Durango llega a Netflix por medio de SOMOS

Por Olga L. Ramírez

SOMOS es una serie creada y producida por James Schamus, escrita por él en conjunto con Monika Revilla y Fernando Melchor. Está basada en hechos reales y creada a partir del artículo de Ginger Thompson “Anatomía de una masacre” que habla sobre la masacre de Allende, Coahuila. La miniserie grabada el 90 por ciento en Durango nos narra la historia de un asalto mortal a un pueblo mexicano, que ocurre debido a una operación antidrogas por parte de la DEA.

La serie corre bajo la dirección de Mariana Chenillo y Álvaro Curiel y es la primera narrativa televisiva que toca la guerra contra el narco desde la perspectiva de las víctimas; buscando darles voz y visibilidad, abordando el tema desde una perspectiva más humana y así retrata las vidas de los habitantes y las implicaciones que el crimen organizado tiene sobre ellos.

Es una historia compleja basada en los trágicos hechos ocurridos en Allende, Coahuila en 2011. Una historia centrada en la experiencia de las víctimas. Somos no es solo una palabra, es una declaración.

En entrevista telefónica desde la Ciudad de México la actriz y productora duranguense Iliana Donatlán comentó “mi personaje se llama Irene y comparto créditos con Everardo Arzate (esposo) y Areli Gonzales (hermana)”. “Para la preparación de mi papel tuve que escuchar muchos audios de 911 para entenderlo”.

Iliana manifestó que uno de los mayores retos y satisfacciones a la vez fue el compartir set y contar la historia con actores naturales y trabajar para que los televidentes no los distinguieran.

Donatlán expresó “me siento muy satisfecha y afortunada de haber trabajado en mi tierra una gran historia, para mí fue uno de los mayores regalos”.

Mientras que el actor Jero Medina quien interpreta a uno de los personajes principales en la serie, Benjamín Linares, quien fuera el hijo menor de la familia Linares, los dueños de un próspero rancho a las afueras de Allende. Es un joven rebelde que se enfrenta a su padre y a la autoridad, relacionándose con compañías poco recomendables.

“El hecho de que estuviéramos contando algo real, algo que estaba incrustado en la memoria de la gente, era una gran responsabilidad. Interpretar a personas basadas en hechos reales hizo que la construcción de nuestros personajes fuera un proceso muy detallado y cuidadoso”, argumentó.

Para terminar Medina mencionó “a veces estar en el set era como ser absorbido al mundo de los personajes. Recuerdo una escena nocturna al aire libre conmigo y todos los chicos que interpretaban matones reunidos alrededor de una fogata. Simplemente, sentado ahí, escuchando música norteña, realmente sentí la personalidad de Benjamín, me gustaba mucho esa ropa, esa música, hablar con ese acento del norte, todo está tatuado en mi memoria”.

 

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