El arte de seguir tus sueños | Las emociones en el arte

Por Gahel Casillas

¡Hola! Me da mucho gusto saludarles  de nuevo, ahora para hablarles sobre un tema que en lo personal me gusta bastante, “Las emociones en el arte”.

Cuando hablamos de cualquier disciplina artística, también hablamos de emociones y sentimientos, plasmando lo  que sentimos en pinturas, cine, teatro, danza, canto.

Una manera de canalizar nuestro sentir y convertirlo en algo que nutre a más de uno.

Me gustaría platicarles una historia personal sobre una de las obras teatrales que he escrito; “El escape” -Mi mente no me controla, algunos la han escuchado, otros no-.

Hace algunos meses, en medio de una profunda enseñanza personal y desafío de encontrar quien era de verdad, tratando de escapar de una ansiedad que me atormentaba día con día, y que lo único que me decía era “No eres suficiente” decidí tomar la computadora y empezar a escribir  algo que se olvidaba cuando salía del cuarto y me colocaba la máscara de una extraña felicidad que me obligaba a satisfacer deseos ajenos y sufrir en silencio, pero con la ventaja de ya estar escrito en una hoja de Word con una letra muy remarcada, durante dos meses escribí mi proceso diario de mis sentimientos y emociones. ¿Por qué tenía que ser diferente afuera? ¿Por qué me daba miedo? ¿Por qué mi inseguridad se alimentaba de un simple comentario?  ¿Por qué me sentía estancado en mis sueños? ¿Por qué dudar de mí? Todas esas preguntas atormentaban mi cabeza mientras una y otra hoja más de Word se llenaba.

No sabía que dentro de mi ser había un mundo inimaginable de miedos, fracasos, cosas que nunca dije, lágrimas, frustraciones y estrés. ¿Era otra persona por dentro? – Si.

Otra persona que vivía reprimida, que sentía que gritar era imposible y llorar no era lo correcto, que vivía de comentarios de seres que como él también estaban reprimidos.

“Aquel que no conoce sus demonios, no debería darse la tarea de provocarlos” Eran mis demonios que me bloqueaban y lo único que querían es que complaciera esa inseguridad que se disfrazaba de sonrisa cuando me decían un chiste de mal gusto, ese miedo de perder a las personas incorrectas, esa distracción que no me dejaba realizar la tarea más pequeña, esa lágrima que me decía “No lo hagas” esa frustración de no atreverme por sentirme cómodo en el lugar donde estaba. Dos meses en canalizar todo esto y poder realizar la historia de Carlos, un joven que adentra a sus emociones y sentimientos, en el camino encuentra a Alfonso, un ser mágico que trata de ayudarlo a encontrar su realidad; Disfrazando todo por medio de vivencias y una lucha constante en su mente, recorriendo todo su sentir.

Cada vez qué pasó por algo similar, me gusta recordar y escribir como comenzó todo esto, hoy tocó escribirlo para ustedes y que sepan que existe algo para poder canalizar todo, no tengan miedo de ser quienes son, escapen de lo que les duele, exploren su ser, es ahí cuando aprendemos quienes somos y lo convertimos en eso que tanto nos gusta.

Muchas gracias por leer mi segunda colaboración, los espero la próxima semana con un tema diferente.

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