El ensayador perdido de la ceca de Durango

Por José Antonio Juárez Muñoz. Director del museo numismático de Durango, SEED.   

En esta ocasión retomaremos el tema tan importante como lo son los Ensayadores que no están registrados en los catálogos donde aparecen nuestras monedas del siglo XIX, este tema lo hemos desarrollado en mi primer libro titulado “Reseñas Históricas de la Casa de Moneda de Durango 1811-1877”,  en el cual se reveló la existencia de uno de ellos del año de 1824 a 1832, este se llama don Ramón Luelmo “R.L.” del cual no se conocía su nombre en los catálogos especializados en monedas de la Republica y así como este solo pudimos mencionar otros dos que no localizamos pero en base a los documentos y periódicos oficiales reconocíamos las iniciales por sus actividades dentro de las administraciones de los gobiernos según sus años donde ellos aparecieron como funcionarios y se relacionaban con las acuñaciones de monedas que solo fueron escasos años solamente. Es importante mencionar que dentro de nuestra Asociación Numismática contamos con compañeros que en sus actividades son investigadores en sus ratos libres y están comprometidos con la búsqueda y difusión de hechos relevantes de nuestra ceca de Durango, nos referimos al presidente actual de ANUD que se llama Javier Andrés Ruiz Celis y que es mi colega como investigador del Archivo General e Histórico Municipal en Durango capital, él se dio el tiempo de leer con cuidado cada página del periódico oficial y así poder clasificarlos y tener los datos inmediatos para acomodarlos y resolver otras incógnitas que nos apasionan como es el desarrollar las actividades numismáticas de nuestro estado.

Javier es un dedicado a la numismática y es por esto que nos compartió un dato sumamente importante de sus investigaciones para darle el lugar que se merece este Ensayador no reconocido hasta el día de hoy y que en la historia de la ceca de Durango tenemos piezas muy escasas por dos motivos uno es por la escases de piezas y la otra por su rareza de sus iniciales de las personas responsables de su acuñación.

Durante las investigaciones que realizamos de los años de 1874 y 1875 con las monedas de 8 reales que llevan las iniciales J.H. y por lo que concluimos de esta época en la cual el gobernador fue el Lic. Juan Hernández y Marín este personaje tenían el poder absoluto en toda la administración del estado, esto incluía la administración de la casa de moneda que estaba al cargo del Gobierno federal, en mi libro menciono que por conclusión de autoridad del mismo gobernador se le habían insertado las iniciales J.H. por “Juan Hernández” que era muy elemental la semejanza por sus iniciales de nombre y apellido, pero gracias al trabajo que se ha realizado dentro de la ANUD por este compañero en los periódicos oficiales nos facilitó sus documentos que el mismo investigo y que nos despeja una gran duda de este personaje no encontrado en documentos oficiales de la ceca de nuestro estado, en seguida citamos el articulo y lo transcribimos tal como esta escrito.

REMITIDOS: mes de diciembre del año 1874.

Habiendo circulado la especie que el rendido de los frutos de “la mina la Providencia” disminuía en su beneficio por fuego, creo en mi deber dar al público una explicación del caso, en obsequio de la justicia y crédito de la expresada mina.

Una parte de la silisa empleada en el revestimiento de las paredes del horno, contenía cal u otra materia no refractaria, que a la acción del calor abrió una ancha grieta entre los adobes, dando paso al plomo muy rico en plata, antes de concluir el beneficio: ensayado este plomo por el señor D. “José  O. Huitrado” ensayador de la casa de moneda de esta ciudad.

Con este artículo del periódico oficial de Durango del año de 1874 nos dan a conocer el verdadero nombre y apellido de otro ensayador que no teníamos registrado en los libros y catálogos que estudian nuestras monedas del siglo XIX, con estos datos despejamos una incógnita mas y que esto se logró por el trabajo de equipo de este compañero que está comprometido con revelar las historias de nuestro estado para que así las joyas llamadas monedas tengan su veredero valor histórico en los catálogos nacionales e internacionales.

Fuentes: sección Periódicos Oficiales del Archivo General  e Histórico Municipal.

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