Realeza vs Realidad IV: Realeza vs Beethoven

Miguel Ángel Burciaga Díaz 

“Usted es príncipe por nacimiento, yo soy lo que soy por mí mismo. Príncipes habrá miles, pero Beethoven hay uno solo” una de las frases más célebres del genio de Bonn que nos legó algunas de las obras musicales más impresionantes de todos los tiempos.

No diré una sola palabra de la música de Beethoven en este texto y, aun así, en esta serie de artículos que pretenden demostrar que la música académica se ha hecho más desde la crítica del poder que desde la afinidad con él, dedicaré este artículo exclusivamente a uno de los ejemplos más paradigmáticos de un rebelde contra el sistema.

Existen diversos anécdotas particulares que no hacen más que ratificar la postura tan crítica y ejemplar de Beethoven como opositor de los sistemas gobernantes, por ejemplo la famosa y violenta historia de la rasgadura de la dedicatoria original de su Tercera Sinfonía, que originalmente se la iba a dedicar a Napoleón Bonaparte, pero una vez que Ludwig se enteró de las terribles invasiones napoleónicas y del hecho que Napoleón se proclamó emperador, decidió destruir esa dedicatoria y se cuenta que dijo: “Es tan solo un hombre, no puede pretender ser más”, con lo que desde entonces la sinfonía se conoce como Eroica.

Como otro relato digno de citar, aparece la famosa caminata que Beethoven realizaba por el parque a lado de uno de sus grandes amigos, nada menos que el erudito de la literatura Wolfgang Von Goethe, quien al ver que se aproximaban los príncipes austríacos se detuvo para cuadrarse y hacer la reverencia correspondiente. Beethoven, en cambio, como si no hubiera nada que destacar, se ajustó el sombrero, frunció el ceño, cruzó sus manos en la espalda y siguió avanzando, obligando a que los príncipes se hicieran a un lado para que el músico pudiera pasar sin chocar con ellos, una vez que pasó entre ellos, Beethoven miró atrás para observar con una mueca sarcástica la devota reverencia de Goethe.

Beethoven era poco religioso, de modo que su relación con la Iglesia era prácticamente nula. Formado musicalmente por Haydn y teniendo por ídolo máximo a Mozart, manifestó claramente su adhesión a la ideología del pensamiento ilustrado y un gran apego a las comunidades masónicas.

Basándose en el precedente de Mozart, Beethoven pugnó por la independización del trabajo del músico, liberarlo de los mecenas y hacer notar a la sociedad la importancia de reconocer en su justa dimensión la valía de la profesión musical.

Confrontativo ante cualquier persona, directo en sus expresiones, temerario en su conducta y consciente de su genio, Beethoven nunca se dobló en elogios hacia la nobleza, tanto que hacia sus últimos años fueron los nobles de Viena quienes le hicieron un contrato de por vida para que compusiera cuando quisiera y como quisiera, para que no dejara la ciudad y considerara otras tentadoras ofertas que tocaban a su puerta. Hasta el día de hoy es un caso único en la historia.

En la idealización de la figura del ser humano como un héroe que se antepone a su destino, Beethoven tradujo en sonidos la importancia de la libertad, lo cual aún después de su muerte resonó en todas las generaciones posteriores de compositores occidentales, a los cuales no solo influyó en términos musicales, sino que además fue su principal referente en cuanto pensamiento filosófico y político.

Por supuesto, su lucha contra las autoridades gobernantes no fue fácil, si algo tuvo Beethoven en su vida fueron problemas y a pesar de llegar al borde en cuanto a su salud y situación económica, siempre fue coherente y fiel a sus principios. El gran símbolo del artista independiente.

Esta idea epopéyica de Beethoven, aún con una necesaria revisión crítica desde estudios especializados se mantiene vigente y sin duda alguna su legado ideológico continúa vivo en las presentes generaciones musicales.

Muchos músicos trataron de emular su ejemplo, varios especialistas lo analizaron desde perspectivas políticas, psicológicas y sociológicas, incluso como nota curiosa, la extinta Unión Soviética en sus absurdas imposiciones de estética artística, obligaba a sus compositores a perpetuar el género de la sinfonía, porque era el modo en que Beethoven expresó su descontento con el sistema de poder.

Un verdadero revolucionario, rebelde y sobre todo un gigante para la historia.

Dudas y comentarios: miguel.burciaga92@hotmail.com

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