5 formas de gastar menos en alimentos en tiempos de inflación (y comer bien al mismo tiempo)

Comer se volvió cada vez más caro. Una familia promedio latinoamericana gasta en comida entre el 25 y el 40 por ciento de su presupuesto mensual, de acuerdo a cifras oficiales de cada país. Los sectores más pobres destinan todavía un porcentaje mayor. América latina es la región donde es más caro come de forma saludable en el planeta junto con África, según la Organización de las Naciones Unidas para la alimentación y la Agricultura (FAO, por su sigla en inglés).

Para poder hacerlo, cada persona necesitaba 4.25 dólares diarios en 2019, último dato disponible. Eso es tres veces más de lo que la población podía pagar. La FAO calcula un índice del precio de los alimentos y ahora es el momento en el que es más caro comer, al menos desde que se tienen registros. Eso lleva a una peor alimentación y por consiguiente a mayores tasas de malnutrición e incluso hambre.

En tiempos de alta inflación y con la subsiguiente subida del precio de los alimentos lo más sencillo puede ser cambiar por productos que son más baratos pero que no necesariamente son tan saludables ni tienen el equilibrio nutricional que requiere nuestro cuerpo. Comer bien y al mismo tiempo gastar menos es todo un desafío, así que te te presentamos 5 acciones que puedes llevar a cabo para lograrlo.

Cocinar

Tal vez es la más obvia, pero es esencial. Comprar comida afuera, en la calles o en un comercio, es muchas veces más rápido, pero no lo más conveniente para nuestra economía. Además, cuando compramos comida hecha no sabemos cuál es la calidad de los ingredientes utilizados, o incluso qué ingredientes se utilizaron para su elaboración.

Comer lo justo

Un alto porcentaje de las personas come más cantidad de alimentos que la que exige el organismo. Reducir las porciones que nos servimos a las cantidades recomendadas para el funcionamiento humano ayuda al bolsillo y al mismo tiempo, a sentirnos mejor físicamente.

Cambiar de recetas

Sustituir ingredientes o platos completos es una de las formas de abaratar el gasto en comida. Determinados productos básicos como el aceite, el café, algunas frutas y verduras, la carne de vaca, el pan (y la harina de trigo en general), los huevos y algunas legumbres aumentaron de precio más que el aumento promedio de alimentos y bebidas no alcohólicas en la mayoría de los países latinoamericanos, de acuerdo a la información publicada por instituciones oficiales que se encargan de medir la inflación. Se pueden buscar sustitutos que sean nutricionalmente equivalentes o similares, pero que no se hayan encarecido tanto o incluso hayan bajado de precio.

Planificar las compras

Hacer un plan de lo que debemos comprar antes de ir al mercado es clave para el ahorro. Lo primero es saber que queremos comprar para luego decidir dónde. Ir por frutas y verduras, quesos o carnes a algún mercado suele ser más económico que en grandes supermercados. Cuando se va a un supermercado, lo ideal es recorrer las tres paredes del local: los costados y la pared trasera, formando una “u” invertida. En estos pasillos se encuentran comúnmente los productos frescos y de ahí debemos seleccionar el 80 por ciento de la compra para que sea saludable.

Búsqueda de temporada

Las frutas y verduras son intercambiables entre sí; lo importante es variar entre ellas. Para disminuir el costo de la alimentación, lo que aconsejan los expertos es comprar los productos de temporada o estación, dependiendo del país y su clima. Por ejemplo, comer tomate fuera de temporada hace que sean más caros porque quienes los venden recurren a refrigeradores para conservarlos durante meses o que se produzcan en invernaderos, ambos sistemas encarecen los alimentos. En cambio, en temporada se encuentran los productos en abundancia, a precios bajos, y cuando están más ricos y nutritivos.

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