El tiempo es su camino | Realeza vs Realidad XI: Del lado de los marginados

Miguel Angel Burciaga Díaz

Si la visión progresista, ordenada y perfecta que prometieron las grandes potencias y sus gobiernos afines hubiera coincidido con la realidad, seguramente no habría llegado nunca la terrible Primera Guerra Mundial, ni las violentas revoluciones sociales que inauguraron las primeras décadas del siglo XX.

Como suele suceder hasta el día de hoy, las riquezas de pocos suelen alimentarse de la pobreza de muchos y en ese entonces, como ahora, negar esas realidades no resuelven el problema. Como vimos en el artículo anterior, mientras algunos artistas tenían fe en la paz progresista y la euforia del nuevo siglo, otros decidieron usar su arte para denunciar las injusticias y darle voz a través de sus expresiones a los grupos oprimidos. Las manifestaciones musicales no fueron ajenas a este espíritu y fueron de la mano de algunos de los genios más notables para la composición en la historia del siglo XX.

Empezando por las críticas menos drásticas, existía una visión sarcástica hacia la implementación de vanguardias y los debates intelectuales que surgían en torno a ellas, a su vez de la valoración de tradiciones que le dieron grandeza y heroísmo a la historia europea. Ciertos compositores, manifestaron innovaciones que se dedicaron a la crítica de lo que consideraban falso y presuntuoso, dando muestra de expresiones artísticas bastante originales, aunque demasiado juzgadas por los círculos intelectuales. Un ejemplo claro de esto fue el compositor francés Erik Satie, quien fue rechazado de varios conservatorios por no ajustarse a las reglas o por ser considerado irreverente o carente de talento. A través de pequeñas piezas para piano, generalmente de construcción muy simple y muchas inspiradas en géneros de los que la gente prefería no hablar, como lo era la música de cabaret o escenas de burdeles, Satie se burló de la tan pretendida grandilocuencia alemana o del excesivo refinamiento del Art Noveau francés. A pesar de que los círculos académicos no lo valoraron tanto en su momento, tuvo mucha influencia en diversos sectores sociales, que admiraban su trabajo y su crítica, de hecho, llamaba mucho la atención que el mismo Claude Debussy promovía las creaciones de Satie, cuando pensaba de un modo radicalmente distinto a él. Pocos años después de que concluyó la Primera Guerra Mundial, Satie sería la principal influencia para la nueva generación de compositores franceses.

De un modo similar, aunque con una visión mucha más profunda y dramática, apareció en Austria la figura de Gustav Mahler, siendo un músico de gran talento, considerado hasta el día de hoy como uno de los mejores directores de todos los tiempos, dejó como compositor pocas obras, pero todas de una calidad inmejorable, de las cuales ciertamente las más célebres son sus sinfonías. A través de eso extensos y complejos discursos sinfónicos, Mahler rememora lo que considera una tradición al borde del ocaso y que cuando este llegue no traerá nada bueno para el mundo. Claramente Mahler no era un profeta, sino que el creció en la marginación, nacido en los suburbios de Austria, de origen humilde y ascendencia judía, vivió en carne propia el odio de la sociedad austro-germana hacia los judíos, el cual iba en ascenso, pero además fue consciente de que la pobreza era un fenómeno invisible para los grandes poderes, de manera que para un hombre como él era muy difícil creer en la propaganda de la perfección de la paz armada. A pesar de que hoy en día sus sinfonías tienen un gran prestigio y aceptación, en su época fueron muy criticadas y poco aceptadas en los círculos de las grandes orquestas.

