Mosaico Cultural | Grutas de Cacahuamilpa: Entraña de la Tierra

Por Juan Carlos Gutiérrez

En el Estado mexicano de Guerrero la naturaleza construyó una de sus más sabias manifestaciones de artificio, misterio, paciencia y solemnidad.

Se trata del Parque Nacional Grutas de Cacahuamilpa, formado por una enorme caverna con 4 kilómetros explorados, 2 abiertos al público y 2 más cerrados. Esta formación cuenta, además, con dos ríos subterráneos y más de 300 metros de techo rocoso que emerge como majestuosa montaña entre los pueblos de Pilcaya y Taxco de Alarcón en la Sierra Madre del Sur, en el municipio de Tetipac.

Se cree que la gruta fue descubierta y usada por los “Chontales” posteriores a los “Olmecas” (etnias autóctonas milenarias) como templos naturales para sus ceremonias religiosas. Entre estalagmitas y estalactitas de una envergadura de 20 a 85 metros de altura se abre un espacio que permanece inalterable a través de los siglos conectando como pocos el ayer y el ahora.

Las impresionantes formaciones rocosas llevan millones de años confirmando la persistente labor de las fuerzas naturales, que a través de la erosión van diseñando cada una de las figuras  sombrías y poéticas en las que se transforma en la piedra caliza labrada por el agua.

Al caminar por el resbaladizo espacio, húmedo y oscuro, el visitante siente esa poderosa sensación de desequilibrio que lo arrastra a su centro cada vez más profundo. Frente a este pasaje monumental, el hombre no puede menos que asombrarse y agradecer la oportunidad de ser testigo humilde de este vestigio viviente del Universo petrificado.

Las Grutas de Cacahuamilpa son un aventura espeleológica que cautiva a los visitantes, un viaje metafísico a las entrañas de la creación que nos enfrenta a lo eterno y lo efímero, a lo que sabemos y a todo lo que nuestra especie ignora.

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