¡ESTO ES DURANGO! | Palomitas de maíz, Don Cástulo

Por L.E.M. Dir. Musical y Promotor Cultural. Alex Pérez  

Hola amigos mi nombre es Alejandro Pérez González, gracias por dar lectura y brindarnos de su tiempo para conocer más sobre nuestro bello Durango, con una bella historia que a continuación doy lectura:

¡Me da unas palomitas por favor! Ha sido la frase más pronunciada y escuchada por siete generaciones en la esquina de calle Victoria y avenida 5 de Febrero, haciendo alusión al momento previo para comenzar a degustar un antojo imposible de resistir, acompañadas de la mantequilla, sal y salsa, fusionan el antojo perfecto para la ocasión.

Don palomero (apodo que siempre utilicé con mucho cariño hacia él), el señor de las palomitas, Don palomas, palomitas de Victoria, como usted guste llamarlo, era un referente histórico y popular en la elaboración de las mismas, siempre con su cachucha en su tradicional y original puesto de aluminio con vidrios transparentes, que por cierto, recientemente lo pintó color naranja, pues siempre había sido de color blanco, y como dato curioso, nunca tuvo nombre su negocio.

Desde que tengo memoria, mi curiosidad siempre me ha llevado a poder conocer la vida tan bellamente contada por este tipo de personalidades, y por supuesto, tuve la oportunidad de platicar con Don Palomero. Recuerdo que a mediados del año 2020, en una de tantas visitas al negocio, aproveché mientras me preparaba y posteriormente degustaba de mis palomitas, para platicar por aproximadamente 20 minutos, afortunado fui de haber podido conocer la historia tan interesante de Don Cástulo, y lo mejor, contada por él mismo.

Todo comenzó con una pregunta directa mientras le ponía sal a mis palomitas: “oiga señor, disculpe, – ¿Cuántos años tiene haciendo palomitas? – y recuerdo que me contestó: “muchos joven”… en ese momento hubo un silencio pues pensé que ya terminaría la plática, y solo moví mi cabeza como diciendo si, cuando de pronto me dice: “Hace 74 años inició este negocio de palomitas” me sorprendió la respuesta pero me emocionó, en ese momento me entregó mis respectivas, en lo que le ponía salsa le hice el comentario de que eran demasiados años, a lo que le pregunté – “oiga ¿Y usted inició este negocio?” – “No, fue mi papá, él nos enseñó todo esto”, comencé a comer mi botanita (por cierto las había pedido sin mantequilla) y le dije que mis papás me llevaban a comer ahí, que era muy normal actualmente de mi parte llegar a comprar mis palomitas, le pregunté – ¿A qué hora comienza a vender?- “entre 11 y 12 aquí estamos ya listos joven”, en ese momento estaba disfrutando la plática pues me estaba poniendo mucha atención y contestando todo, si, le llegaban clientes, yo esperaba y seguíamos platicando, para no poner lujo de detalles con preguntas y respuestas, a continuación mencionó algo más de lo que recuerdo platicamos ese medio día, ahora sí, que sacando las palomitas: “Me llamo Cástulo Díaz, tengo 85 años de edad, trabajamos todos los días, mi hija nos ayuda, algunas tardes yo descanso, solamente descansamos en navidad y en año nuevo, el señor de la nieve de garrafa (apodado) el güero que se encuentra afuera del templo de San Agustín era mi gran amigo, y fuimos de los primeros en vender en puestecitos en la calle (ambulantes), le pongo mucho amor a lo que hago, tiene su chiste hacer buenas palomitas, han pasado cientos de generaciones y personalidades por aquí, las calles antes estaban empedradas, en la presidencia antes eran los bomberos, fui testigo de cuando se quemó la mercería iris, los novios traen a sus novias a comer palomitas, la tetera (para la mantequilla) tiene más de 40 años, mi puesto de palomitas no se parece a los demás”…

El tiempo ha borrado de mi mente muchas otras respuestas que me compartió, hoy, comunico un poco de un gran referente de las calles de nuestro bello Durango, la tradición continúa ahora con su hija, donde seguros estamos que el legado de Don Palomero, continuará.

En memoria de Don Cástulo Díaz

Puedes comentar con Facebook
Anuncios