El tiempo es su camino | Para andar un nuevo camino

Por Miguel Ángel Burciaga Diaz

En los últimos artículos he introducido por primera vez en mi columna algunas reflexiones sobre la música contemporánea, sus características y el papel que tiene actualmente entre la audiencia. Aunque seguiré tratando diversos temas al respecto, me parece oportuno después de varios artículos empezar a darles una idea de como acercarse a la audición de esta música, porque más allá del optimismo con el que la he presentado, para el contexto cultural en el que nos encontramos y nuestros hábitos de escuchar música reconozco que no es una empresa fácil, aún siendo músico.

Definir la música contemporánea es el primer problema, ya que el nombre a primera vista indicaría que se refiere a la música de nuestro tiempo o en su defecto de años recientes. Es interesante que cada día que pasa la música es menos contemporánea,considerando que la explosión creativa de estas vanguardias musicales ocurrió durante las dos primeras décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial, de manera que estamos hablando de música de hace más de 60 años, si miramos la música popular de los años 50’s o 60´s difícilmente consideraríamos a Elvis o The Beatles como música actual, más allá de que como otras músicas perduran hoy por su calidad y aceptación entre el público aún en las nuevas generaciones. Pero esto mismo podría decirse de Bach, Mozart o Beethoven que hasta el día de hoy siguen atrayendo nuevo público. Sin embargo, las nuevas vanguardias musicales académicas ya tienen varias décadas, solo que hasta el día de hoy se siguen percibiendo como novedosas y desconcertantes para la mayor parte de la audiencia que pocas veces sabe como acercarse a estas propuestas estéticas.

Otro error que se aprecia en el uso del término contemporáneo es que pareciera que es inclusivo a toda la producción del siglo XX en la música académica, por lo que mucha gente cree que su acercamiento con la nueva música está cubierto al escuchar obras de grandes autores como Astor Piazzolla, Dmitri Shostakovich u obras como el “Danzón No. 2” de Arturo Márquez o la música de grandes producciones cinematográficas como la “Guerra de las Galaxias” de John Williams. Nadie niega la calidad de estas obras, pero, aunque no lo crean, hablando rigurosamente no entran en lo que se considera música contemporánea, nueva música o como se le suele decir dentro ámbitos más profesionales, música que no pertenece a la práctica común. Esta música hace que la audiencia piense que conoce de música contemporánea y descarta por default todas las expresiones musicales que se construyen de un modo no convencional en el arte académico.

Estas obras y autores que mencioné antes han evolucionado en muchos parámetros estéticos, su pensamiento representa el acontecer de sus sociedades y épocas, pero son un paso más en propuestas de la práctica tonal que se comenzó hace ya casi 500 años en los albores de lo que ahora conocemos como estilo barroco. El lenguaje tonal abarca todo el repertorio desde entonces hasta el siglo XIX, pero sin embargo también es dominante no solo en gran parte de la producción de la música académica del siglo XX, sino también en la música popular y prácticamente el total de las canciones que se difunden a través de la industria comercial de la música. Sin embargo, existe esa música de la que vengo hablando últimamente, que justamente tiene como uno de sus objetivos principales expresarse negando gran parte de los convencionalismos de la música de la práctica común, la cual después de mas de un siglo de sus primeros esbozos, cuenta con un repertorio abundante y diverso.

Esta música en principio les parecerá chocante y totalmente divergente a cualquier cosa que estén acostumbrados, siempre es difícil acceder a ella y pocas veces causa una buena impresión a la primera audición, porque nuestro oído, aún en contra de nuestra propia voluntad, buscará los rasgos y elementos a los que está acostumbrado para vincularnos intelectual o afectivamente con cualquiera de las músicas que escuchamos.

El primer paso, aunque no es nunca fácil de lograr, es escuchar siempre evitando establecer cualquier relación con los juicios de valor que manifestamos al escuchar otro tipo de música. Esto no quiere decir que esta música esté compuesta arbitrariamente, ni tampoco que no haya diferencias de calidad entre unas obras y otras, simplemente que necesitamos un criterio diferente para acercarnos a ella y como pasa con otras expresiones culturales, conforme vayamos conociendo un poco más de ella, nuestras facultades emocionales y mentales se irán vinculando con estos nuevos códigos de expresiones sonoras para entender la riqueza de su contenido estético.

El oído es un sentido más difícil de entrenar que la visión, más sobre todo porque la mayor parte del contenido que consumimos hoy en día entra por los ojos y el oído solo se dedica a su función como decodificador de lenguaje. En las artes plásticas hace tiempo que la gente se ha familiarizado con pintores como Picasso, Kandinsky o Munch, aún las obras de artistas que en su momento fueron considerados escandalosos y absurdos como Pollock, Warhol o Rothko, no son nombres tan extraños para el público de hoy, esto se debe a que en la actualidad, nadie miraría este tipo de expresiones con los ojos que observaría una obra de Velázquez, Rafael o incluso autores de las primeras revoluciones como Degas o Van Gogh. El problema es que la música no ha tenido la misma fortuna y autores que no llegaron a los extremos estéticos del arte plástico, parecieran más trasgresores e incomprensibles desde la perspectiva de la audiencia.

Es natural que, si entendemos la nueva literatura, el nuevo cine y las nuevas artes visuales, seguramente podemos adaptarnos al nuevo arte sonoro, solo es cuestión de que nuestro primer paso consista en no esperar absolutamente nada de lo que estamos acostumbrados a oír y atender la primera obra de música nueva a la que se acerquen como si fuera la primera vez que escucharan música en su vida.

En próximos artículos empezaré a hablar de autores, obras y algunos consejos más sobre como ir comprendiendo los códigos de estos nuevos caminos sonoros.

Dudas y comentarios: miguel.burciaga92@hotmail.com

 

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