administrativos y políticos. A lo largo de su vida como catedrática, impartió las materias de Romano I y II, Constitucional y Ciencia Política, fueron más de 25 años, como gran catedrática, impartiendo y transmitiendo sus conocimientos, su tiempo y amor por el derecho.

Hoy, después de 16 años de estar jubilada, recuerda día con día sus momentos en la gloriosa Escuela de Derecho hoy ya Facultad, pues gran parte de su vida la ha pasado en este lugar, me platica que recuerda su infraestructura con un solo edificio y hoy ya completamente cambiado debido a las necesidades de alumnos.

Le pregunté sobre qué situación o emoción siente al saber qué pasó a la historia como la primer mujer catedrática, a lo que me comenta que hasta hace unos meses se puso a reflexionar el gran papel que fungió como la primera mujer catedrática, rompiendo estereotipos y abriendo la oportunidad a todas esas catedráticas que hoy en día imparten clases.

Yo he realizado una gran cantidad de investigaciones y en lo que llevo de investigador, hasta la fecha no he encontrado algún documento donde mencionen alguna mujer antes que haya impartido clases de Derecho, a lo que me atrevería a decir que no solo fue la primera catedrática en la hoy facultad de Derecho, sino que fue la primera catedrática de Derecho en la historia de nuestro Durango.

En Periódico Victoria, reconocemos la dedicación, amor y entrega de la maestra Alicia, una mujer que marcó la historia en el derecho de Durango, una mujer a la que debemos de reconocer y dar a conocer, porque cuantos de nosotros no hemos estudiado esta carrera o conocemos alguna mujer que la estudie, sin saber el trasfondo y el proceso que se pasó para llegar a hoy en día, por ello reconocemos el trabajo y dedicación de la maestra Alicia, como mencionan en la facultad, “Honor a quien honor merece”.

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