Una crítica más severa surgió con una corriente literaria conocida como Realismo, cuyas novelas comúnmente eran censuradas y boicoteadas, por contener la realidad de ese mundo que se ocultaba, la pobreza, la marginación, la vida sórdida de los barrios bajos y la opresión. Esta corriente literaria influyó fuertemente a la ópera, uno de sus ejemplos más célebres fue Carmen de Georges Bizet, donde se presenta una figura femenina totalmente inaceptable para lo que entonces era una ópera de la época, el fracaso rotundo de sus primeras presentaciones fue tal, que Bizet murió al poco tiempo de su estreno, sin saber la importancia que su obra cobraría pocos años después en el mundo. En la ópera italiana, derivada de estos discursos surgió la corriente del verismo, que era justamente la adaptación del realismo francés. Como lo vimos en el artículo sobre Verdi, la unificación italiana sacó a los alemanes de Italia, pero originó un gobierno absolutista como todos los que predominaban en Europa, lo que haría que gran parte de las poblaciones del sur italiano llegaran a tal extremo de pobreza, que tuvieron que migrar en grandes masas a América. Esta realidad cobró voz a través de compositores como Mascagni, Leoncavallo y el mismo Puccini, quienes a pesar de que mantenían los elementos románticos de la tradición de la ópera italiana, presentaban contextos que denunciaban duramente la realidad de entonces. Por ejemplo, en La Bohème de Puccini, la trama puede ser romántica, pero los enemigos que enfrentan los protagonistas no son ni sus sentimientos o sus pensamientos, sino el hambre, el frío y las enfermedades que vienen con ellos.

Después vendrían los nuevos compositores de los territorios europeos que no pertenecían a las grandes potencias y que vivían realidades totalmente ajenas a las que se miraban en París, Viena o Londres. Estos compositores nacidos en su mayoría en Europa del Este denunciaban la corrupción de sus débiles monarquías sometidas a los gobiernos centrales de Europa, a su vez que odiaban el concepto tan bajo en el que los tenían las sociedades del oeste del continente, así como las limitaciones económicas que eran constantes en sus regiones. Ya los dos grandes compositores románticos checos Dvorák y Smetana, habían participado activamente a favor de hacer revoluciones en pro de gobiernos democráticos que cambiaran la realidad de sus países, el primero tuvo que exiliarse por vivir en una situación de precariedad terrible y el segundo fue desterrado de su patria por apoyar movimientos rebeldes, sin mencionar que ambos vivieron la tragedia de ver morir a varios hijos en edad de infancia. De estas tierras surgiría la figura de Janácek, un compositor abiertamente rebelde, quien incluso pertenecía al grupo de estudiantes que estaba vinculado al asesinato del Archiduque Francisco Fernando de Austria, hecho que fuera uno de los detonantes de la Primera Guerra Mundial. Del lado Hungría aparecieron compositores como Kodály y el notable genio Béla Bartók, quienes, en una resistencia más pacífica, recorrerían la mayor cantidad de pueblos de su región para rescatar sus voces y la música tradicional, algunos incluso los consideran los primeros etnomusicólogos de la historia, con las canciones que recopilaban, especialmente Bartók pasaría a desarrollar un lenguaje tan personal e innovador, que crearía uno de los sistemas de vanguardia más destacados del siglo XX.

Para finalizar, sin duda alguna el socialismo fue un movimiento determinante para señalar los errores de las grandes potencias, en ese entonces las ideas de Karl Marx fueron una provocación tremenda para los grupos de poder, pero inspiraron a grandes grupos de jóvenes que venían de realidades muy distintas de las que narraba la propaganda oficial. Diversos compositores se apegaron al socialismo, uno de los más destacados fue Arnold Schoenberg, que a su vez fue alumno de Mahler. También judío, Schoenberg era abiertamente socialista, incluso incluyó en su tratado de armonía la célebre frase de Marx que dice: “Todo sistema guarda dentro de sí el germen de su destrucción”, haciendo una analogía con la tradición tonal a la cual se propuso a erradicar de su lenguaje, creando el primer sistema atonal de la historia. Schoenberg y sus alumnos, Berg y Webern, vivieron en total marginación respecto a los grandes escenarios, considerados locos y radicales. Sin embargo, tendrían pasar dos guerras mundiales, para valorar su denuncia y su labor, tanto que las obras de ellos fueron el punto de partida para todas las vanguardias de la segunda mitad del siglo XX.

Dudas y comentarios: miguel.burciaga92@hotmail.com

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