Revelado en blanco y negro

Miguel Angel Burciaga Diaz

La industria musical comercial ha sido cruel hacia la música académica, a veces más que por su falta de inclusión, lo es por hacerle creer al público que grandes genios de la historia como Bach o Beethoven, suenan a pequeñas piececitas similares a cualquier canción, totalmente desvinculadas de su contexto y que no muestran en lo más mínimo las cualidades de estos notables artistas.

El caso de Mozart es paradigmático de este problema, desde la lamentable selección “pop” de sus obras hasta los mitos y leyendas en torno a su vida que llegan a la gente hoy en día. Sin embargo, la posibilidad de los nuevos medios de comunicación, favorecen el acercamiento del público a conocer más a fondo a grandes figuras y la verdadera razón por la que su obra hace que hoy recordemos sus nombres.

Es verdad que Mozart es una de las mentes más intrigantes de todos los tiempos: el caso más célebre de un niño prodigio, una memoria deslumbrante, su velocidad para componer, su rápido desarrollo estilístico, su enorme repertorio, su gran cultura sobre complejos campos del pensamiento, su afiliación a la masonería, su profunda religiosidad y su legado de más de 600 obras. Todo eso rodeado por las tragedias de su vida, tales como su salud vulnerable, su precaria vida económica, el fracaso de algunos de sus proyectos, las envidias que lo rodeaban o su muerte prematura.

Aun así, son sus obras la razón por la que podemos considerarlo uno de los genios más brillantes de todos los tiempos y aquí surge una típica pregunta por parte de la audiencia: ¿Por dónde empezamos a escuchar a Mozart?

Podría haber muchas respuestas a esa pregunta, pero un buen punto de partida serían sus conciertos para piano, especialmente los que van del número 14 al 25. En esas doce obras, hay un modo accesible de entender las cualidades más notables de la música mozartiana, que seguramente podrán disfrutar después en el resto de su magnífica producción.

Fueron compuestos en tan solo dos años, en uno de los momentos más prolíficos y brillantes de la carrera de Mozart, de 1784 a 1786. Diversos especialistas sostienen que los conciertos para piano son las mejores obras sinfónicas que Mozart compuso, mucho más destacados que sus sinfonías.

Estos dos años de vorágine creativa, fueron la precuela de lo que sería la música de las obras más trascendentes de Mozart, su trilogía de óperas italianas con libretos de Lorenzo Da Ponte: “Bodas de Fígaro”, “Don Giovanni” y “Cosi fan Tutte”.

Aunque las óperas son hermosas, tal vez para un público que quiere entender mejor a Mozart antes de conocer su obra escénica, esta serie de conciertos para piano sea una buena opción, ya que en ellos Mozart trabajó musicalmente sus principales intenciones estéticas, las cuales siempre estuvieron vinculadas con la ópera, donde dedicó sus mejores esfuerzos creativos.

La música de los conciertos pareciera tener sus propios entramados escénicos, tal como si fueran guiones teatrales y los motivos musicales están todos inspirados en la escena musical. Por otra parte, a diferencia de las sinfonías, el uso del piano funciona como el conector y protagonista de todo el discurso musical, tal como lo harían los cantantes sobre el escenario.

Si bien Mozart compuso conciertos preciosos para otros instrumentos, fue en esta serie de conciertos de piano, que explotó grandes cualidades de su genio, tal como fue la extensión de la forma, la destreza con el instrumento, la sutileza de su lenguaje orquestal para representar diversos colores y situaciones, y por supuesto, su gran maestría temática, motívica y melódica para cada uno de los gestos musicales que integran estas obras.

Por otra parte, históricamente fue con estas obras que Mozart emprendió la emancipación del artista respecto de sus mecenas, lo cual erróneamente suele atribuírsele a Beethoven. Fue con varios de estos conciertos que Mozart contrató su propia orquesta, donde él era el pianista, cobrando una entrada para ver las presentaciones pagándole a los músicos con lo recaudado. Si bien, el rédito económico no fue el mejor, no cabe duda de que fue un paso trascendente para la labor histórica del artista.

Cada concierto tiene su propia vida, historia y cualidades, aunque es difícil abordarlos en estas líneas, la intención es que, si quieren conocer y disfrutar del genio de Mozart fuera del mito, la leyenda, las cajitas musicales y los dibujos animados, escuchar estas obras será una gran elección.

Por hoy me despido, si desean saber más sobre alguna de estas obras, conocer más sobre alguna pieza en especial o compositor que les interese no duden en escribir sus dudas y comentarios a mi mail: miguel.burciaga92@hotmail.com

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