El tiempo es su camino | Nos falta más Revueltas

Por Miguel Angel Burciaga Díaz 

Hace tiempo fue muy polémico el caso del escritor y periodista Paco Ignacio Taibo II portando una playera con una insignia que decía “Menos Paz y Más Revueltas”, marcando con abierta ironía una referencia primero al que fuera el Nobel de literatura y segundo al notable escritor nacido en Durango. Más allá de las divisiones ideológicas que acapararon redes y medios durante varios días al respecto de esta anécdota, la realidad es que la crítica severa, la riqueza de pensamiento y la rebeldía contra un sistema político nefasto que caracterizaron a José Revueltas, obligándolo a sufrir las peores represiones y castigos en su tiempo, hacen falta para el enriquecimiento de la construcción de nuestra cultura y espíritu como mexicanos.

José fue el más pequeño de los hermanos Revueltas y como suele pasar en las familias, para él su máximo ídolo y referente era nada menos que su hermano mayor, nacido 15 años antes que él y que a sus ojos era el hombre más genial del planeta, me refiero a Silvestre Revueltas.

Los Revueltas nacieron en Durango, en Santiago Papasquiaro, hijos de un comerciante, familia emprendedora que llena de orgullo a los duranguenses, llena de talento artístico, etcétera, etcétera, etcétera, suena la misma cantaleta año con año discurso a discurso para estas fechas en nuestra tierra.

Ceremonias con flores, discursos, charlas, conferencias, hace poco hasta estatuas, homenajes con los descendientes de la familia, todo eso está muy bien, es simbólico, es una buena remembranza, puede funcionar a estimular un poco la memoria colectiva de la sociedad, despertar su curiosidad por la familia Revueltas, que se yo, sin embargo, Silvestre Revueltas sigue sin sonar.

No está la música de Silvestre, no suena entre los duranguenses y sin escucharla no tenemos modo de saber de que es lo que tenemos que sentirnos orgullosos. Año con año, Silvestre es un ausente en la fiesta que se creó para él o termina siendo apenas un invitado periférico, esta vez, por ejemplo, su música sonará en un solo evento a través de un arreglo, ni siquiera en su formato original y solo una de sus más breves obras.

Claro que se pueden dar seminarios enteros de Revueltas se puede decir todo de él, pero de que nos sirve su ilustre vida si no conocemos como suenan sus ideas, su pensamiento, Silvestre está más en el sonido que en el papel, que en las palabras.

Ahora me encuentro en el extranjero y Revueltas es un punto en el que la composición y la musicología americana vuelven constantemente, por una razón o por otra. Es parte esencial de la voz del repertorio latinoamericano, referente para muchos y un patrimonio musical brillante para el mundo. Creo que en mi columna he dedicado alrededor de seis artículos a hablar del estilo, del repertorio, de la importancia de Silvestre, pero hoy me tomo la libertad de usar un tono crítico y señalar que Revueltas no está sonando en Durango, sirve para presumir nada más la gracia que nació dentro de los límites de nuestro estado, pero se ha convertido nada más que un sonido eventual para la agenda musical durangueña.

Aquí en Argentina, es año Piazzolla y la agenda musical explotó en Buenos Aires en torno a este compositor a pesar de la pandemia y las restricciones, en Durango, en cambio, han pasado muchos años Revueltas y su música sigue sin ser cotidiana para nuestra cultura.

No culpo a los músicos, la obra de Revueltas es difícil y para realizarse adecuadamente requiere apoyo, porque su estudio y ejecución es tan complicada como lo son las obras de cualquier compositor brillante de comienzos de siglo XX, llámese Stravinsky, Bartok o Prokofiev, el que sea.

La calidad técnica de composición de Revueltas es admirada en todos lados y él es tan grande que no ha necesitado el respaldo de su tierra natal para ser el referente que es en la música de todo el mundo. Es decir, jugando con la frase “Hay revueltas en todos lados, pero en Durango se viven tiempos de paz”. En este caso, no critico al literato, sino a la indiferencia que no permite que desde la política cultural se tome una decisión verdadera de promoción y difusión de la música de Silvestre Revueltas. Revueltas solo existe en los lugares donde suena y si no suena en Durango, no vive en Durango.

En ocasiones me han respondido que hacer la música de Revueltas año con año se tornaría redundante, y yo respondo, es lo que en el resto del mundo hace cualquier tierra natal con sus compositores, porque la música tiene que seguir sonando, esa respuesta es tan absurda como que yo les dijera que cada tanto le pongan una lona encima a la Catedral porque la gente la ve todos los días cuando pasa.

Obras como las de Silvestre no se dan en maceta, deben estar sonando siempre, los músicos de Durango y de donde sea están más que dispuestos, porque sabemos lo que vale este tesoro para el mundo, nadie se va a cansar de escuchar a Revueltas, como nadie se ha cansado de Piazzolla o de Villa-Lobos, por no mencionar a los músicos clásicos de los que nadie se ha cansado en siglos.

La música se resignifica en cada vivencia, no muere con su compositor y menos cuando el compositor es Silvestre Revueltas. Todo símbolo conmemorativo puede ser importante como pretenden hacer en esta actual edición del Festival, pero mientras no suene Revueltas no hay Silvestre en Durango. ¡Nos hace falta más Revueltas y menos silencio!

Dudas y comentarios: miguel.burciaga92@hotmail.com

 

 

 

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