Raúl Anguiano

Por David Muñoz Carranza

Como hemos reiterado en muchas ocasiones, México, fue, es y seguirá siendo un semillero de artistas, y en esta ocasión, del creador que hoy hablaremos, no será la excepción, Anguiano, uno de los artistas con una trayectoria impecable, nos conquistará con sus obras.

Raúl Anguiano, nace un día 26 de febrero del año 1915, en la ciudad de Guadalajara,

desde muy pequeño dio señales de tener una gran capacidad y facilidad para las artes, es por eso que decide desde muy joven trasladarse a la Ciudad de México, donde se encuentra con las grandes obras de los muralistas mexicanos, Rivera, Orozco, Siqueiros, y demás artistas que han aportado cantidades intangibles de arte a nuestro país y al mundo entero, pues hay que recordar el movimiento muralista que se gestó en aquellos años, en los que el arte estaba a flor de piel, en todas las construcciones y edificios que revestían la arquitectura de todas latitudes.

Es de recalcar que Anguiano, ha sido el artista más joven en llevar su obra al recinto artístico cultural más emblemático de nuestro país: El Palacio de Bellas Artes, pues contaba con tan sólo 20 años de edad, cuando se llevó a cabo su primera exposición de carácter individual, lo cual es de admirarse, pues esto denota un gran interés por las artes y por exhibir su obra, así como dar a conocer su propuesta plástica al público que deseaba conocer este nuevo valor juvenil artístico de México.

Dentro de sus actividades, el artista se dio tiempo para ser miembro de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR), lugar por donde pasaron un sinnúmero de colegas que coincidían en lo que este organismo ofrecía y por creer en la misma filosofía de vida.

La singular y legítima propuesta que Anguiano nos ofrecía, le dio una cabida muy especial y particular dentro del arte en nuestro país; pues siempre tuvo claro lo que quería representar y comunicar a través de su trabajo, la obra de Anguiano es un reflejo del diario vivir, de lo que sus ojos observaban con detenimiento, para así decidir plasmar en sus lienzos, obras tan emblemáticas, así como comunicativas, hacen de él uno de los referentes por excelencia en este campo de las artes; pues su lenguaje y estilo pictórico personal, hacen que destaque por sus escenas, por sus composiciones, por su paleta de colores, por su sincretismo; que conecta con sus espectadores de una manera muy orgánica y natural, pues lo que plasma en sus creaciones; es lo que vemos los demás, pero que no valoramos esas postales diarias que son dignas de pintar en una obra.

Anguiano fue galardonado con varias distinciones a lo largo de su prolífica trayectoria artística, entre las cuales podemos mencionar que fue acreedor a la Distinción de Invierno de la Plástica Mexicana, la Condecoración José Clemente Orozco por el Congreso de  Jalisco, Medalla de Oro del Salón Panamericano de Porto Alegre, en Brasil; Premio Jalisco, Premio Nacional de las Artes, entre otros.

Cabe mencionar que en su ciudad natal se encuentra un Museo que lleva su nombre, esto, en homenaje a tan distinguido artista que la ciudad vio nacer.

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