Los Archivos del Escarabajo | Entrevista imaginaria al maestro canterano

Por: Geral Rosales

Conocemos su trabajo funerario, sus altares, cada detalle de los ángeles y guirnaldas que inmortalizó en diferentes partes de la ciudad, sobre todo en el panteón de oriente pero pocos conocen su historia, sus orígenes y el largo caminar, Benigno Montoya, artista que logró con sus manos enseñarnos la grandeza de ser escultor y cantero, es por ello que basándome en su biografía, le hice una entrevista imaginaria tal vez así habría contestado el maestro canterano:

 -¿A grandes rasgos quienes Benigno Montoya?

Nací en Trancoso en el estado de Zacatecas, el 13 de Febrero de 1865, mis padres fueron Don Jesús Montoya de quien heredé la cantera y la escultura y de la señora Hesiquia Muñoz, debido al trabajo que realizaba mi padre, nos trasladado a la ciudad de Durango justo cuando tenía dos meses de nacido, y fue aquí donde crecí y aprendí las enseñanza de la vida.

 -¿En qué momento se dio cuenta de que quería dedicarse al arte?

Fue aquí en Durango donde comencé mis estudios de niño, bajo la dirección de maestro Sariñana quien me inculcó las primeras letras a pesar de que yo era distraído y algo perezoso porque me interesaba hacer dibujos en los cuadernos sobre todo monitos y figuras de animales, eso mi profesor lo entendió y al poco abandoné la escuela para empezar ayudar a mi padre a labrar la cantera desde pequeño.

-¿Quién o quiénes fueron sus primeros maestros en la escultura?

Mi padre fue contratado para trabajar y construir la parroquia de Mapimí por lo que tuvimos que trasladarnos allá alrededor de 8 años, tiempo en el que me inició como diseñador y pintor al mismo tiempo aprendo de mi padre las técnicas para la escultura, comienzo a hacer trabajo de tallado a un busto para el párroco de la iglesia y como agradecimiento me manda a tomar clases de pintor con Atanasio Vargas en ciudad Lerdo donde no duro mucho puesto que no me entendí con él regresando a mi antiguo quehacer y ayudando a mi padre en diversos trabajos que conseguía.

 -¿Después de Lerdo que paso, a donde se trasladaron?

Tiempo después nos trasladamos a Parral, Chihuahua, donde construimos las dos torres y el altar del templo de nuestra señora del Rayo, en aquel lugar también nos contratan para levantar una capilla en el valle de Allende, última obra de mi padre quien murió en ese tiempo, yo continuo trabajando en el grupo de canteros ahora bajo la dirección de mi tío Matías.

 -¿Cuándo decide formar su propia familia y con quién?

Era noviembre del año 1896 cuando contraje matrimonio con Virginia de la Cruz y hasta salió anunciado en el periódico de la Secretaria del Gobierno del Estado de Durango quien daba la noticia de los matrimonios que se han registrado civilmente durante el mes de noviembre de 1896, con Virginia tuve seis hijos: Adela, Jesús, Benigno, Concepción, Francisco y Josefina.

-¿Sabemos que el Templo de los Ángeles tiene mucho de Montoya?

Debido a mi forma de esculpir, fui contratado para construir en su totalidad el Templo de nuestra Señora de los Ángeles, en plena Revolución en la ciudad de Gómez Palacio, el cual entregue a la ciudad en septiembre de 1910 las estatuas, alegorías de las estaciones del año, que me fueron encargadas con motivo de las fiestas del centenario de la Independencia en Durango.

-¿Cuál fue el motivo por el que dejo de esculpir en los templos?

Para el año 1913 la entrada sangrienta de los revolucionarios provocaron incendios y saqueos religiosos además de la aprensión del entonces arzobispo el cual fue preso y puesto en libertad trasladándose por varios años al extranjero, esto provocó la decadencia de mi trabajo, en cuanto a construcción de iglesias y altares.

 -¿Y su arte funerario cuando nace?

Para poder surcar la difícil situación económica por la que atravesaba, me refugie en las esculturas funerarias, dedicándoles mucho tiempo hasta consolidar mi propio estilo el cual hasta la fecha permanece sobre todo en ángeles y motivo que aún se conservaban en el panteón de oriente, con facciones exquisitas, mirada profunda que parece real, cabellera ondulada que da la apariencia de que el viento la mueve y un punto muy notorio en mis esculturas es que siempre les dejó debajo de la túnica uno o dos pies descubiertos. Finalizó.

*El 25 de Diciembre de 1929 los ojos de Benigno Montoya se cerraron para siempre, sus restos se depositaron en una sencilla tumba sin escultura que la adornara, se dice que fue sepultado en el lote 92c del ahora panteón de Oriente, mismo que adquirió en el año 1898 más o menos en la época que inicia su trabajo funerario en dicho panteón, años después su hijo, el muralista Francisco Montoya de la Cruz, trasladó los restos de sus padres y en homenaje a ellos y a la memoria de su recién fallecida hija levantó el Monumento a Morelia, la nieta que Benigno no conoció.

 

Puedes comentar con Facebook
Anuncios
Total
1
Shares
Related Posts