Compañer@s y rivales

L.P.C. Saulo de Jesús Ramírez Cisneros

El lugar de trabajo es un microcosmos donde vamos a encontrar toda clase de personas, cada una con distintas formas de ser, pensar, sentir y actuar. Con algunas seremos más compatibles que con otras. Este microcosmos es lo que comúnmente se llama ambiente laboral en lo que a relaciones humanas se refiere.

Cada individuo viene programado con una educación muy particular, una forma de ver la vida en sus acontecimientos y de reaccionar a ellos lo cual está definido por su tipo de personalidad. De esta manera, nos encontraremos personas más competitivas que otras en el sentido del empuje en la búsqueda del desarrollo laboral.

La competitividad responde a una necesidad de crecimiento, de búsqueda de logros y de mejorar la calidad de vida profesional. Quien es competitivo no busca el logro personal solamente, sino que busca hacer que su equipo humano de trabajo sea lo más eficiente posible y por esta razón se esfuerza y trabaja en conjunto. Esa es la verdadera competitividad, donde al mismo tiempo que se busca el desarrollo personal y profesional, se busca mejorar la productividad global de la empresa donde se labora haciendo lo que sea necesario desde las obligaciones de cada quien.

Sin embargo, con frecuencia la competitividad deja de serlo y se transforma en rivalidad. La rivalidad responde a una necesidad patológica de sobresalir de los demás, de ser admirado por las propias cualidades, de ser homenajeado y eventualmente adquirir poder sobre los otros. En el fondo de esta actitud se encuentra tanto la baja autoestima como el narcisismo.

Sucede en ocasiones que nos encontramos con compañeras o compañeros de trabajo que parecieran decididos a hacernos la vida imposible, pareciera que sienten que nuestro desempeño o nuestros talentos son una amenaza para su propio crecimiento. Esta actitud no revela otra cosa más que una profunda inseguridad personal y sentimientos tan negativos como la envidia y los celos.

Aquí quisiera recordar que la envidia no es que el otro quiera lo que  tienes o eres, sino que la envidia es que el otro no quiere que  tengas lo que tienes o no quiere que  seas lo que eres porque en el fondo siente una profunda sensación de poco o nulo valor propio.

Si eres una persona que ha sufrido el acoso de este tipo de compañeros de trabajo, muy probablemente es porque seas un excelente trabajador. Quédate con eso y sigue adelante dando lo mejor de ti mismo sin tomar de manera personal el desdén de aquellos que buscan opacar tu labor. Recuerda que la verdad se defiende por sí sola. Al final quien por rivalidad traiciona a los demás, sólo se traiciona a sí mismo.

Y por otra parte, si lees este artículo y te identificas como aquel compañero o compañera de trabajo que siente como amenaza el brillo de los demás, te invito a que reflexiones un momento y te preguntes si realmente vale la pena tratar de opacar a los demás para obtener algún tipo de recompensa. Tu valor como persona no depende del reconocimiento de los demás y tampoco depende de que tengas poder o influencia en ellos. Tu valor personal depende de cuánto te amas a ti mismo, cuánto te aceptas y cómo es tu relación con tu yo interno.

¡Que tengas un excelente día!

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