El tiempo es su camino | Nuevos caminos

Por Miguel Angel Burciaga Diaz

A partir de este artículo, comenzaré una nueva serie que tendrá como intención acercarlos al mundo de la música contemporánea, la cual suele tener un gran problema de recepción por parte de la audiencia, más aún, cuando a esta le cuesta asimilar el repertorio tradicional de la música académica.

En los últimos años, he observado que el público que comienza a consumir música académica tiene una intención bastante positiva para acercarse a ella, apreciarla y vincularse afectivamente con esta, por lo que cada vez estoy más convencido de que la aversión que se muestra a estas expresiones musicales proviene de discursos impuestos por determinadas tendencias mediáticas que establecen burdos estereotipos acerca de estas manifestaciones artísticas, los cuales, junto con la escasa importancia que se le suele dar por parte de las instituciones culturales, contribuyen al desconocimiento y la apatía con la que el público se presenta ante esta música.

Si este es un problema para la música académica tradicional, promover o difundir la música contemporánea se torna en una tarea aún mucho más complicada e incluso está terriblemente juzgada por estos mensajes forzados que estereotipan las expresiones artísticas que no corresponden a las tendencias del consumo masivo.

De a poco en las próximas semanas, iré confrontando esos tabúes y malas percepciones que tratan de imponerse a la música contemporánea, a su vez, los estaré guiando con recomendaciones para irse acercando a este mundo sonoro, así como ir presentando las obras que integran este universo del repertorio.

Para entrar al tema, empezaré por aclarar lo siguiente: la música académica, clásica, de concierto, o demás acepciones que rondan por ahí, no es una expresión congelada en el pasado como lo son esas obras de varios siglos o décadas de creación de las que estuve hablando hasta ahora. La música académica sigue vigente, pero tristemente, al menos en sociedades como la duranguense, se ignora casi por completo la gigantesca producción que se ha realizado a lo largo del último siglo y que día tras día sigue sumando obras y compositores al repertorio.

No juzgo a la audiencia por eso, es normal que, si desconocen que esta música sigue activa, crean que en algún momento terminó, pero existen diversos factores que han impedido que estas nuevas producciones musicales (muchas ya no tan nuevas) sea totalmente ignotas para una gran parte del público.

Uno de los principales factores que disminuyó la promoción de la nueva música académica fue sin duda alguna la explosión del mercado de la música de masas, también conocida como música industrial comercial. Con esto no pretendo hacer un juicio de valor ni criticar las expresiones de este ámbito, sino demostrar que un fenómeno de tales proporciones cambió radicalmente el sistema de producción y consumo de música, y por ende la reducción de espacios para la difusión y promoción de la nueva música académica.

El estilo de vida de las sociedades también cambió notablemente, los trabajos son muy demandantes, se vive con demasiado estrés, los tiempos de ocio son mucho menores, por lo que naturalmente la gente busca desesperadamente en su tiempo libre momentos de relajación y dispersión para tolerar los problemas de la vida cotidiana. Ante esta demanda, la música de masas encontró un espacio para completar estos lapsos de reposo de la vida actual y se adaptó a través de formatos con duraciones breves, ideas concretas, mensajes simples, además de construirse con un contenido musical atractivo, fácilmente memorable y que impacte directamente a la emotividad del público sin precisar grandes razonamientos.

Con este tremendo mercado, encontrar un público que destine un poco de su tiempo a exploraciones racionales complejas y la contemplación de fenómenos estéticos que multiplican considerablemente las lecturas y significados sobre un tema determinado, dejan de ser una prioridad.

Sin embargo, aunque sea prácticamente invisible para muchos de nosotros, la música que se viene componiendo desde el siglo XX hasta nuestros días, está directamente vinculada con un sinfín de las situaciones que mueven e impactan nuestro mundo actual, tal como lo hacían aquellas expresiones musicales como de las que les hablé en los últimos 15 artículos.

Tristemente las instituciones culturales de nuestro país en vez de fomentar la diversidad de expresiones musicales que existen fuera del mercado de la música de consumo, con el fin de contrastar y enriquecer verdaderamente la riqueza cultural de nuestra sociedad, han decidido desde hace ya bastantes décadas convertirse en un promotor más de la cultura de la música de masas, dejando un mínimo de presupuesto y espacio cultural al resto de las manifestaciones musicales.

Si bien esta es una crítica necesaria, sobre la que es inevitable hacer énfasis continuamente, yo los invito a aprovechar los beneficios que nos brindan las nuevas tecnologías para irnos acercando a una mayor diversificación de las expresiones culturales que consumimos, en tanto que las políticas culturales toman plena conciencia de cual debería de ser el objeto de sus funciones, si es que alguna vez lo hacen.

Este es nuestro punto de partida, de a poco iré introduciéndolos en el mundo de la nueva música y si ustedes quieren tratar un tema en específico, ya sea por dudas personales, cuestionamientos, o simplemente conocer más acerca de un compositor, obra o tema en específico por favor háganmelo saber a través del mail que anexo al final de cada artículo.

Dudas y comentarios: miguel.burciaga92@hotmail.com

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