Mosaico Cultural | Alebrijes: Fantasía Escabrosa

Por Juan Carlos Gutierrez

Con menos de un siglo de historia, los Alebrijes son un clásico del siglo XX que ya forman parte de la más icónica artesanía mexicana.

Se dice que existe un velo delgado entre la cordura y la locura, en lo ontológico y la fantasía, entre la imaginación y su raíz. En la colonia Merced Balbuena de la Ciudad de México nació delirante la imagen del Alebrije, que es una artesanía hecha a base de papel maché, cartonería, madera y mucho color.

En el año de 1936 Pedro Linares, artesano responsable de la hechura de esculturas como los “judas”, “piñatas” y demás figuras representativas de las celebraciones mexicanas, cae en coma por una enfermedad severa que lo deja postrado en un estadio alucinante, en el que presenció entidades mefistofélicas o demoníacas que parecieran quimeras de su fauna conocida: gallos bicéfalos, burros con alas de mariposa, toros con cabeza de libélulas…

Todos ellos exclamaban una sola palabra: “Alebrijes”, término que Pedro recordaría a lo largo de su vida.

Posteriormente en Oaxaca, Manuel Jiménez Ramírez introdujo el concepto del nahual, que en la cultura mexicana es la aleación de un animal con el humano y que es protector de cada persona dependiendo la fecha de nacimiento. En los poblados de San Martín Tilcajete y San Antonio Arrazola del mismo Estado, los alebrijes son tallados con madera de copal y pintados con anilinas haciendo propia la elaboración de estas criaturas fantásticas.

Hoy día éstas figuras adquieren nuevos sentidos. En los Museos del niño en diferentes ciudades mexicanas, se encuentran alebrijes que te protegerán de tus  sueños, dale de comer tu peor pesadilla y ellos se encargarán de que no vuelva a aparecer.

Puedes comentar con Facebook
Anuncios