Realidad vs Realeza VIII: “¡Oh, mi patria, tan bella y perdida…”

Miguel Ángel Burciaga Díaz

La época de la Restauración a pesar de su represión y propaganda no estuvo exenta de severas críticas y de movimientos que debilitaron a diversas de las casas nobles más poderosas como lo eran entonces los Borbones y los Habsburgo.

Prueba de ello fue el movimiento de la Unificación Italiana que a lo largo del siglo XIX trató de que Italia estuviera unida bajo un mismo mando y no repartida como lo era entonces entre diversas fuerzas políticas, sobre todo austríacas y francesas. Con movimientos armados, algunos exitosos y otros frustrados, así como todo tipo de agencias políticas, económicas y diplomáticas, Italia logró su propósito.

Lo curioso de un movimiento esencialmente político como lo es el Risorgimento es que junto con los nombres del rebelde Garibaldi, el negociador Conde de Cavour o el que sería el primer rey de la Italia unificada, Víctor Manuel II, se destaca como un nombre importante el de un compositor: Giuseppe Verdi.

Como sabrán, Verdi es uno de los grandes genios de la ópera de todos los tiempos y tal vez el más famoso, desde la visión académica más ortodoxa de la ópera hasta la difusión popular e incluso comercial de algunas de sus piezas, es imposible no conocer su nombre. Por ejemplo, hasta el día de hoy, La Traviata es la ópera más representada de la historia y año con año no pierde esa posición en las estadísticas de ópera, pocas lineas debajo de ella siempre aparecen Aida, Rigoletto o Il Trovatore, entre algunas más del mismo creador.

Hoy me quiero limitar a su influencia en un movimiento tan trascendental para la historia de Italia y sobre todo a su pensamiento político tan crítico, que a lo largo del siglo XIX fue uno de los más evidentes e influyentes en la historia del arte.

Es interesante que Verdi nunca se manifestó públicamente a favor de una causa u otra, sus comentarios en cartas al respecto de la política son escuetos, mucho menos escribió manifiestos o brindó discursos, de por sí, a pesar de su grandeza, era un hombre extremadamente reservado y que vivía apartado de los grandes tumultos. Lo que pasa, es que todo lo que tenía que decir al respecto de su entorno estaba en la ópera y no necesitaba añadir una sola palabra al respecto.

Si bien hoy en día, los revisionistas históricos estudian sobre la posibilidad de una exageración en cuanto a la verdadera influencia de Verdi en el Risorgimento, es innegable que sus óperas fueron un vehículo notable para fomentar el espíritu nacionalista italiano y que además tenían una crítica severa, así fuera intencional o no por parte del autor a los regímenes absolutistas que organizaron la Restauración e incluso a lo que sería la nueva monarquía de la Italia Unificada.

Sin duda alguna, la creación de Nabucco fue la primera en manifestar el abierto apoyo de Verdi a la necesidad del pueblo italiano de liberarse de los gobiernos extranjeros, siendo esta la tercera ópera de su producción, los italianos asociaron claramente la opresión que expresa el pueblo judío en el contexto de la obra con la situación que ellos vivían bajos los diversos gobiernos. El famoso coro “Va pensiero”, con su frase célebre “Oh, mi patria, tan bella y perdida”, terminaría por convertirse en un himno patriótico durante los casi cuarenta años que continuó el Risorgimento hasta su culminación.

Sin embargo, la extrema popularidad que esto le dio a Verdi entre los partícipes del movimiento no fue lo único. La temática de la mayoría de las óperas venideras tienen contextos políticos muy similares, todas en situaciones bélicas de pueblos que buscan liberarse de un gobierno opresor e incluso a veces ese contexto político es más relevante en la trama que los argumentos sentimentales de los protagonistas. La figura de Verdi era tan relevante para los partidarios del movimiento, que uno de sus símbolos más característicos era el lema VIVA V.E.R.D.I que era un acrónimo de Viva Vittorio Emanuele Re D’Italia.

Más adelante, como un compositor consagrado y mucho más maduro en estilo, la crítica política de Verdi dejaría de lado el espíritu nacionalista y de liberación, y se enfocaría a la corrupción política, la represión, las intrigas y los crímenes que caracterizaban a los gobiernos monárquicos. Conforme la Unificación se fue asentando, el nuevo rey tomó como modelo el sistema absolutista que imperaba en otras regiones de Europa y que sin duda desencadenaría la terrible crisis que enfrentaría Italia a finales de siglo. Se cree que este nuevo estilo crítico de Verdi estuvo influenciado por su decepción ante las nuevas decisiones de gobierno.

A pesar de que el nuevo gobierno le daba diversos nombramientos honoríficos para mostrarlo como un aliado, Verdi poco participó activamente de sus cargos políticos y su única preocupación era expresarse con las óperas. Si bien la recepción del público solía estar a su favor, durante este nuevo estilo Verdi enfrentó a un nuevo enemigo: La censura.

Las pruebas más evidentes están en la ópera “Un Baile de Máscaras”, que originalmente se basaba en el asesinato de el rey Gustavo III de Suecia en 1792, Verdi trabajó arduamente en la ópera, pero la censura le obligó a hacer severos cambios so pena de prohibir que se llevara a un escenario, con gran enojo Verdi trato de rebelarse una y otra vez, aunque terminó cediendo cuando tuvo que presentar la historia real, pero  cambiando todos los personajes y ubicando el contexto de la obra en una provincia perdida en las colonias inglesas del Nuevo Mundo.

Su ópera Rigoletto, una de las más famosas, tomó como base una obra de Víctor Hugo que estaba prohibida llamada “El rey se divierte”, la cual hablaba del caso del Rey Francisco I de Francia, el cual era famoso por ser un seductor sin límites ni consideraciones. Por supuesto, una vez más prohibieron que el protagonista fuera un rey y por eso Verdi creó al famoso Duque de Mantua, uno de los personajes más famosos de la historia de la ópera.

Se podría hablar casi ópera por ópera sobre las críticas éticas y morales, visiones políticas, protestas y sentimientos patrióticos, sin duda alguna Verdi es una de las figuras más complejas y extensivas de la historia de la música, pero con este pequeño texto solo quería mostrarles una prueba más de que la música académica no es una experiencia ajena al curso del manejo del poder de la historia y mucho menos una aliada de las clases pudientes, como a veces tristemente se tiene esa percepción.

Dudas y comentarios: miguel.burciaga92@hotmail.com

Puedes comentar con Facebook