La auténtica femme fatale

Por Miguel Angel Burciaga Díaz

Los estereotipos femeninos en la ópera del Siglo XIX, aún en las grandes obras del repertorio, eran muy limitados. Hacía tiempo que se había perdido la picardía y astucia que caracterizaba a las protagonistas de las óperas bufas, y en los grandes dramas se habían reemplazado por las mujeres que están en apuros y necesitan que alguien las libere de sus problemas, damas que necesitan ser reivindicadas, o aquéllas que solo irradian belleza, bondad y demás virtudes.

El público europeo amaba a estos personajes, y eran más exigentes con la destreza del compositor y no tanto con la del guionista. Sin embargo, hacia fines del siglo XIX las corrientes literarias estaban dando un vuelco notable, y en su afán de mostrar personajes más realistas, la condición de los roles femeninos fue variando.

Pero hay que entender, que en una sociedad como la de aquel entonces no es lo mismo plantear estos cambios en las élites intelectuales o universitarias, que hacerlo en la ópera que era el foro más importante para la captación de públicos grandes. Y tal vez esta fue la desgracia que le llevaría a una muerte prematura al compositor que tomó este desafío.

Georges Bizet es un claro ejemplo de una vida desafortunada, a pesar de haber ganado premios como un compositor talentoso, nunca tuvo suerte. Sus obras para piano raras veces llegaban a ser publicadas, y si lo lograban no se vendían. Escribió varias óperas de las cuales muy pocas, tales como “El pescador de perlas” o “Djamileh”, lograron llevarse a escena, y no tuvieron éxito. No fue hasta que creo la suite musical de “L’Arlesienne” que la suerte le sonrió un poco, aunque no más que eso.

Reconocido nada más que por su talento, y no por sus obras, aceptó realizar un encargo para la Opera Cómique de París, teatro que exponía un antiguo estilo francés operístico en decadencia. Es bueno mis queridos lectores aclararles, que la ópera en Francia no era toda igual, existían diversos géneros, el más destacado era la Grand Opera, que rebozaba de grandes dramas, coros y despliegues de producción, como lo serían hoy las grandes producciones hollywoodenses; y entre otros géneros estaba la Opera-Comique, que intercalaba diálogos hablados, era de guiones modestos, generalmente humorísticos y de música ligera.

Cuando Bizet plantea una historia sobre gitanos y españoles, la idea atrajo rápidamente, pues estaba de moda la música española, que siempre se ha considerado exótica en Europa y eso atraía rápidamente la atención de un público simple.

Sobre un poema de Pushkin llamado “los Gitanos”, existía la novela “Carmen” de Prosper Merimée, y esta sería la fuente de inspiración de Bizet para su ópera.

El día del estreno, el 3 de marzo de 1875, el público esperaba salir tarareando un sinfín de temas españoles, después de mirar una divertida historia entre toreros, majas y gitanos; nadie esperaba que lo que realmente verían en escena en el marco de la hermosa música de aires ibéricos, sería un feminicidio, la destrucción de un hombre, la exhibición de la miseria y de mundos nada agradables como lo es el de los contrabandistas, y más escandaloso que todo esto, aunque no lo crean, fue la figura femenina de Carmen. Una mujer con plena libertad, que aprovecha sus encantos, vive feliz y además acepta sin culpas su estilo de vida, sin esperar que nadie la reivindique o la rescate de algo.

Por todo esto, ni la exquisita música de la ópera evitó un rotundo fracaso. Hacia la quinta función querían cancelarla, y a pesar de que se logró que terminara su temporada completa, se cuenta que los productores teatrales regalaban las entradas para que las funciones no estuvieran desiertas. El teatro prácticamente quebró, definitivamente después de esto el género de la Opera-Cómique sucumbió y muy grande fue el golpe emocional para Bizet, quién perdió todo tipo de créditos en el medio.

Bizet enfermó terriblemente en esos tres meses, a pesar de eso el 2 de junio de 1875, logra firmar un contrato para que Carmen se estrene en Viena, y el 3 de junio, Bizet moriría de un ataque al corazón con tan solo 36 años, sumido en la total depresión.

Cruel fue la historia con Bizet, porque después de su representación en Viena, Carmen se convirtió en un éxito internacional, una vez que el público austriaco la aclamó y que recibió tremendos elogios nada menos que de Johannes Brahms. El mismo filósofo alemán Friedrich Nietszche quedó encantado con la obra diciendo que era una brillante respuesta latina para confrontar la estética wagneriana. Las loas a Carmen no se detuvieron, llegaron ese mismo año en Londres, Melbourne, Nueva York, San Petersburgo y Barcelona. En 1883 lograría por fin la victoria en París y en Italia. Y para no abundar en mas detalles basta decir que hoy en día Carmen es la ópera francesa más famosa y aclamada de todos los tiempos.

Sin embargo, eso no es solo gracias a la maravillosa música de Bizet, sino al brillante concepto de la ópera, que cambiaría la estética hasta de la ópera italiana a futuro, con la introducción del verismo, que busca hacer una ópera mas realista. El planteo de la escena francesa a partir de entonces fue muy diferente, y la combinación de elementos cómicos y dramáticos tuvo una lógica mucho más inteligente.

La figura de la mujer fatal empezó a abundar aún mas en la ópera, el teatro y la literatura, para que en unas décadas también fuera indispensable en el cine o la televisión. Además, que cambió totalmente la visión de las posibilidades de los roles femeninos, dándoles mayor valor en importancias en las artes.

Triste es la historia de Bizet, pero su legado es brillante para la música y la conciencia de nuestro mundo. Disfruten de la ópera.

Dudas y comentarios: miguel.burciaga92@hotmail.com

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