Como el estilo de vida de los ricos está acelerando el cambio climático

En 2018, Stefan Gössling, profesor de turismo de la Universidad de Linnaeus, en Suecia, y su equipo, pasaron meses rastreando los perfiles de las redes sociales de algunas de las celebridades más ricas, desde Paris Hilton hasta Oprah Winfrey. Estaba buscando pruebas de cuánto volaban.

La respuesta fue: mucho.

El objetivo de Gössling era tratar de descubrir los niveles de consumo individual de los megarricos, cuyos estilos de vida a menudo están envueltos en secreto. Su investigación coincidió con un creciente movimiento ambiental, encabezado por Greta Thunberg, que puso de relieve la responsabilidad personal. Volar, una de las formas de consumo más intensivas en carbono, se convirtió en un símbolo de esta nueva responsabilidad.

En las últimas décadas se ha puesto el foco sobre la desigualdad global. Desde la crisis financiera de 2008 hasta la pandemia de covid y los impactos cada vez más severos del cambio climático, los eventos disruptivos tienden a golpear a los más pobres primero y con mayor dureza. Pero en los debates sobre cómo resolver la desigualdad, a menudo se pasa por alto el consumo excesivo.

Las enormes huellas de carbono de la sociedad más rica demuestran la desigualdad y amenazan la capacidad del mundo para evitar un cambio climático catastrófico. Las estadísticas son alarmantes. El 10 por ciento  más rico del mundo fue responsable de alrededor de la mitad de las emisiones globales en 2015, según un informe de 2020 de Oxfam y el Instituto de Medio Ambiente de Estocolmo. El uno por ciento más rico fue responsable del 15 por ciento de las emisiones, casi el doble que el 50 por ciento más pobre del mundo, que fue responsable de solo el 7 por ciento y sentirá la peor parte de los impactos climáticos a pesar de tener la menor responsabilidad por causarlos

El consumo personal es un tema delicado. Puede convertirse rápidamente en un debate trillado sobre si abordar el cambio climático depende de acciones individuales o cambios sistémicos de gobiernos y corporaciones. Sin embargo, en los últimos años las normas sociales han comenzado a cambiar. La gente también ha comenzado a considerar el impacto de sus dietas, lo que ha provocado un auge de las empresas cárnicas y lácteas de origen vegetal. En general, se ha visto un cambio de conciencia en cuanto al consumismo y si de verdad es necesario aspirar a tener estilos de vida como los de la Elite, gracias a las “tendencias” del activismo e informarle al mundo los daños tan graves que el consumismo puede causar a nuestro planeta.

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